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En la primera jornada del paro cívico indefinido, los vecinos nuevamente tomaron el protagonismo y salieron a las calles para que la protesta se cumpla con contundencia.

Desde la medianoche del martes los puntos de bloqueos se produjeron en diferentes puntos, todos en la defensa del voto y exigiendo una segunda vuelta en las elecciones nacionales.

Varios centros de abasto cerraron pese a la instructiva del Comité pro Santa Cruz de que atendieran hasta el mediodía para que la población pueda comprar alimentos. Los locales de Los Pozos y La Ramada lucieron vacíos. Sin embargo, el mercado San Antonio, ubicado en el km 6 de la doble vía a La Guardia atendió con normalidad.

En tanto que el mercado más grande de la ciudad, situado en el distrito 10, el Abasto Mayorista, abrió sus puertas, aunque hubo poca oferta de verduras y frutas, porque los camiones con carga, permanecieron en el lugar sin descargar.
“Nosotros no vivimos en la ciudad, llegamos con nuestra carga y tenemos que ofrecerla, porque se puede podrir, por ello tenemos que ofrecer los productos”, anotó Simona Vásquez, una vendedora.

En el nuevo mercado minorista La Ramada la situación era otra, no fue abierto, aunque los pocos comerciantes que llegaron no vendieron casi nada.
Los mercados La Cuchilla y Abasto antiguo tuvieron sectores que estaban abiertos.

En los hospitales públicos atendieron los servicios de Emergencias en cumplimiento al paro médico y ahora al paro cívico. Familiares de los pacientes optaron por pasar la noche en las afueras de los centros asistenciales para evitar inconvenientes en el traslado por la falta de transporte y por los bloqueos. Fue el caso de Roxana Arteaga, que se encontraba ayer en las afueras del hospital San Juan de Dios, a la espera de noticias sobre la evolución de la salud de su hijo Joel Miguel Angola.

En la terminal mucha gente se quedó a dormir porque las empresas suspendieron los viajes.

En el Plan Tres Mil

El Plan Tres Mil, ciudadela identificada como un bastión del Movimiento Al Socialismo (MAS), fue el escenario de confrontaciones que dejaron varios heridos. La agencia de noticias ANF reportó diez personas con golpes y cortes, mientras EL DEBER vio que eran seis.

La pelea provocó la reacción de los vecinos de la zona, llovían piedras de ambos bandos. Los activistas exigían a los comerciantes que cierren sus locales y acaten el paro, mientras estos justificaban su derecho al trabajo. El Obelisco se convirtió en el símbolo de la pelea y cada bando procuraba tomar el espacio.

Los movilizados explicaron que estaban concentrados en la curva del Plan Tres Mil y fueron provocados por la gente que estaba antes en la rotonda. “Solamente queríamos que se cumpla el paro cívico”, indicó uno de los protestantes que no quiso identificarse para evitar represalias.

Sobre el enfrentamiento, aseguró que fueron provocados y simplemente respondieron. “Vinieron y tiraron petardos y nosotros respondimos a esa acción, porque el Plan Tres Mil no es de un candidato, no es de un político, es una ciudadela que vive y trabaja día y noche para sacar adelante a este pueblo”, dijo en contacto con este medio de comunicación.

De la refriega al menos seis personas resultaron heridas y fueron ingresadas a la clínica Virgen Milagrosa que está al frente del Obelisco. El encargado de la seguridad cerró la puerta de ingreso, una reja metálica oxidada, para evitar más grescas entre los agredidos y los agresores.

Cuando la rotonda volvió a ser del dominio de las personas que apoyan al Gobierno y en sus cánticos insultaban al candidato a la presidencia, el expresidente Carlos Mesa, la gente que había retomado el lugar atacó a los periodistas que estaban en la zona, acusándolos de vendidos y amenazando con golpearlos.

