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La vida de Daniela Álvarez dio un giro inesperado hace dos años. Como consecuencia de una operación a la que se había sometido en marzo, desarrolló una isquemia, la cual llevó a los médicos a tomar la decisión de amputarle la pierna izquierda para conservar su vida.

La famosa exreina de belleza ha compartido desde entonces los duros momentos que ha tenido que atravesar durante su recuperación y esas primeras veces después de la cirugía. Entre algunas de esas ocasiones memorables, Álvarez mostró sus primeras pedaleadas y caminatas con la prótesis, también celebró con sus seguidores cuando volvió a bailar.

Tras dos años desde el suceso que cambió su vida para siempre, Daniela Álvarez no dudó en conmemorar la fecha, enfocándose en los aprendizajes que le ha dejado esta experiencia. Para ella, todo se resume en entusiasmo, en ese sentimiento que es capaz de impulsar al ser humano a hacer lo impensable.

“Cuan importante es tenerlo presente en nuestras vidas”, dijo la presentadora, refiriéndose a dicha emoción.

En el video que compartió este lunes 13 de junio en su perfil de Instagram, la colombiana mostró imágenes de lo que han sido sus terapias, los desafíos a los que tuvo que hacerle frente y la valentía con que asumió a cada uno de ellos, a pesar del dolor y la agitación que le producían.

     

“Hoy cumplo dos años de mi amputación y estoy segura que ha sido el entusiasmo por vivir, el entusiasmo por ganarle a las dificultades y sonreírle a los problemas lo que me ha sacado adelante. Mis doctores me veían sonreír en uno de los momentos más difíciles que puede tener un ser humano: perder para siempre una parte del cuerpo, y sinceramente no estaba en shock, sabía lo duro y lo difícil que estaba siendo, pero yo ¡he decidido sonreír!”, escribió Álvarez en la descripción que acompaña al video.

La publicación, ambientada con la canción Mujer de las mil batallas, de Manuel Carrasco, da muestra de la resiliencia de la exreina, quien debió aprender a lidiar con las complicaciones en ambas de sus piernas, conciliarse con su cuerpo, movilizarse en silla de ruedas y tomar control sobre su organismo. Una tarea de valientes a la que Álvarez ha sabido sacarle el lado bueno.

“Sonreírle a mi vida, sonreírle a la dificultad, sonreírle al dolor, sonreír antes de empezar cada ejercicio de mi fisioterapia, sonreír cuando me he caído, sonreír cuando hay algo que me cuesta o que ya no puedo hacer igual”, esa ha sido su estrategia para no decaer ante los desafíos que ha tenido desde hace dos años.

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