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Hasta hace algunos días la vida de Alexander Rivero Arteaga o ‘Dudu’, como lo conocen en su barrio, transcurría en ayudar a su familia vendiendo almuerzo y cena, y por las tardes en salir a las calles a ofrecer cuñapé, pan de arroz y rosquitas. Como lo poco que le ingresaba no le alcanzaba para comprar ni siquiera un barbijo, y necesitaba uno urgente por un pedido de su colegio, su madre Michel Arteaga le sugirió que se haga uno de tela para protegerse en esta época de pandemia.

Así fue que un vídeo, que se hizo viral, mostraba como salía a las calles con un barbijo hecho de un pedazo de pantalón y costurado por sus manos, con el agregado que, en el espacio del medio de la tela, colocaba hojas de eucalipto para no contagiarse de nuevo de Covid-19, virus que ya habían contraído hace un mes junto a su progenitora y que los tuvo tres días con fiebre. “Tuvimos los malestares típicos de la enfermedad, pero gracias a Dios lo superamos y nadie más de mi casa se enfermó”, dice la señora Michel, que vive junto a sus cuatro hijos: Alexander (11), que está en sexto de primaria; Jeraldo (10), en quinto; Juliano (7), en segundo; y Aiatana (3).

Esta historia pronto despertó la solidaridad del cruceño, y una de las primeras instituciones que se acercó a Dudu fue Blooming, que le dará una beca con todo pagado para que se entrene en sus divisiones menores, y le entregará un bono mensual para el transporte. Ese fue el primer sueño que cumplía el pequeño guerrero de la vida, jugar en el equipo del cuál es hincha. 

Luego recibiría una sorpresa grande, que lo harían vivir días de ensueños: Joselito Vaca, su ídolo, en representación del club lo visitó en su casa para entregarle chuteras, uniforme, una pelota y víveres. “No se aguantó de felicidad y lloró. No la podía creer”, sostuvo su madre. El pequeño aún incrédulo dijo que “viví momentos inolvidables, que me ayudarán a cumplir mi otro sueño, ser futbolista profesional”.

Dudu y su familia viven en la zona de la Pampa de la Isla, donde junto a sus hermanos estudian en el colegio José Carlos Trujillo. En su barrio, Dudu y sus hermanos varones también estaban en una escuela de fútbol, pero como no hubo plata para pagar tuvieron que abandonar los entrenamientos. “Es duro decirlo, pero así fue, no pudieron seguir entrenando, y tanto que les gusta el fútbol”, afirma la señora Michel, de 28 años.

Siguen las buenas noticias

Desde que se hizo viral la historia de Dudu, la ayuda de la gente ha llegado. El pequeño tiene una bicicleta donada, y dos trajes de bioseguridad para que no corra peligro de contagiarse cuando salga a vender a las calles. A ello se han sumado varios barbijos que le llegaron para toda la familia.

Los que quieran colaborar a este luchador de la vida pueden comunicarse al 708-25129.