Ante el asedio, los periodistas se alejaron del sitio para, desde una prudente distancia cubrir lo que ocurría allí.
Poco después de las 10:00 y en medio de la tensión una joven que pasó por el sitio les gritó a los que apoyan al Gobierno, “Bolivia dijo No”, lo que hizo que una turba la persiga hasta que pudo esconderse en una tienda.

La turba pateó por algunos minutos la cortina metálica y cuando un joven intentó defender a la muchacha, la turba lo atacó, golpeándolo con piedras y palos hasta que le provocaron una herida en la frente, además de múltiples contusiones.
Rodeado por los medios de comunicación, que pese a las amenazas e insultos seguía de cerca lo que ocurría en el Plan Tres Mil, el herido fue ingresado al centro de salud para ser atendido.

La Villa, la otra cara

En la Villa Primero de Mayo el escenario era distinto. La gente cumplió la medida desde muy temprano, y la avenida principal lucía desierta luego de que colocaran piedras para que los vehículos no circulen. En la plaza principal de la ciudadela flameaba una bandera tricolor gigante, mientras los activistas gritaban consignas contra el Gobierno.

Se estima que entre el Plan Tres Mil y la Villa Primero de Mayo viven al menos 500.000 habitantes, una cuarta parte de toda la población de Santa Cruz de la Sierra.

Los manifestantes coreaban estribillos referidos al supuesto fraude de los comicios generales, llegando incluso a confrontaciones verbales con los transeúntes que se atrevieron a responder.

“Pedimos que se vaya este Gobierno, pues es descarado el fraude”, indicó Elena Rosales, del séptimo anillo sur.

En el barrio Palmira Policial, situado detrás del penal de Palmasola, la avenida principal lucía lóbrega, pues al no pasar transporte público, la gente no salió a los mercados del centro para proveerse. Incluso la sede y los garajes de la línea 71, estaba llena de micros, pues ni un motorizado salió a dar servicio.

En las bocacalles de la doble vía a La Guardia, entre séptimo y octavo anillo, los manifestantes incineraron llantas, esparciendo el olor a goma quemada por los domicilios.

“Los niños son los más afectados por ese mal olor y el hollín que dejan los neumáticos quemados”, manifestó Eliana Flores, residente del séptimo anillo.

EL MINISTRO DE EDUCACIÓN AFIRMA QUE NO SE PUEDEN SUSPENDER LAS


CLASES EN TODO EL DEPARTAMENTO


El ministro de Educación, Roberto Aguilar, afirmó ayer que no es posible que se suspendan las clases en todo el departamento de Santa Cruz. “Hay situaciones de riesgo en el caso de Santa Cruz y se deben tomar medidas, pero en el Plan Tres Mil no hay ese tipo de situaciones, así que no se pueden asumir determinaciones departamentales”, dijo desde la ciudad de El Alto.

Algunos establecimientos de la capital cruceña optaron por no tener actividades en la jornada, incluso aquellas que son públicas, mientras que en otros barrios las labores se desarrollaron con normalidad. “Aquí hay algo que se puede apreciar, los temas de las movilizaciones son en determinados horarios, no es todo el día, no es en todas las regiones, entonces, los directores distritales deben evaluar la situación de cada unidad”, acotó el ministro.

En la misma línea, el director del Servicio Departamental de Educación (Seduca), Salomón Morales, señaló que Santa Cruz obedece a 53 direcciones distritales de educación y no es coherente emitir una circular para la suspensión de clases en unidades educativas en otras provincias.

“El tema del paro cívico se da en la provincia Andrés Ibáñez y hemos dicho a los directores que, cuando haya riesgos, en conjunto con las juntas de padres de familia deben decidir y resguardar la integridad de los estudiantes. El calendario departamental y nacional debería cumplirse como corresponde”, manifestó Morales desde a unidad educativa de Satélite Norte, donde inició el pago del Bono Juancito Pinto. El martes, los colegios Cristo Rey, Berea y Santa Ana suspendieron clases.