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El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, en calidad de canciller interino, anunció ayer que el Gobierno de Bolivia tomó la decisión de suspender las relaciones diplomáticas con Cuba, a raíz de las polémicas declaraciones emitidas por el canciller de ese país, Bruno Rodríguez, en contra de la presidenta Jeanine Áñez.

La Cancillería boliviana informó a los funcionarios diplomáticos extranjeros la determinación de suspender las funciones de su embajada en Bolivia, y se aguarda que en las próximas horas la delegación abandone el territorio nacional.

“A partir de la fecha, Bolivia suspende las relaciones diplomáticas con la República de Cuba, esta determinación obedece a las recientes e inadmisibles expresiones del canciller cubano y a la permanente hostilidad y constantes agresiones de Cuba contra el Gobierno y su proceso democrático”, señaló Núñez.

Consultado qué significaba suspender relaciones, el vicecanciller Eduardo Zannier dijo que “la suspensión es básicamente muy similar a la ruptura de relaciones diplomáticas.

El motivo

La decisión de la Cancillería surge después de que Bruno Rodríguez llamó ‘mentirosa’, ‘golpista’ y ‘autoproclamada’ a la presidenta Jeanine Áñez, un día después de que ella informara que las brigadas de médicos cubanos en Bolivia recibieron $us 147 millones del Gobierno del expresidente Evo Morales, dinero con el que -según sus cálculos- se pudieron haber realizado 7.355 trasplantes renales en todo el país.

“Vulgares mentiras de la golpista autoproclamada en #Bolivia. Otra muestra de su servilismo a #EEUU. Debería explicar al pueblo que tras retorno a #Cuba de colaboradores, por la violencia de la que fueron objeto, se han dejado de realizar más de 454.440 atenciones médicas”, se podía leer en el tuit del cubano.

Esta publicación fue una respuesta a una acusación de Áñez durante su discurso de informe a la nación en el aniversario del Estado Plurinacional. La presidenta y ahora candidata a quedarse en el cargo aseguró que durante los 14 años de Morales, Bolivia gastó cerca de $us 147 millones para financiar una brigada médica, pero que menos de un tercio eran médicos. Dijo que con ese dinero se pudo operar a todos los pacientes renales de Bolivia y que además solo el 20% de ese dinero iba para los empleados cubanos en el país y que el resto estaba destinado a financiar al “catrocomunismo”.

Para Núñez, el Gobierno de Cuba afectó ‘de manera sistemática’ las relaciones diplomáticas que estaban basadas en el respeto mutuo y los principios de no injerencia en los asuntos internos.

Núñez ratificó la disposición del Gobierno boliviano de mantener las relaciones con Cuba y que no suspenderán al embajador de ese país para que los bolivianos que residen en la isla no se vean afectados a la hora de realizar trámites.

Agregó que tras la determinación dejan sin efecto todos los convenios que se tenían comprometidos con la isla.

Cambio rotundo

El único que salió a lamentar públicamente la ruptura fue Evo Morales. “Condenamos profundamente la suspensión de relaciones del Gobierno de facto de Áñez con la hermana República de Cuba y el deterioro permanente de imagen internacional de Bolivia de respeto a la libre autodeterminación, soberanía y diplomacia de los pueblos”, escribió en Twitter. Cuba, hasta el 10 de noviembre, día de la renuncia de Evo Morales, era uno de los principales aliados de la política exterior de Bolivia; con la llegada de Áñez, todo cambió.