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Javier Rojas tuvo este martes una notable actuación en el partido que Bolívar empató de visitante (1-1) ante Tigre por la cuarta fecha, grupo B, de la Copa Libertadores. Espectacular la labor del arquero de la academia paceña que se erigió en la figura del encuentro por sus destacadas intervenciones durante el encuentro, especialmente en el penal que le tapó a Pablo Magnin cuando ya se jugaba cuatro minutos de descuentos.

Fue un gran protagonista y clave en el punto de oro que suma la academia paceña fuera de casa y que  lo necesitaba para seguir con la esperanza de clasificar a la siguiente ronda de este torneo internacional.

El equipo paceño tuvo también otros jugadores con notas altas. Es el caso de Juan Carlos Arce y Erwin Saavedra, de buena labor en la creación y del delantero Marcos Riquelme, que hizo el gol del empate.

Un primer tiempo timorato

Bolívar demostró  fragilidad en la primera parte. Le faltó prolijidad para manejarse ante un rival, que optó por agruparse mejor en el mediocampo para aprovechar los espacios que le concedía el rival ante la falta de marca en ese sector.

La débil reacción de la academia originó imprecisiones y yerros defensivos, que aprovechó Tigre para dar un duro golpe a los 18 minutos mediante el atacante Pablo Magnin. Merecido para el dueño de casa, pese a que los 8 minutos Marcos Riquelme estrelló la pelota en uno de los postes del arco local, previa jugada que nació de los pies de Juan Carlos Arce, el jugador más claro del representativo nacional.

Pero el fútbol tiene sus imprevistos. Bolívar logró la paridad a los 35 minutos gracias a un error del arquero de Tigre, Gonzalo Marinelli, que ante la presión de Marcos Riquelme en la salida se equivocó en el pase a sus compañeros de la zaga, pues la pelota rebotó en el pie del atacante de la academia y terminó en el fondo del arco del cuadro argentino.

Fue una conquista que alivió al cuadro paceño, que ya a los 29 minutos se puso a tiro del gol mediante Leonardo Vaca, quien tras ganarle en velocidad a uno de los centrales de Tigre su débil remate fue rechazado por el portero de Tigre.

A partir de ese momento, Bolívar se animó más y mostró una faceta diferente. Presionó más a su rival de tres cuartos de cancha hacia arriba, lo que provocó que a los 45 minutos un cabezazo de Riquelme termine en un tiro de esquina.  

Mejoró en el complemento

Notorio fue el repunte de Bolívar en el segundo tiempo. Un testimonio fue la clara opción de gol que desperdició Marcos Riquelme a los 55 minutos, cuando una mala salida de la zaga argentina puso al atacante de la academia paceña de cara al arco y en el mano a mano con Marinelli no supo definir. Optó por un sobrerito débil, que posibilitó el rechazo de uno de los defensores.

De todas maneras, esta jugada demostraba que Bolívar jugaba mejor y administraba mejor la pelota, cosa que no ocurría en el primer tiempo.

Tigre aportó poco ofensivamente en la segunda etapa. Salvo dos arremetidas de Magnin, el mejor jugador del cuadro argentino, que a los 70’ y 71’ puso de manifiesto la jerarquía de Rojas, que con sendas tapadas ahogó el grito de gol de los locales, después el que estuvo más cerca del triunfo fue Bolívar.

En el tramo final, Claudio Vivas optó por incorporar a su equipo a Anderson Cruz, Miguel Ábrego, Roberto Fernández, Pedro Azogue y Vladimir Castellón. Agotó todos sus cambios para darle más consistencia especialmente en el centro de la cancha.

Lo logró porque Tigre sintió el trajín y concedió espacio. Esto dio lugar a que Bolívar tenga claras opciones para aumentar con llegadas de Riquelme y Castellón, que agrandaron la actuación de Marinelli, que también tuvo buenas intervenciones.

Lo que pasó en el minuto 92 cuando se cerraba el partido fue para de infarto. Un cabezazo en el área de Magnin terminó en el brazo de Luis Gutiérrez. Un claro penal, por el que nadie de Bolívar reclamó. Ahí fue donde apareció el gran Javier Rojas, que le tapó el remate a Mugni, con quien mantuvo un duelo aparte durante todo el partido.


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