El líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, que cumple 90 años el domingo, ha confirmado que tendrá un sucesor después de su muerte.
El también Nobel de la Paz hizo su esperado anuncio ante cientos de monjes de todo el mundo, en Dharamshala, en el norte de la India, donde vive exiliado del dominio chino sobre el Tíbet.
En su intervención, reafirmó que sólo la Fundación Gaden Phodrang, fundada por él, tiene autoridad para reconocer su futura reencarnación.
En el pasado, el líder espiritual del budismo tibetano había dudado entre continuar o no con el cargo de Dalai Lama. Hace algunos años, incluso dijo que su sucesor podría ser una mujer, o que tal vez no habría sucesor en absoluto.
Sin embargo, en años recientes también declaró que, si había un amplio apoyo entre los tibetanos en el exilio para que el cargo continuara, entonces seguiría existiendo y su oficina elegiría a un sucesor.
La declaración del décimocuarto Dalai Lama se produce en medio de la preocupación por la posibilidad de que China intente imponer su propio candidato.
En respuesta, Pekín dijo que la reencarnación del Dalai Lama debe encontrarse dentro de China con la aprobación del gobierno central.
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que la reencarnación del Dalai Lama debe cumplir con las leyes y regulaciones chinas, así como con los "rituales religiosos y convenciones históricas, y tendría que ser aprobada por Pekín.
La China comunista se anexionó el Tíbet en 1951 y considera al Dalai Lama un separatista.