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A nueve años de la represión a los habitantes del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis) que marchaban contra el Gobierno oponiéndose a la construcción de una carretera en dicha región beniana, la presidenta Jeanine Áñez participó en el acto de desagravio realizado en la ciudad de Trinidad (Beni) y llamó a la reconciliación de los pueblos indígenas con el Estado.

Vale recordar que, un día como hoy, en 2011, la Policía intervino y reprimió violentamente la marcha de los indígenas que se dirigía a la ciudad de La Paz para exigir respeto a su territorio y que no se construya una carretera a través del Tipnis.​​​​

"Pido disculpas a aquellos hombres, mujeres y niños que fueron víctimas de los actos de violencia que recordamos y extiendo mi mano para que estos hechos no vuelvan a suceder. Los tiempos de violencia han terminado y en Bolivia empezó un proceso irreversible de reconciliación entre bolivianos y debemos defenderlo sin odio, apoyándonos y respetándonos", enfatizó la presidenta.

La mandataria hizo referencia a las acciones durante el Gobierno de Juan Evo Morales sobre esta marcha indígena y remarcó tres aspectos que defendía la marcha: la identidad de los pueblos indígenas, ya que una carretera puede arrasar con el escenario de vida de los pueblos; la defensa de recursos naturales y medioambiente, cuyo daño pudo haber sido irreparable en caso de haber concretado la vía; y en tercer lugar señaló la defensa y armonía entre la naturaleza y el desarrollo económico.

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"Con este desagravio quiero restituir la confianza del Estado con los pueblos indígenas y tomar en cuenta sus causas. Un Gobierno abusivo los utilizó para identificarse con ustedes y usarlos como bandera en el exterior. Es el doble discurso y doble moral de quienes nosotros no queremos que nos vuelvan a gobernar", manifestó Áñez, en referencia al Gobierno masista.

La presidenta también expuso que no se opone a la construcción de una carretera, pero aclaró que esta debe beneficiar a los pueblos indígenas y no centrarse en "objetivos perversos". Lamentó que se reprima el derecho a marchar y a manifestarse de los pueblos indígenas.

A su turno, Marcial Fabricano, dirigente indígena de Beni, llamó a la unidad de los pueblos y de la sociedad civil no indígena. "Queremos demostrarle al pueblo boliviano que el espíritu de los pueblos no va a ser para desestructurar algo (un gobierno) que sea digno, beneficioso y respetuoso. Por eso le decimos gracias presidenta porque tomó la firme decisión de aceptar este desagravio", expresó.

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En el acto se hizo entrega del bastón de mando de los pueblos indígenas a Áñez y lo exhibieron como una muestra de devolver la salud y dignidad a la lucha de los indígenas. "A partir de aquí vuelven las esperanzas de subsanar esta crisis política, social, cultural y espiritual", expresó Fabricano, a tiempo de indicar que esperan que los próximos gobernantes tomen en cuenta la voz de los pueblos indígenas.

Además, desde la Central de Mujeres Indígenas de Beni se hizo la solicitud para que la bandera del Patujú sea considerada como un símbolo patrio, así como patrimonio de los pueblos indígenas de la zona oriental del país, ya que con esta se sienten identificados y ven que simboliza la pureza, la paz, libertad y la democracia del sector.

Informe sobre abusos

Por otra parte, el exdirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), Adolfo Chávez, pidió al Gobierno nacional informar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la violación de los derechos del movimiento originario durante la brutal intervención de la Policía en Chaparina, hace nueve años.

"La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió la demanda, por lo que corresponde al Gobierno hacer un informe para sustentar los vejámenes cometidos el 25 de septiembre de 2011", dijo Chávez a la agencia ABI.

Chávez enfatizó que los autores de esos hechos deben ser juzgados en los estrados judiciales, entre ellos, el expresidente Morales, el exministro de Gobierno Sacha Llorenti, y otras exautoridades.

Según los antecedentes, el 25 de septiembre de 2011, cerca de 800 indígenas del Tipnis fueron sorprendidos por efectivos policiales en Chaparina, entre las localidades de San Borja y Yucumo, en Beni. Los originarios fueron reprimidos con gases lacrimógenos y obligados a subir a camionetas y buses para ser trasladados de vuelta hacia sus comunidades.