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Evo Morales no está muy feliz. Ganó ayer, pero no como él quería. Su discurso giró en la esperanza del voto del área rural para no ir a una segunda vuelta.

 Y aunque se mostró victorioso por la votación, no se lo vio tan seguro cuando habló de la mayoría simple del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la Asamblea Legislativa, donde perdió los dos tercios. 

El líder oficialista no sintió el mismo respaldo cuando su partido político vencía con más del 50%. El mandatario salió a las 21:06 de ayer de la residencia presidencial rumbo al Palacio Quemado. Estuvo en ese lugar toda la tarde reunido con el vicepresidente Álvaro García y su gabinete político. 

Conoció los resultados e hizo una evaluación. Su conclusión es que no pierde en cuatro elecciones consecutivas, pero esta es diferente, ya que perdió los dos tercios en el Legislativo y corre el riesgo de ir a segunda vuelta. En plaza Murillo lo esperaba un pequeño grupo de militantes del MAS. 

No era esa masa de años anteriores que lograba cerrar calles alrededor del kilómetro cero. Pensaron en habilitar el balcón de Palacio Quemado para que Evo se dirija a sus seguidores como en los comicios pasados. No lo hicieron. Dejaron los parlantes en ese lugar. 

La militancia del MAS empezó a ingresar al viejo edificio presidencial. Llenaron el hall y esperaban las palabras de Morales. El jefe de Estado llegó al espacio de ingreso junto a García y algunos de sus ministros. Pasó en medio de los simpatizantes, que flameaban banderas y gritaban: “Evo no estás solo”. El líder del MAS no reía. 

Miraba siempre al frente mientras intentaban saludarlo. Llegó a las gradas del hall y agradeció el respaldo. 

Habló de una victoria y no se mostraba derrotado. No mencionó la segunda vuelta y quiere esperar los resultados finales. Incluso, puso como ejemplo la vez que una persona en 2002 pasó días caminando bajo la nieve para entregar el ánfora de su recinto. Eso pasó en el departamento de Potosí y Morales dice que esa circunstancia terminó con el apoyo a su candidatura.

La palabra de Evo

“Ganamos una vez más, son cuatro elecciones consecutivas que ganamos, es histórico e inédito”, empezó Morales con su discurso. Lo interrumpieron varias veces con gritos de apoyo. Evo siguió e insistió en que el voto del campo fue siempre del MAS. 

“Como siempre estamos confiados en el voto del campo, solo quiero recordarles, el 2002, en mi primera candidatura, en algunos departamentos éramos perdedores, y me acuerdo, había nevada en julio de 2002, y después seguían llegando los votos, retrasados por la nevada, y hemos sido primeros en Oruro y Potosí, y por eso vamos a esperar hasta lo último del escrutinio nacional para seguir con nuestro proceso de cambio”, remarcó Morales. De acuerdo con datos preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el MAS obtuvo un 45,28% de respaldo y Comunidad Ciudadana (CC), que postula a Carlos Mesa, el 38,16%. 

Estos datos fueron al 83,76% de las actas verificadas. Así, se anticipa la posibilidad de un balotaje que tendría lugar el 15 de diciembre. Detrás de Evo estaban algunos de sus ministros. Gritaban, apoyaban y aplaudían cada palabra de Morales. No se vio a Carlos Romero, Héctor Arce y Diego Pary, tres colaboradores estrechos del mandatario. Sí estuvieron Juan Ramón Quintana, Luis Arce, César Cocarico, Wilma Alanoca, Javier Zavaleta, Roberto Aguilar y Milton Gómez. 

También se la vio a la diputada Valeria Silva. La militancia del MAS logró subir a la segunda planta del antiguo edificio. Los grupos eran de los candidatos a diputaciones uninominales de La Paz. No hubo sectores sociales, menos la presencia de la Central Obrera Boliviana (COB) y su líder, Juan Carlos Huarachi. Afuera del Palacio Quemado se quedaron pocos, aquellos quienes no pudieron ingresar a la sede presidencial.

Sin los dos tercios

La felicidad no es completa para Evo porque no aseguró los dos tercios en la Asamblea Legislativa. Tiene mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y mayoría simple en el Senado.

 Eso es un retroceso para el MAS, que en las últimas gestiones logró los dos tercios en ese órgano del Estado. “Tenemos mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y tenemos mayoría en el Senado, y esa es la conciencia del pueblo (...) Es un nuevo triunfo más, ganamos una vez más, cuatro elecciones consecutivas ganamos en Bolivia, histórico, inédito”, repetía Morales. 

El mandatario cerró su discurso atacando a la oposición. Dijo que el bloque se aplazó y expresó su seguridad en que el denominado proceso de cambio continuará, negando una segunda vuelta.

 “Ellos se aplazaron y nosotros vamos a seguir con nuestro proceso de cambio. Con los votos del área rural, vamos a seguir garantizando este proceso de cambio”, destacó el jefe de Estado. Evo salió del hall del Palacio Quemado sin aceptar preguntas. No hizo caso a la prensa y siguió sus pasos dando las manos a sus seguidores.

 Pasó la puerta principal y se dirigió a la Casa Grande del Pueblo. No tenía la felicidad completa. Desapareció junto a García y Quintana cuando la puerta se cerró. Los otros ministros subieron al segundo piso por las gradas. La multitud se quedó por un rato más. Era fiesta, pero una fiesta sin trofeo y con mucha incertidumbre.