Escucha esta nota aquí

Fue fundado en una Santa Cruz que empezaba a despertar, con la idea de compartir con amigos, grupos de barrio, compañeros de colegio y comparsas, para divertirse y disfrutar del deporte. Por eso se los bautizaba pomposamente como clubes sociales y deportivos.

Así nació este Blooming, que cumple hoy 75 años de vida, sus Bodas de Diamante. Cuesta decir que está de fiesta, porque el presente dista mucho de una institución que pueda celebrar como Dios manda porque hay cosas que seguramente le lastiman el alma a quienes le dieron vida aquel primer día de mayo de 1946.

Los celestes o la academia, uno de los motes con los que se lo identifica, y que le ganan por goleada a los otros que muy pocos los utilizan, “los pascaneros del Casco Viejo”, o aquel otro que fue efímero y que hoy contrasta totalmente con su realidad, “los millonarios”. Un club de raigambre cruceña como pocas y gran tradición.

Es Blooming, el club de crisis cíclicas, el equipo que sobrevive a los embates de los desaciertos de quienes lo conducen desde hace más de una década, el que se mantuvo con el generoso aporte de sus dirigentes que incluso arriesgaban su patrimonio para verlo triunfar, el que subsistió pasando la gorra para la contribución de sus hinchas, el que vive de préstamos que cada vez lo endeudan más.

El que fue Blooming Transportista por un par de años en la búsqueda de solidez económica, y que después recuperó el nombre original.

El que por la fidelidad y amor de sus verdaderos hinchas supo levantarse tras duras caídas, el que continúa adelante pese a los golpes que recibe continuamente, el que a pesar de todo se muestra vital en las tribunas cuando le toca jugar. Ni se diga cuando el adversario es el de siempre, Oriente Petrolero. Rivalidad que los alimenta.

La academia de los títulos cruceños y nacionales. La gran animadora de los campeonatos cruceños desde 1953, en los que se consagró seis veces, protagonista de la Liga del Fútbol Profesional, en la que conquistó el título en cinco ocasiones.

Blooming, el pionero en salir al exterior en el fútbol cruceño. Viajó a Paraguay para medirse con el Club Guaraní como premio por haberse consagrado campeón en 1963. Después fue el primer equipo cruceño en jugar en España, en noviembre de 2015, enfrentó al Espanyol de Barcelona por haber ganado la Copa Cine Center.

Disfruta de una hermosa sede; sin embargo, está a punto de perder parte de su terreno por la irresponsabilidad de sus dirigentes. Aun así, es una de las mejores del país, con canchas de entrenamiento, un albergue y coliseo cerrado.

Es un club con enorme potencial, convertido en cantera del fútbol nacional, que no puede disfrutar porque no encontró quién le dé una mano para escaparle, definitivamente, a los problemas económicos que lo aquejan desde hace por lo menos una década.

Blooming. Se podría decir que es un diamante que necesita de un buen orfebre, para volver a brillar como antes.

Comentarios