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Las autopsias realizadas a los nueve fallecidos del enfrentamiento entre cocaleros de Chapare y fuerzas combinadas del Estado (policías y militares), determinaron que dos de las víctimas recibieron los disparos en la zona posterior del cuerpo, dos en el frente y cinco en el área lateral, izquierda y derecha. Además, ocho de los nueve cadáveres tenían orificios de ingreso y de salida de los proyectiles, por lo que no se pudo colectar esta evidencia. Solo en uno de los cuerpos se halló el proyectil y está siendo revisado por el equipo balístico.

El fiscal general del Estado, Juan Lanchipa, explicó que las nueve muertes del enfrentamiento del viernes 15 de noviembre fueron producto de disparos de armas largas y que en principio los familiares se habían negado a permitir las autopsias, estudio que recién se pudo realizar el sábado 16, a partir del mediodía.

Lanchipa también indicó que el representante de la Defensoría del Pueblo en Cochabamba, Nelsón Cox, fue testigo de los exámenes forenses que aún requieren estudios complementarios para dar mayores luces respecto al probable calibre de los disparos, la trayectoria y la ubicación del agresor en la escena del hecho.

Los nueve fallecidos

El director nacional del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), Andrés Flores, hizo un detalle más pormenorizado de los nueve fallecidos.

El perito en principio precisó que en el caso de las dos personas que perdieron la vida con impactos de bala percutados desde la parte posterior, una recibió el disparo en la zona izquierda de la cabeza, detrás del oído, y la salida del tiro fue por la frente.

El segundo caso se dio con un balazo que ingresó por la zona lumbar del occiso y que terminó alojándose en el área cardiaca, luego de haber chocado con una costilla. En este caso sí se encontró el proyectil, pero está bastante deformado y se esperan resultados del estudio balístico.

Otros dos de los cadáveres tienen los impactos con orificio de ingreso en la parte frontal del cuerpo y con salida en la parte posterior. De acuerdo con Flores, en los otros cinco cuerpos, la trayectoria de los impactos es oblicua, lo que quiere decir que la bala ingresó por un costado y salió por la zona abdominal.

Flores precisó que es necesaria la realización de pericias balísticas y de planimetría, en el lugar de los hechos, para tener las certezas sobre la posición de los agresores y la de los fallecidos.

Aún no se tiene certeza del calibre de las armas de fuego utilizadas y se espera los resultados de la pericia en el único proyectil que fue colectado.

Más resultados

Respecto a los mineros heridos y a uno muerto por disparos de armas de fuego en Challapata (Oruro), el director nacional del IDIF precisó que en todos los casos fueron lesionados con proyeciles calibre 7.65, munición que se usa con los fusiles Mauser, armamento que no es de uso policial ni militar.

De igual forma, se precisó que los dos muertos del 31 de octubre en Montero, perdieron la vida luego de recibir disparos de armas de fuego calibre 22 largo, compatible con los que usan cazadores y no así las fuerzas del orden.

Finalmente los fallecidos en La Paz y Santa Cruz, entre el 11, 12 y 13 de noviembre, murieron como consecuencia de heridas por perdigones y uno, el de Yapacaní, con un tiro de calibre 22.

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