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El Tribunal Supremo Electoral declaró ayer a Evo Morales como ganador de las elecciones. Los vocales dieron un comunicado de prensa en una sala acordona­da por la Policía, que contenía a manifestantes que exigían su re­nuncia.

El Órgano Electoral cerró el cómputo con el 100% de los votos, al revertir la observación a cuatro mesas de sufragio que habían sido observadas en Beni y sin dar ninguna versión sobre las 200 actas que se quemaron en el Tribunal Electoral Departamental de Potosí y que fueron sustituidas por fotografías enviadas al siste­ma de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares.

De esta forma, el TSE concluye que Evo Morales ganó la elección de 2019 con un 47,08%, frente a un 36,51% de Carlos Mesa. 

Ese 10,57% de diferencia daría la vic­toria al Movimiento Al Socialismo en primera vuelta, pero las movi­lizaciones callejeras en al menos siete capitales del país, opinan lo contrario. Carlos Mesa también rechazó los resultados.

Ante estas críticas, el vocal Idel­fonso Mamani, se limitó a señalar que “la historia, la verdad se im­pondrá en su momento y la propia población lo valorará”.

“Se está demostrando a la po­blación el manejo responsable, la transparencia y voluntad del pueblo boliviano, esta Sala Plena cumplió y seguirá cumpliendo fielmente la Constitución y las normas que rigen nuestro accio­nar”, agregó el vocal.

Por otro lado, a través de su cuenta en Twitter, el canciller Die­go Pary anunció que se reunió con el Secretario General de la Organi­zación de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, y que el organis­mo multilateral apoya la auditoría a los resultados electorales de Bo­livia que realizará la Organización de Estados Americanos.

Esto se ha convertido en el nue­vo punto de controversia entre el oficialismo y la oposición. Mientras el Gobierno invitó a la OEA a audi­tar los resultados electorales y Luis Almagro, secretario general de la OEA, respondió que aceptaba la invitación, siempre y cuando las conclusiones de esta sean vincu­lantes al resultado, Mesa no acepta la vinculariedad de estos.

 “Una au­ditoría es simplemente un infor­me internacional, independiente, que ojalá fuera creíble, pero que no puede ser vinculante, porque esto estaría vulnerando la nor­mativa local. Nosotros en Bolivia somos los que definimos nuestra vinculación obligatoria con un de­terminado resultado”, dijo Mesa en una entrevista con la red Uno.

Eso desató la crítica del oficia­lismo, a través de Carlos Romero, que lo acusó de no aceptar la vin­culatoriedad para no reconocer una derrota en las urnas.

Baño de calle

Ante la falta de una salida política en el horizonte y con el resultado oficial dado por el Órgano Elec­toral Plurinacional, el poder del Estado que ‘certifica’ a los gana­dores de las elecciones, el proceso sigue decantándose en las calles. Al menos siete capitales de depar­tamento están en movilización y tanto Carlos Mesa como Evo Mo­rales aprovecharon la jornada de ayer para mostrarse rodeados de sus militantes.

En un acto en el Valle Alto de Co­chabamba, Evo Morales se refirió a la auditoría de la OEA e incluso se abrió a la posibilidad de ir a una segunda vuelta. 

“Si estaba equivo­cado, si demuestran que hemos perdido en primera vuelta, noso­tros podemos dar una yapita, una paliza en la segunda vuelta”, dijo. Sin embargo, cerró luego esa ven­tana, desafiando a sus opositores a hacer un conteo de votos acta por acta.

“si tienen algunas dudas, bienvenidos, que comiencen con el conteo voto por voto, que sepan cuánto hemos ganado, nosotros no mentimos, no ocultamos, nun­ca farseamos”. 

Luego, al final de la tarde, publi­có un mensaje en cuenta de Face­book. “No estamos solos, estamos con la verdad y hoy el pueblo ga­nó nuevamente. No vamos a ir a la confrontación, pero insisto en que defender con violencia a un delincuente no tiene explicación. La lucha va a continuar. Somos un pueblo movilizado y estamos jun­tos por la Patria”, escribió.

Mientras tanto, Mesa también se dio un baño de pueblo y visitó los puntos de bloqueo en la zona sur de La Paz. Al grito de “Mesa presidente”, el postulante de Co­munidad Ciudadana caminó con una sonrisa en los labios entre los que lo apoyan.

 Mesa ha convocado a un bloqueo en la ciudad sede de Gobierno contra lo que él conside­ra un fraude total y consumado por el Gobierno en las elecciones del domingo.

“Es un orgullo lo que el país entero está haciendo. No ten­gan duda de que estamos fuertes. No nos movemos, vamos a ir a la segunda vuelta electoral”, dijo.

Aseguró que trabajará al lado de los movilizados y que el ejem­plo de la zona sur de La Paz es es­pectacular, pero también elogió las movilizaciones en Santa Cruz de la Sierra. 

“Las manifestaciones de los jóvenes y de personas de to­das las edades en los últimos días han sido estremecedoras. Tengan la seguridad absoluta de que no nos rendiremos”, añadió.

 Mesa desestimó la posibilidad de responder a los ataques de Evo Morales, que el día jueves lo había tildado de “delincuente, ladrón y cobarde”. Consideró que respon­der al presidente sería ‘indigno’ aunque calificó los insultos como injustificados y motivados por su estado emocional.

“El presidente Morales tiene la costumbre de utilizar los adjetivos sin ningún tipo de consideración ni de respeto para el adversario”, dijo Mesa en una entrevista radial.

Violencia

El apoyo a la auditoría de los re­sultados electorales no fue el úni­co pronunciamiento de la ONU.

La Oficina de la Alta Comisiona­da de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresidenta chilena, manifestó su preocupación por los informes que recibió por uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía bo­liviana en las movilizaciones que se han dado tras las elecciones.

Advierte que hay un grave ries­go de que la situación se salga de control. Según reportes, en todo el país se han reportado más de 80 detenidos durante las movili­zaciones -que incluyó la quema de siete tribunales electorales- y una treintena de heridos en cinco días de protestas.

“Se necesita un diálogo urgente en Bolivia o de lo contrario existe un grave riesgo de que la situación se salga de control”, advirtió la Ofi­cina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Según la portavoz de la Oficina, Ravina Shamdasani, durante los altercados la Policía cargó contra los manifestantes e incluso utilizó gases lacrimógenos de un modo que puede violar los principios básicos sobre el uso de la fuerza.

Estas críticas fueron rechaza­das por Carlos Romero, ministro de Gobierno, que aseguró que el uso de la fuerza policial se limitó a intentar proteger los bienes del Es­tado que estaban siendo atacados y comparó la situación boliviana con la de Chile y Ecuador.

Aseguró que en el país no se intervendrán protestas pacíficas y lamentó los enfrentamientos entre militantes oficialistas y opositores que se die­ron en Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.