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“No me gusta que le pongan mi nombre, porque luego nos acusan a Evo y a mí de obligar a que pongan nuestro nombre”, dijo Álvaro García Linera al inaugurar una escuela en Punata, que además de su nombre alberga un busto en su honor. El vicepresidente sabía lo que se le venía: las críticas en las redes sociales abundaron y sus adversarios no tardaron en calificar el hecho como “excesivo culto a la personalidad”. El MAS y el Gobierno evitaron responder.

Arturo Murillo, senador de UD, consideró que es terrible lo que pasa con la gente del Gobierno, “se creen dioses y están poniendo colegios y bustos con su nombre”. Cree que ese es un privilegio que se debería reservar para los difuntos. Consultado si como asambleísta había propuesto alguna ley para regular este tipo de actos, Murillo aseguró que era imposible, porque “ellos tienen dos tercios en ambas cámaras”.

“Esto es un aprovechamiento descarado del poder que tienen. Ya no solo hacen uso y abuso de los bienes del Estado, sino que están queriendo dejar su nombre por todas partes”, se quejó.

Se trató de tener la opinión de Ciro Zabala, primer senador de Cochabamba por el MAS, pero aseguró que no había visto las noticias.

El acto

García Linera no fue el primero en discursear en la inauguración del centro educativo. Lorenzo Camacho, director del establecimiento, le dio la bienvenida con el título de ‘licenciado’. Le contó que habían peregrinado cinco años para conseguir la obra y le pidió que también dé curso a un proyecto de agua potable para la zona y la asignación de ítems, porque el nivel secundario no tiene profesores de química ni de física, pese a que el nuevo colegio tiene laboratorios equipados para las dos materias.

Luego fue el turno de José Antonio González, alcalde de Punata, que contó que en 2018 habían entregado la unidad educativa Evo Morales y que este año, por decisión de la comunidad y del núcleo escolar, le tocó el turno al ‘vice’. Dijo también que es la séptima escuela que le toca inaugurar y pidió a los adultos presentes en el acto que “levanten la mano quiénes van a votar por el binomio del MAS”.

Luego fue el turno del discurso de García Linera. Contó que cuando llegó junto al alcalde al colegio que ahora lleva su nombre, le mostraron el cuarto de tres por cuatro donde antes funcionaba la escuela. “Después levanto la mirada y veo este edificio, parece una universidad”, dijo y siguió enumerando los logros del Gobierno en Punata: “Veo un complejo que parecía una fábrica y era un hospital, un hospital para ciudad de un millón de habitantes. ¿Qué se me vino a la cabeza? Así era Bolivia antes -pregunta el nombre de una estudiante-, Patricia, Paty linda. Bolivia era como ese cuartito de allí, de barro, pequeño, con una pizarra descascarada. Ahora tienes 17 años y miren la nueva Bolivia, esta es la nueva Bolivia, esta es la diferencia con esa Bolivia de adobe”.

García Linera aseguró que en 13 años de gestión han entregado más de 4.500 colegios como el de ayer, que tiene 12 aulas, dos laboratorios, área de administración y un comedor. Costó Bs 6,7 millones.

Eso no lo libró de las ironías de Rafael Quispe, diputado suplente de UD, que a través del Twitter preguntó: “El vicepresidente García Linera dice que no quiere su nombre, pero han puesto un busto en un colegio de Punata, en Cochabamba. Ahora, ¿será inspiración para nuevos jóvenes licenciados y se animará a terminar su tesis?”.

Parece que también intuyó que la crítica vendría por ahí, por eso aseguró que el futuro era de la inteligencia. “Mamá y papá iban a un cuartito, ahora los hijos vienen a este complejo. En 15 años tiene que ser un edificio. ¿Quién lo va a hacer? Tú, tú y tú, porque yo ya me voy. Para eso qué se necesita, inteligencia. Si quieren mejor futuro, estudien. El nuevo país que estamos construyendo es en función del conocimiento y la tecnología”.

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