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“Aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla”. Ésta fue la famosa frase de Napoleón Bonaparte que citó Stephania Peterson, de 18 años, al referirse a la historia de Bolivia. Para ella es importante que los jóvenes y futuras generaciones la conozcan y sean conscientes de los errores cometidos en el pasado y así en el futuro aprendan de ellos.

Mariana Ribera, de 25 años, miembro de la fundación, “Yo Soy Mi Primer Amor”, cree que, es necesario conocer la historia y aprenderla pero se debe dejar el pasado atrás y mirar hacia adelante, y no ahogarnos con -por ejemplo- la historia de la pérdida del Litoral.

Sobre este tema el emprendedor y gerente general de “Tugerente.com”, Freddy Arredondo, más duro manifiesta que “la famosa historia del mar nos tiene hundidos”, cree que se debería eliminar este “cuento” de la historia de Bolivia, ya que entiende que el país tiene otras riquezas que pueden ser explotadas para el crecimiento, no solo económico sino también cultural, piensa que aquella lucha es netamente política y una manera de justificar el fracaso de los bolivianos.

La activista política, Ana Sofía Urresti, de 28 años, comentó que se siente identificada con la historia y le gustaría que los “nuevos bolivianos” la conozcan y se sientan orgullosos de ella a pesar de los fracasos. Ana Sofía habló del amor y el respeto que siente por los símbolos patrios, como la bandera boliviana, que es parte esencial de cada lucha que tuvo en las calles por la democracia del país.

Pero otros jóvenes expresaron que sí los conocen pero que sienten que han perdido importancia ya que se han politizado de sobremanera. Pero si de patriotismo se trata, Ángela Cárdenas, jugadora de la selección boliviana femenina de fútbol, dijo que entonar el himno nacional antes de un partido le llena el corazón de orgullo, y la motiva al igual que a sus compañeras cuando representan al país en las canchas.

Del himno nacional nació el blog El Hado Propicio’ en el que el comunicador Gustavo Lozada, habla de cultura y viajes por Bolivia, a su vez que hace una crítica social. El mismo manifestó que la cultura boliviana tiene tradiciones maravillosas que debemos valorar y rescatar en todo el territorio, pero que otras deben extinguirse ya que vienen cargadas de violencia machista y homófoba, un tema contra el que lucha constantemente.

Para André Reckeweg, de 17 años, las tradiciones y costumbres son lo que identifican a los bolivianos. Pero, para Camila Roca, estudiante de 16 años, las tradiciones no la han marcado, esto lleva a preguntarse, ¿qué se consideran tradiciones hoy en día para los jóvenes? Mariana Ribera cuenta que tomar el “tecito” y comer masitas típicas con su abuela con quien conversa sobre la Santa Cruz de antaño, es una tradición familiar. Freddy, cree que las tradiciones no son malas pero que el boliviano y sobre todo el cruceño es muy fiestero y para emprender, como hizo él, perjudica bastante.

Esto nos lleva a hablar del Carnaval, una fiesta importante para todas las regiones del país. Algunos dijeron que les encanta porque muestra la cultura y esencia del país al mundo, como es el caso del Carnaval de Oruro, mientras que otros consideran que ya no debería celebrarse en algunos casos por temas de religión.

Si bien los consultados se identifican con la religión católica, su forma de relacionarse con Dios es más libre.

Por ejemplo, Stephania es agnóstica – ateísta, aunque viene de formación católica, le gusta leer mucho sobre filosofía al igual que Gustavo que es agnóstico y cree ‘’si los jóvenes tienen que creer en algo es que puedan vivir en un país donde nos hagamos la vida más fácil los unos a los otros’’.

Mirando al futuro

Y, ¿qué desean los nuevos bolivianos para el futuro del país? Ana Sofía piensa que en 10 años se habrá construido un mejor país con oportunidades para todos; a Freddy le gusta pensar en un país con una mejor educación y que ya no existan las diferencias entre las regiones; Mariana espera que en el futuro los feminicidios y la violencia en contra de la mujer se acaben; Gustavo desea un país inclusivo y con más derechos para la diversidad LGTBI+, Ángela quiere que la corrupción desaparezca de Bolivia y que se brinde un apoyo equitativo a los deportistas bolivianos. Stephania desea una nación que explote lo mejor que tiene y lo aproveche al 100% para el crecimiento del país.

Los nuevos bolivianos tienen incertidumbres, pero lo que les sobra es esperanza y ganas de luchar juntos por una mejor Bolivia. Todos pueden ser parte de esta evolución, solo deben unirse para forjar un futuro más prometedor para la población.

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