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No dudó en asegurar que fue la concentración más grande de todos los cierres de campaña. El presidente Evo Morales llegó ayer a la ciudad de El Alto y se arropó de sus militantes.

El mandatario está seguro de ganar las justas del domingo y esta vez no vaciló en poder lograr los dos tercios en la Asamblea Legislativa. Para eso prometió una “paliza” a sus rivales electorales. 

La oposición se concentra en lo suyo y ve que el jefe de Estado no tiene información real. 

A cada acto proselitista Evo Morales llega con su “campañera”, aquella vieja chamarra azul con aguayo en líneas en su pecho. Atrás, sobresale el logo del MAS. El jefe de Estado escuchó los discursos que le antecedieron con la mano izquierda en el bolsillo y la derecha agarraba una bandera con los colores de su partido. A su lado su compañero de fórmula, Álvaro García Linera, quien miraba y aplaudía cada intervención. 

Era toda una fiesta oficialista la que se armó en El Alto. Entre la entrada del sol y el paso a la oscuridad bajó Evo del escenario a la pasarela. 

Caminó unos diez metros. Seguía agarrando su bandera. Primero habló de los logros en sus 13 años de gestión, luego de los proyectos que tiene y no se guardó nada para atacar a sus ocasionales rivales electorales. Carlos Mesa, presidenciable de Comunidad Ciudadana (CC), fue el foco de la ofensiva.

Críticas a Mesa

 “Se ha juntado la megacoalición”, acusó Morales en un momento de su largo discurso. Hacía referencia al apoyo que recibió Mesa de Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa, Jorge Quiroga y Juan Del Granado. 

El mandatario se- ñaló que ese respaldo es el inicio de una alianza que quiere traer de nuevo a Bolivia la “privatización” de recursos naturales y “someterse” a los Estados Unidos. Fue en ese enfoque cuando aseguró que tendrá una victoria contundente en las justas del domingo.

 “Estamos convencidos, quiero decirles, en estas elecciones nuevamente vamos a dar paliza a los vende patrias, vamos a dar paliza a los neoliberales, vamos a dar paliza, hermanas y hermanos, a quienes privatizaron nuestros recursos naturales”, alentó Morales. 

Luego, el presidenciable del MAS enumeró una serie de propuestas asegurando que se quedará como mandatario del país. Morales se sentía ganador. Cada promesa, cada acción, era aplaudida y gritada por la multitud. 

“Estamos acá con un proyecto político de liberación, con un programa de gobierno del pueblo, también para la liberación, pero también para desarrollar nos”, acotó el mandatario.

 Luego, Morales volvió a acusar a sus detractores. Esta vez no fue contra sus rivales, sino el reproche fue para plataformas y comités cívicos. 

En el caso de Potosí, vinculó al Comité Cívico Potosinista (Comcipo) con la derecha por mantener un paro contra la explotación del litio. “Solo en Potosí y Uyuni va haber una inversión de 3.500 millones de dólares en la industria del litio. Pido no perjudicar el desarrollo de Potosí. 

Las supuestas reivindicaciones, con falsos argumentos, detrás de eso hacen política para la derecha, no comparto”, acusó el líder del MAS.

El vicepresidente de Comcipo, Nelson Gutiérrez, negó la acusación de Morales y señaló que su movimiento busca el desarrollo del departamento potosino. Luego, dijo que las plataformas y los cívicos de Santa Cruz son la “dictadura” por el incendio al edificio del Tribunal Electoral Departamental (TED) y los ataques a sus militantes. Mientras, el diputado opositor y también candidato Wilson Santamaría consideró que Morales no tiene información “real” sobre la coyuntura electoral.