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Por: Chino Tapia

Erwin Eduardo Peredo Limpias, el popular Happy, hombre respetado y apreciado, considerado una buena persona que cumplió el sueño del “pibe”, el de aqel peladito que empezó de abajo y llegó lejos.

La historia de ‘Happy’ empieza a los 9 años, cuando comenzó a jugar en la categoría preinfantil de Blooming en el año 1965. En esa época era normal jugar en las aún polvorientas calles del barrio, en este caso en la zona del Parque El Arenal, donde vivía. Su hermano mayor Bergman lo indujo a ser “celeste” y nuestro personaje se dejó llevar por un sentimiento que lo marcaría de por vida.

El muchachito de sonrisa amplia empezó a forjar su carrera. A medida que pasó el tiempo, vinieron las categorías superiores en el equipo celeste. La infantil, luego la juvenil y posteriormente la reserva, antesala de la división mayor, la posibilidad anhelada desde chiquitín.

A sus 16 años ya estaba en la reserva del club y un año y medio después se ganó por méritos propios su promoción a la primera. Hasta ese año, 1973, gran parte del sueño estaba cumplido, pero faltaba mucho por trabajar y mucho más por conseguir. El niño hecho jovencito comenzaba a palpitar apenas las primeras grandes satisfacciones, como codearse con los jugadores mayores de su querido Blooming.

Pero como toda gran historia, si bien tiene satisfacciones, también cuenta sinsabores. Aquellos tropiezos de los cuales se aprende en la vida y que muchas veces impulsan a una persona o a una institución a levantarse y despegar con fuerza para alcanzar grandes metas, llegar a la cima.

Apenas un año después que Happy pisara la profesional, el equipo celeste descendió de categoría, pero eso apenas fue el motivo para tomar impulso y en 1975 ganarse el derecho de retornar a la categoría privilegiada del fútbol boliviano. Eran los tiempos de los Bolívar, The Strongest, Wilstermann, San José, Oriente Petrolero y Guabirá, pero también de los 20 de Agosto, Stormers, Miner´s Japo, Independiente Unificada y otros.

En 1976 integró el primer plantel de Blooming que fue subcampeón cruceño, cuando el clásico con Oriente Petrolero era la máxima atracción del fútbol en esta parte del país. Entre las figuras de la época estaban Erwin Frey en el arco, Edgar Vaca, Carlos Vaca Pereira, los hermanos Jorge y Kiko Vega, René Domingo Taritolay, Carlos Huguenet, Raúl Horacio Baldessari, Daniel Castro, Bonet y otros.

Happy se vio obligado a dejar de ser jugador profesional por una lesión de rodilla en 1982. Ese año acabó su carrera futbolística pero nació la etapa de dirigente con apenas 26 años. El presidente de la Academia Tito Paz y su colaborador Carlos “Pimpo” Bendeck lo invitaron a ser parte del Directorio.

“Nunca había pensado siquiera ser dirigente, pero me atreví y lo hice por el amor que le tengo a esta institución en la que pasé gran parte de mi vida, que ya era parte de mi vida. Me asignaron la gran responsabilidad de la Comisión de Fútbol.

El fútbol le permitió vivir grandes momentos, como aquellos títulos con Blooming.

Hubo dos equipos históricos de Blooming que me deslumbraron: el que ganó el primer campeonato nacional en 1984, cuando Milton Melgar marcó ese golazo con el que nos coronamos campeones; el otro equipazo fue el del bicampeonato 1998-1999, con Carlos Arias y el ‘Gato’ Fernández, Reny Ribera, Paredes, Couceiro, Lorgio Álvarez, Jimmy Blandón, Tufiño, Limberg y ‘Pelecho’ Gutiérrez, Martín Menacho y ‘Tucho’ Antelo”.

También, disfrutó la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, siendo dirigente.

“Es la experiencia más hermosa que me ha dado el fútbol en representación de nuestro país”, expresa con un tono de voz que cambia cuando recuerda esos inolvidables momentos de clasificación a aquella Copa del Mundo.

En la eliminatoria posterior, vivió un episodio que lo hizo famoso por un incidente con el kinesiólo de la selección argentina en el estadio Hernando Siles. “Era un partido de la selección boliviana contra la de Argentina, yo era dirigente de la Federación Boliviana de Fútbol, estaba junto a los suplentes. Vi que el jugador argentino Hernán Díaz estaba sangrando de la nariz, entonces me acerqué al cuarto árbitro para decirle que lo saque a Díaz porque no podía estar así dentro de la cancha, cuando de pronto uno del cuerpo técnico de Daniel Passarella (Hernán Arsenián) me brincó a golpes, yo me defendí a golpes también, se armó una trifulca que tuvo repercusión internacional. Primera vez en mi vida que me veía en un escándalo así”.

En su última etapa como dirigente, le llegó la hora de presidir Blooming, una institución grande con problemas de similar magnitud. “En nuestra gestión, el Directorio logró pagar una deuda de 860.000 dólares a una cooperativa cruceña. Negociamos 300.000 de pago en efectivo y el resto en publicidad en nuestra camiseta”.

Asimismo, se siente orgulloso de haber ayudado a aumentar el patrimonio celeste. “Logramos que el gobierno central construya el hotel de concentración en nuestra sede (La Pascana Celeste), lo mismo que el coliseo también en la sede y el estadio que nos entregaron en el séptimo anillo al norte”.

Hoy Happy está alejado de la dirigencia, pero su pasión por Blooming sigue intacta.

Un bluminista de pura cepa

Happy jugó en Blooming casi toda su vida, pero terminó su carrera de futbolista vistiendo la camiseta de Real Santa Cruz en la Liga de Fútbol Profesional.

Integró el equipo celeste que consiguió el retorno de Blooming a la Primera división en 1976, al ganar el campeonato de la Primera A de la ACF, en 1975.

Formó parte de los directorios de la academia que lograron los títulos en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, en 1984, 1998, 1999, 2005 y 2009.

Erwin Peredo integró la comisión técnica de la Federación Boliviana de Fútbol en la casificación al Campeonato Mundial de Estados Unidos1994.

Como presidente, fue con Blooming a España para jugar con el Espanyol de Barcelona, tras ganar la Copa Cine Center 2005.

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