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Por: Chino Tapia

La vida de Sebastián Peña Parada cambió radicalmente el 4 de septiembre de 2021 cuando fue elegido presidente de Blooming. Las ocupaciones propias de un club de fútbol, más la crisis económica que agobia a la institución celeste, no le dan respiro.

¿Cómo se atrevió a cargar una mochila tan pesada? ¿Cuáles son los retos a corto plazo? ¿Cómo vivió los últimos tres partidos del campeonato 2021 en el que su equipo casi queda en zona del indirecto? ¿Cómo lo ve al equipo para esta temporada? ¿Cuáles son las aspiraciones que tiene de clasificación para la Academia?

Las respuestas a estas y otras preguntas en el diálogo de DIEZ con un hombre que tiene su tiempo copado con las actividades que le demanda el club de sus amores, ese amor que lo animó a agarrar la papa caliente.

 ¿Qué es lo que más le preocupa ahora al presidente de Blooming?

Lo futbolístico y todo lo que ello implica. Lo que más me quita el sueño es poder armar un equipo compacto y competitivo. A los socios e hinchas quiero decirles que todos los jugadores que hemos tomado en cuenta para este año lo hemos hecho entre la comisión técnica y la dirigencia, tanto con nacionales como extranjeros. Desde mucho tiempo que Blooming no tenía un trabajo consensuado en este sentido en procura de tener jugadores ideales en cada posición.

 ¿En qué se basan las contrataciones?

Lo que queremos es tener un equipo competitivo, pero con la coherencia de que ello esté apegado a nuestras posibilidades económicas. Nosotros no somos un directorio que hemos llegado con la varita mágica, con el maletín de dinero, ni somos jeques árabes; somos gente preocupada en hacer gestión y queremos que eso lo puedan entender -ojalá- nuestros socios e hinchas. Para que Blooming sea viable en el tiempo necesita de toda su gente, no sólo de un puñado de dirigentes, esa misma gente que llenó el estadio frente a Real Potosí.

 ¿Usted le puede asegurar a los hinchas que los jugadores que están contratando estarán habilitados desde la primera fecha del torneo?

Este período de contrataciones tiene como final que el trabajo que hemos realizado desde meses atrás logre sacar a Blooming del castigo en que se encuentra. Si bien lo que se debe es una suma importante, con las comisiones que se han conformado estamos logrando reforzar el trabajo con el fin de llegar a la meta a corto plazo. Ello, incluso, nos ha obligado a tomar la decisión de desprendernos de una parte de nuestra sede, pero ello tendrá como resultado que mejoraremos en la parte deportiva y saldremos a flote en lo institucional; los tiempos se están dando para ello. Si no actuamos con prontitud y oportunidad perderemos la competencia de lograr a los futbolistas que nos lleven a conformar un buen equipo.

 ¿En qué lugar de la tabla lo ve a Blooming?

Con este trabajo que estamos haciendo y dentro de nuestra realidad económica, yo avizoro un Blooming que va a ser protagonista. No estoy queriendo vender falsas ilusiones, pero sí estoy completamente seguro que estaremos peleando espacios para premios internacionales.

 ¿Están cerradas las contrataciones?

En los extranjeros tenemos un cupo vacante porque estamos ya asegurados con el central Nahuel Iribarren, Latorre, Arismendi, Rafinha y Tavares. Tenemos la esperanza de que la naturalización de Tavares salga a tiempo para poder contratar un extranjero más. Estamos con un número de jugadores como para comenzar la pretemporada, no tenemos ni en exceso ni nos están faltando futbolistas. Queremos un plantel completo de 33 jugadores.

 ¿Al margen de lo coyuntural y sobre la administración de Juan Jordán, cuál fue su papel en esa gestión?

Entré como director vocal suplente, pero con mi participación y protagonismo llegué a ocupar la Vicepresidencia de Marketing, no había más vicepresidentes, la gestión fue muy presidencialista. No me permitieron tener injerencia en la gestión administrativa, pero fui muy cuestionador de las decisiones que se tomaron.

 ¿Tenía capacidad para poder frenar malas decisiones?

De ninguna manera, yo me topaba ya con decisiones tomadas y sin posibilidades de ponerle un parate.

 Usted conocía la realidad de la institución, y aun así se atrevió a tomar el reto… ¿Por qué lo hizo?

Sí, el desafío es muy complicado, pero como se trata de un asunto pasional, el amor que uno tiene por el club va más allá de lo racional. Yo fui el que con la apertura de una asamblea posibilité que Pimpo Bendek sea presidente transitorio, luego él me invita a ser parte de ese directorio. Luego de unos problemas internos, me propusieron ser el candidato con un respaldo grupal muy importante; fue así que me convertí en candidato.

 ¿De los retos que se impuso, qué ha podido cumplir en cuatro meses de gestión?

El primer desafío era llegar a diciembre en mejores condiciones de lo que recibimos la institución. De nueve sueldos que teníamos que enfrentar hasta diciembre (6 vencidos y tres por venir) acabamos con tres salarios por pagar hasta el fin del año. El segundo reto ahora es armar un equipo competitivo porque la idea es que Blooming nunca más vuelva a sufrir ese trance (el peligro del indirecto). Para ello, nuestro directorio no está metiendo la mano a sus bolsillos, está haciendo una apuesta de que la gestión dirigencial haga que sean los socios e hinchas quienes sustenten al club, como debe ser, con hinchas comprometidos y aportantes porque el club depende de su gente; el dirigente está para manejar los recursos de una buena manera y gestionar lo que la institución necesite.

 ¿Eso es todo…?

No, además de los sueldos hemos solucionado muchas deudas con el TRD (demandas de exjugadores), otras deudas administrativas, institucionales porque también se requiere dinero para gastos operativos y de proveedores, entre otros. Este es un ejercicio muy complejo porque en Blooming todo es deuda, pero en la medida de sus posibilidades este directorio va ir limpiando esas deudas porque tanto el primer equipo como la institución necesitan avanzar.

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