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La intervención de la Policía y de la Alcaldía en una ‘sex party’ que se celebraba el sábado pasado en La Paz fue mencionada como una novedad por las autoridades. Sin embargo, estudiantes consultados por EL DEBER revelaron que estos encuentros son ‘cuento viejo’ e incluso relataron historias de casos en los que hubo abuso sexual y extorsión. 

Una encuesta aplicada por la comuna paceña a estudiantes de 100 unidades educativas de La Paz revela que uno de los principales problemas que enfrentan los jóvenes es la falta de comunicación en las familias.

“Este tipo de fiestas existen desde hace tiempo. La invitación se comunica por WhatsApp y en grupos cerrados de Facebook; yo nunca fui”, dijo Julián, estudiante de un colegio de la zona sur de La Paz. 

Érika Mariana Correa, jefa de una unidad en la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la comuna paceña, señaló que es la primera vez que intervienen una fiesta con temática sexual. en alusión a la sex party que se celebraba en el barrio Cota Cota.

 “En la entrada ofrecían una lata de cerveza y un condón; el ambiente estaba decorado con órganos sexuales elaborados en esponja. En vez de globos, había preservativos inflados, la primera imagen que vimos fue un show nudista. Un jovencito se desvestía y una muchacha, presumimos que participante de la fiesta, estaba con él encima de la tarima”, describió.

El secretario de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía, José Luis Ramallo, aseguró que llamó la atención la convocatoria de esa fiesta sexual, “pero no tuvimos reportes de otros casos”.

En este año el municipio de La Paz intervino otras tres fiestas, pero sin temática sexual. “A fines de febrero, una de ellas aprovechaba la etapa del Carnaval. Otra, Gomitas Party, se hizo el 18 de marzo sin temática especial. En abril hubo otra, en el jardín de una casa particular”, reportó Correa. Aparece el factor de costo, pre y pospago, de Bs 45 a 60. 

En las cuatro actividades encontraron cantidades importantes de alcohol, productos en baldes ya preparados y botellas sin registro sanitario.

Estas fiestas son organizadas por grupos de personas a las que la Alcaldía identifica como ‘productoras’. “Por ejemplo, Alcohólica produjo Gomitas Party. En sus invitaciones colocan la fecha y el lugar. Se distribuyen por redes sociales en grupos cerrados. Siempre tienen un gancho, como regalar un embudo al más borracho, o regalos sorpresa. ¿Quiénes manejan estas productoras?, hay pocos datos”.

Una característica muy importante es que cambian la ubicación de la fiesta a última hora. “Casi siempre las hacen en la zona sur de La Paz, si dijeron todo el tiempo que se realizaría en Calacoto, a última hora la cambian a Achumani”, remarcó Correa.

El director de la Felcc de la zona sur, Jesús Bejarano, dijo que en coordinación con la Alcaldía hacen operativos contra fiestas juveniles. “Esta fue la primera de este tipo que pudimos ver. Tal vez se den y no hemos intervenido”, aseveró. En los últimos dos años, la Alcaldía hizo estudios sobre los factores que tienen incidencia sobre la inseguridad y ahora hacemos la tercera encuesta en la que aparece el consumo de alcohol como un enorme desencadenante”. Se complementó con información extraída del programa para la formación de jóvenes líderes en seguridad ciudadana, que llegó a 16.000 estudiantes y el de ‘familias fuertes’. Las conclusiones son inquietantes, explicó Ramallo.

La jefa de Prevención social de la Alcaldía, Daphne Soria, afirmó que “bajó el rango de edad en la iniciación en el consumo de bebidas alcohólicas. No está en el rango de 14 para arriba, sino que a los 12 comienzan a consumir”.

Estos estudios detectaron que hay un problema en la relación entre padres e hijos. “El 90% de los consultados dijo que consumieron bebidas alcohólicas, y el 85% reveló que tomaron por primera en el seno familiar”. Cuando se les preguntó con quién conversaban más dentro de la familia, “casi un 90% advirtió que con cualquier persona, menos con los padres. El estudio se hizo con jóvenes estudiantes de tercero de secundaria en 100 unidades educativas. 

Sin control cercano, llegar a una fiesta sexual es más fácil. De las conversaciones con al menos cinco jóvenes se extrae que se hacen en casas privadas.  Hay alcohol, drogas y hasta espacios habilitados para encuentros íntimos entre parejas.

También surge la historia de Jéssica (nombre ficticio). Ella estaba en primer año de la carrera de Derecho de una universidad privada hace dos años.

Un día recibió una invitación a una fiesta en una casa. Se alegró, porque quienes se la extendieron pertenecían al círculo ‘cool’, a la rosca de los jóvenes más simpáticos de la universidad. Ella fue, y tampoco bebió demasiado. Sin embargo, despertó desnuda en una habitación. Ahí comenzó su pesadilla. Sentía dolores y rápidamente se dio cuenta de que había sido ultrajada vaginal y analmente. Su primera actitud fue salir para denunciar, aunque no sabía a quién.

Cuando se retiraba una muchacha la interceptó y le sugirió que no hiciera nada, porque nadie la violó. “Estabas borracha, mamita, y vos lo hiciste de mil amores”. Los agresores, luego, comenzaron a enviarle mensajes por internet. Le hicieron llegar videos; había sido atacada por cinco personas. La extorsionaron y de esa forma lograron que nunca los denuncie. Una de estas fiestas le cambió la vida e incluso intentó suicidarse.

EL DEBER le preguntó al jefe de la Felcc si hubo este tipo de denuncias: “No conozco”, dijo.

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