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Un castigo público como escarmiento para todos.

Cuatro hombres detenidos por las autoridades en una provincia del sur de China, acusados de ayudar a ingresar al país a otras personas de forma ilegal a través de la frontera, fueron exhibidos en las calles, una medida que provocó controversia por la humillación pública a los involucrados.

Los presuntos delincuentes fueron llevados este martes por las calles de la pequeña ciudad de Jingxi (provincia de Guangxi), próxima a la frontera con Vietnam, vistiendo trajes de protección contra amenazas de alto riesgo que simbolizaban el peligro de la covid-19.

Lucían, además, carteles con su foto y nombre tanto delante como en sus espaldas, y sus brazos eran tomados por detrás por dos policías cada uno.

Los agentes también vestían trajes de protección completa.

Las fronteras de China están cerradas en gran parte debido a la política de Pekín de cero covid, que implica no convivir con el virus de forma controlada -como busca la mayor parte de los gobiernos en el mundo- sino detectar absolutamente cada caso, aislarlo y que no exista circulación comunitaria.

El país cuenta, además, con un fuerte programa de vacunación que ya alcanza al 86% de su población con la pauta completa.

"No se puede permitir que vuelva a ocurrir"

La humillación provocó reacciones encontradas, incluso en los medios de comunicación estatales.

El Guangxi Daily, un diario del gobierno, dijo que la "acción disciplinaria disuadió los delitos relacionados con la frontera y mejoró aún más la conciencia de las masas sobre la lucha contra el contrabando de personas y el cumplimiento consciente de la prevención y el control de epidemias".

Pero el Beijing News, también de propiedad estatal, dijo que "la medida viola gravemente el espíritu del estado de derecho y no se puede permitir que vuelva a ocurrir".

En la red social china Weibo, una etiqueta (hashtag) al respecto fue tendencia en la jornada. Algunos dijeron que esta práctica les recordó las humillaciones públicas de hace años, mientras que otras simpatizaron con los esfuerzos necesarios para controlar el virus cerca de la frontera.

"Más aterrador que desfilar por la calle son los muchos comentarios que apoyan este enfoque", escribió un usuario.

La Oficina de Seguridad Pública de Jingxi y el gobierno local defendieron la medida alegando que era una "actividad de advertencia disciplinaria", según los medios locales.

El gobierno de la ciudad había anunciado en agosto una serie de medidas disciplinarias para castigar a quienes infrinjan las medidas sanitarias, y la exhibición en las calles era una de ellas.

Pero China prohibió todo tipo de humillación pública de presuntos criminales en 2010, aunque algunos gobiernos locales retomaron estas prácticas en pandemia.

China, el país donde se descubrió por primera vez la covid-19 a fines de 2019, registró en estos dos años un total de 4.849 muertes y 114.365 casos, con 203 nuevos contagios reportados el martes, según las cifras oficiales del gobierno.


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