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Sebastián Peña fue elegido presidente de Blooming el último sábado y el mismo día fue posesionado junto con el resto de su directorio. Su gestión es por cuatro años y en ese tiempo tiene como una de sus prioridades sanear las deudas que tiene el club.

Peña tiene 38 años (6-11-1982), nació en Santa Cruz de la Sierra y es licenciado en Ingeniería Financiera. Actualmente administra una empresa familiar dedicada al rubro agropecuario. Cuenta que desde niño es hincha de Blooming gracias a que uno de sus tíos lo llevaba al estadio.

Me hice hincha en ‘pelau’, porque un hermano de mi madre me llevó al estadio cuando tenía más o menos 8 años y a partir de ahí comencé a alentar al equipo en los diferentes partidos, incluso cuando había que verlo los sábados por la tarde (año en que jugó en la ACF) y después cuando se dio el bicampeonato y todo lo que pasó hasta hoy”, recuerda.

Se hizo socio de Blooming en 2009, pues logró obtener una acción que era de su padre cuando aún se denominaba acción patrimonial y desde entonces  apoyó económicamente a la institución celeste.

Hace unos años fue invitado por el ex presidente del club, Juan Jordán, para ser parte del equipo dirigencial, aunque dice que entró en la “cola”, porque su intención era ayudar.

“Adentro me di cuenta que la labor dirigencial es un mundo aparte, con una estructura débil en lo económico, con las angustias de conseguir plata y tener un buen plantel para el campeonato”, expresó.

Por su experiencia, reconoce que el manejo del club ha sido presidencialista y su deseo es llevar adelante un trabajo en equipo.

“Hay que aprender de los malos manejos para dejar de ser presidencialistas y encaremos la gestión con un grupo grande, con vicepresidentes que cumplan sus funciones para que no solo salga el presidente a la palestra, ya que deben hacerlo también los otros directivos”, dijo.

Toma como ejemplo lo que pasa con clubes del exterior: “En otros países, el presidente sale muy poco, ya que los vicepresidentes toman un rol protagónico de acuerdo a sus áreas y el presidente lo hace cuando hay una contratación o la ejecución de un proyecto”, explicó.

Hasta el último informe gerencial, Blooming tenía deudas por un monto de 4,2 millones de dólares, que Peña pretende sanear en buena parte vendiendo parte de los terrenos de la sede del club.

“Hay que tomar la decisión radical de disminuir patrimonio, de vender una parte de la sede que no está comprometida con el proyecto del estadio y de una vez sanear la deuda histórica de Blooming, que viene desde hace más de 10 años. Obviamente todo con la con autorización y fiscalización de los socios”, manifestó.

Calcula que se puede vender 1,5 hectáreas de las 9,7 hectáreas que tiene el club, aunque menos de una hectárea está en litigio con una persona particular.

También hará gestiones para que el plantel de jugadores vaya cobrando paulatinamente los salarios adeudados y el cuerpo técnico seguirá a la cabeza de Hernán Meske, quien asumió ante la salida de Eduardo Villegas.

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