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En un vuelo comercial, que lo trasladó desde Los Ángeles a Londres y que duró 14 horas, el príncipe Harry llegó a la capital del Reido Unido para asistir al funeral de su abuelo paterno Felipe, duque de Edimburgo, que falleció el viernes pasado a los 99 años, a causa de problemas cardíacos.

El segundo hijo de Carlos de Gales arribó al aeropuerto londinense Heathrow como cualquier ciudadano más, sin ningún privilegio. Él mismo cargaba su maletín de mano, vestía al bajar un chulo de lana que después lo cambió por una gorra, una chamarra y jeans. Lo esperaba personal de la casa real que lo trasladó al lugar que será su residencia durante estos días en Londres, un departamento en Nottingham Cottage, en los predios del palacio de Kensigton, donde también reside su hermano Guillermo y su familia, según informa la revista Vanity Fair.

​​En aquel lugar permanecerá en cuarentena por la pandemia, hasta el sábado, cuando se lleven a cabo las ceremonias del funeral, en el castillo de Windsor. Harry llegó solo, pues Meghan Markle se quedó en Los Ángeles debido a que se encuentra en su séptimo mes del embarazo de su segundo hijo, que será una niña, y los médicos le aconsejaron no viajar.​

Después de un poco más de un año el duque de Sussex se reencontrará con su familia, principalmente con su hermano Guillermo, su padre Carlos y su abuela la reina Isabel II, desde que se fue a vivir a EEUU luego de renunciar a la primera línea de la familia real británica. Los expertos en la realeza creen que esta ocasión servirá para que Harry se reconcilie con sus parientes.



Funeral real

El sábado será el entierro del príncipe Felipe. Su cuerpo yace en un ataúd fabricado especialmente para él con madera de roble y hierro, que representan fortaleza, será llevado entre el castillo de Windsor donde se encuentra actualmente, hasta la capilla de San Jorge, donde están enterrados otros integrantes de la realeza británica.

El cortejo fúnebre tardará entre ocho y 10 minutos, será acompañado a pie por la familia real. El coche que trasladará el cuerpo fue diseñado expresamente para este acto por el mismo príncipe Felipe. Es un Land Rover Defender 130 Gun Bus de color negro, que ya está listo para recibir el cuerpo del duque de Edimburgo en su último paseo por el castillo de Windsor.



La ceremonia también seguirá el protocolo que dejó organizado expresamente el difunto. Será de carácter privado, no habrá una ceremonia de Estado y solo asistirán 30 personas, todas componentes cercanas de su familia, ni siquiera el primer ministro británico Boris Johnson y sus amistades estarán presentes.

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