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A continuación le presentamos la segunda entrevista de la serie “La voz de las importadoras”. En el escenario del mundo automotor es muy importante conocer el trabajo de las empresas que se dedican a traer vehículos nuevos a Bolivia. Las inversiones llevadas a cabo en los años anteriores o en curso, dificultades, tendencias y lo que se puede hacer para mejorar, son algunos de los aspectos que vamos a poder apreciar a través de esta serie de entrevistas.

¿Cuando y como empezó el negocio de importación de vehículos?

Iniciamos la importación de autos en al año 1980 a través de Iquique Chile como importador individual; es decir traíamos semanalmente 1 o 2 vehículos con preferencia de la Marca Toyota. Luego en 1981 abrimos la sucursal de Toyosa en Santa Cruz, habiendo trabajado con ellos durante 8 años logrando comercializar 1.600 unidades. A partir de 1.989 nace Christian Automotors  con el apoyo de mi familia y con el objetivo de construir un sueño que permitió continuar vendiendo vehiculos Toyota en calidad de Concesionarios hasta fines del 2.009. Es así que en el año 2010 somos nombrados distribuidores exclusivos para Bolivia de Ford Motor Company de los Estados Unidos, marca que desarrollamos a nivel nacional desde entonces habiendo comercializado más de 6.400 vehiculos en estos 8 años.

¿Cuáles fueron los desafíos mas importantes que tuvo que enfrentar hasta ahora?

Son dos; primero haber ingresado al sector automotriz que es un sector muy competitivo, dinámico  e intensivo en Capital,  sin tener el respaldo y la experiencia del caso, dado que tenía para entonces 21 años de vida. Luego, el haber logrado reintroducir  la Marca FORD en Bolivia después de varios fracasos de Distribuidores anteriores. Ha sido un trabajo arduo y sacrificado, pero gracias a Dios, hoy gozamos de la confianza de los clientes que avalan nuestra seriedad y trayectoria como empresa.

¿Cuál fue el volumen de venta en las tres ciudades del eje troncal en 2017?

Hemos vendido casi 900 unidades el año 2.017 en el eje troncal incluyendo además la ciudad de Sucre.

Muchas veces las personas que viven las provincias deben acercarse a una ciudad capital para comprar un vehículo. ¿Hay un plan para fortalecer las ventas en otras ciudades del país?

Estamos en esta primera etapa consolidando el eje troncal del país con infraestructura propia en salones de exhibición y talleres propios; contamos además con Concesionarios en Sucre, Potosí y también en nuestra ciudad. A  fin de año nos expandiremos a Tarija y esperamos que la coyuntura que vivimos no afecte en gran medida nuestra actividad comercial, para ingresar en el mediano plazo al resto de Bolivia.

¿Cuáles fueron las inversiones más importantes en los últimos años?

Hemos invertido en un segundo salón de exhibición y talleres en la Zona Norte en Santa Cruz, además estamos concluyendo en Cochabamba la construcción de un nuevo salón de ventas y talleres e iniciando la construcción de un edificio para talleres en la zona Sur de La Paz (Av. Costanera). Estas inversiones suman $us. 8 millones aproximadamente.

¿Cómo está organizado el servicio de posventa, tanto para particulares como para empresas?

Trabajamos bajo las normas y estándares que tiene el Fabricante, mediante el cual estamos comprometidos a una mejora continua, basados en entrenamiento, equipamiento  y programas especiales para los clientes individuales y corporativos,  con el objeto de dar la mayor satisfacción a un precio justo. Es un área difícil  por el escaso nivel de los recursos humanos calificados que hay en Bolivia (Ford se toma 3 años en capacitar a los técnicos)  y hoy en día se dificulta la labor de los talleres,  por los avances tecnológicos que la mayoría de las marcas y modelos traen.

¿Cuáles son los factores que podrían reducir los costos para importar vehículos a Bolivia? ¿Se está haciendo algo al respecto?

Las materias primas como el acero, combustibles y otros son la base para reducir los costos de fabricación y transporte de los vehiculos, situación que hoy en día vemos que tienden a subir. Por otra parte en Bolivia pagamos en promedio 42% de aranceles en la importación sobre el valor de cada vehículo, además de los impuestos sobre las ventas y utilidades, por tanto es muy alta la presión tributaria respecto a otros países. Particularmente considero que dada la situación actual del déficit fiscal asociado a no modificar el tipo de cambio y el mantener la subvención a los combustibles, en Bolivia no habrá ninguna reducción arancelaria en los siguientes 2 años. Con la Cámara Automotor Boliviana mantenemos reuniones constantes con organismos del Estado, sin embargo los resultados en materia arancelaria y tributaria son un tema difícil de ser escuchados y resolver.

¿Cuáles son sus objetivos para el 2018?

Si bien existen cálculos optimistas de algunos sectores y empresas, nosotros estamos tratando de mantener nuestro nivel de ventas, dado que hemos notado un estancamiento en diversos sectores que atendemos (agropecuario, petrolero, minero y el mismo Estado). Prueba de ellos es que las importaciones de autos a Bolivia han disminuido en el primer trimestre del año y considero que habrá una reducción del mercado automotriz del 10% al 12% para finales de año.

¿Ud. cree que es factible fabricar/ensamblar autos en Bolivia a nivel industrial? En Paraguay en 2016 se inauguró la primera planta de JAC….

Veo difícil esta posibilidad; es decir por una parte no tenemos mano de obra calificada y por la otra nuestro mercado es muy pequeño. Quizás pueda pensarse en una simple ensambladora orientada a exportar a otros países  donde tenemos acuerdos comerciales como el Mercosur y la CAN, pero este tipo de inversiones seguramente las podría realizar el Estado con algún fabricante, dado que para el sector privado representaría una inversión muy costosa y de muy alto riesgo. Finalmente, hay que tomar en cuenta que para construir un vehículo, el fabricante requiere de aproximadamente 60 proveedores que le provean partes y piezas para armar un vehículo, situación que nos aleja de ser eficientes por la estructura arancelaria que tenemos y la complejidad de las partes y piezas requeridas.