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El asesinato de un bagallero en la ciudad argentina de Orán, catalogada como el punto estratégico de la frontera entre Argentina y Bolivia de la actividad del contrabando, narcotráfico y de hasta trata de personas, encendió las alarmas por parte de las autoridades argentinas.

 

Un reportaje de La Nación, describe las actividades ilícitas que están relacionadas al contrabando y los bagalleros, y destaca que este oficio (ilícito pero permitido) ha crecido vertiginosamente en los últimos años en la ciudad argentina de Orán.

 

El crecimiento de esta actividad ha provocado, desde hace unos meses, el recrudecimiento de la guerra entre los bagalleros de Orán y Aguas Blancas.

 

Justamente la muerte del  bagallero, de acuerdo con el reportaje, se trató del ajuste de cuentas, porque supuestamente el occiso había tramado el asesinato contra un colega del ramo de Orán, que fue acribillado de diez balazos.

 

Unas horas antes del asesinato del bagallero, Gendarmería secuestró 63 kilos de cocaína y una ametralladora Halcón en un auto que trasladaba bultos desde Bolivia a Orán por la ruta 50.

 

Declaraciones del fiscal José Luis Bruno, al diario argentino, dan cuenta que más de un tercio de la población de esta comunidad se dedica a la actividad de transportar contrabando entre Bolivia y Argentina.

 

Hasta ahora esa forma de vida era aceptada por las autoridades, pero el narcotráfico y la trata de personas hizo más oscuro y violento ese negocio ilegal, que ya dejó de ser un factor de subsistencia de parte de la comunidad de la zona para transformarse en una mafia que mueve millones.

 

"En el contrabando todo está mezclado en esta zona, pero cada vez tiene mayor peso el narcotráfico y la violencia que generan estos grupos que se enfrentan para tener el control", aseguró Bruno, fiscal de Orán, en diálogo con LA NACION.

 

Rubén Pereyra, un bagayero de 35 años, dice que desde hace unos meses comenzaron a ocurrir cosas extrañas. Otros bagayeros empezaron a robar los cargamentos en la ruta 50. Se vieron obligados a hacer el trayecto hasta Orán, que son unos 20 kilómetros, con una especie de custodia informal que va armada.

 

El Ministerio de Seguridad de Argentina pretende ordenar este complejo entramado. El secretario de Fronteras, Luis Green, adelantó que se pretende cerrar este año 25 pasos ilegales, en un trabajo coordinado con las provincias.

 

Un alto funcionario de la justicia provincial explicó que el bagayero dejó de ser un rebusque, y se transformó en una mafia. Y cada vez tienen mayor peso e influencia en esta ciudad.

 

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