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Javier Rojas tuvo dos intervenciones que merecieron un aplauso en el complemento. El arquero de Bolívar evitó a los 70’ y 71’, respectivamente que caiga su arco tras los sendos remates de cabeza de Pablo Magnín, que permanentemente merodea el pórtico de la academia paceña.

Grandes tapadas del golero cruceño, que pone su granito de arena para que el equipo nacional mantenga la paridad en el partido contra Tigre, en Buenos Aires. La segunda fue magistral, ya que cuando daba la impresión que la pelota se metía por el ángulo puso la mano y la sacó al corner. De película.