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Blooming vive un momento especial, entusiasmado con los frutos de un semillero que le ayudan a fortalecer su identidad futbolística y que, además, le alegra la vida porque se la hace más llevadera en momentos de crisis.

Un poco por convicción y otro tanto por necesidad, la academia pasó de pronto a ser un club formador de jugadores. Hoy es una de las instituciones que mayor cantidad de futbolistas promociona.

En la temporada 2019/2020 promovió 17 futbolistas de su cantera a la Primera División. También transfiere. Hay diez jugadores surgidos de sus divisiones menores en otros clubes del país.

El argentino Hernán Meske llegó para potenciar las divisiones inferiores de los celestes

Este año aportó con 23 jugadores a las selecciones nacionales: seis a la Sub-17, tres a la Sub-20, nueve a la Sub-23, y con cinco a la selección mayor.

Blooming no destacaba en esa tarea, aunque siempre contó con divisiones menores. Incluso contrató al maestro Víctor Agustín Ugarte como encargado de su categoría juvenil en los años setenta. Pero promocionaba muy pocos futbolistas.

Disimulaba esa falencia incorporando talentos de la academia Tahuichi y otros clubes locales. De esa manera contó con Jaime Moreno, Juan Manuel Peña, Roly Paniagua, Chicho Suárez, Limberg Gutiérrez (Universidad), Pelecho Gutiérrez (Libertad) y Milton Melgar (Máquina Vieja), por citar a algunos referentes.

Todo empezó a cambiar a principios del 2000, cuando comenzó a brindarle mayor atención a sus juveniles aprovechando las canchas que tenía en su sede social, con Napoleón Cardozo al frente. Pero la cantera no era tan productiva y a los entrenadores de turno no les interesaba promocionar jugadores.

Uno de los primeros en aparecer fue Moisés Villarroel. Debutó con Néstor Clausen y se consolidó con Erwin Sánchez, en 2015. Villarroel duró poco porque se fue a Universidad de Chile a los 16 años.

Erwin Sánchez fue clave para poner en marcha la política de promoción de jugadores

Vale destacar a Platiní Sánchez, porque resultó clave en la transformación de la política celeste, especialmente en su segunda etapa como entrenador de la academia.

En 2017 asumió el actual directorio, encabezado por Juan Jordán, quien con el decidido respaldo de Platiní, le abrió las puertas al semillero. A partir de ese momento empezaron a surgir los valores “hechos en casa”.

Fue como un aluvión en el club no acostumbrado a tener en el plantel a jugadores formados en su cantera: aparecieron Roberto Carlos Fernández, José María Carrasco, César Menacho, Rubén Cordano, Clody Menacho, Juan Daniel Ferrufino, Jorge Nelson Orozco, Leonardo Urapuca, y los mellizos Sagredo, entre otros.

Hace poco transfirió a dos valores genuinos de sus divisiones menores, Roberto Fernández se fue al Cultural Leonesa de España (hoy en Bolívar) y César Menacho a Bolívar. Con ambos logró recaudar poco más de medio millón de dólares.

Blooming apuesta con todo a este proyecto y lo fortalece. Incorporó el exitoso modelo formativo de Lanús de Argentina. Contrató a Hernán Meske como coordinador general, quien con un grupo de 17 personas se encarga de todas las menores: Reserva, sub-19, sub-17, sub-15, sub-13, sub-11, sub-9, sub-8, sub-7; Escuela de Fútbol, y fútbol femenino.

Eso es Blooming hoy. Un club que apuesta al futuro.

Omar Mendieta, coordinador de la infantil, más de 20 años en el club

‘Chino’, todo un personaje en la vida de las divisiones menores

Omar Mendieta, el popular ‘Chino’, es una referencia en la vida de las divisiones menores de Blooming. De manera silenciosa aportó su grano de arena en la edificación de este proyecto de formación de futbolistas hecho realidad.

Empezó como colaborador de Napoleón Cardozo, respaldado el dirigente Osvaldo ‘Chino’ Paz, hace 25 años y sigue vigente. Conoce como pocos las menores de la academia cruceña y dirigió a todos los que hoy enorgullecen a los bluministas por haberse formado en su cantera.

De ayudante de utilería se transformó en entrenador. Hizo cursos de capacitación en Argentina, Brasil y Perú. Tiene como referentes y fuentes de consulta a Carlos Aragonés y Teté Quiroz.

Los entrenadores extranjeros que pasaron por la academia lo invitan y él aprovecha las vacaciones para visitarlos y actualizarse. Hizo cursos dictados por Carlos Bianchi, Hugo Tocalli y Fernando Batista (actual entrenador de menores de Argentina).

Llegó a los 13 años y no se fue más. Hoy tiene 40. No aspira dirigir al equipo profesional, quiere quedarse donde está porque es lo que siempre soñó, enseñar a los más chicos.