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Los gritos entre los grupos del gobiernista Movimiento Al Socialismo (MAS), y la opositora Comunidad Ciudadana (CC) que empezaron a mediodía en el centro de cómputo del Tribunal Supremo Electoral (TSE), terminaron en gasificación de la policía luego de conocerse que el Órgano Electoral descartaba una eventual segunda vuelta con los porcentajes que publicaba a las 19:30 en sala plena. 

No fue el único punto de conflicto, en la sede de gobierno se desataron al menos en tres lugares donde la policía lanzó gases lacrimógenos contra los manifestantes, pero el más fuerte fue en las afueras del exhotel Radisson donde se instaló la sala de cómputo y donde sesionan los vocales del TSE

El ente electoral y los tribunales departamentales realizan el recuento de votos de la elección que se realizó el domingo y que en primera instancia establecía la realización de una segunda vuelta en diciembre de este año. Ayer esa posibilidad fue sepultada por el informe del ente electoral. Los vocales sesionaron desde las 10:00 y empezaron a verificar las actas de escrutinio del voto en el exterior y. curiosamente, el domingo, cuando empezaron esa tarea, verificaban las actas de Argentina, ayer volvieron a verificar las actas del país vecino. 

Los delegados de los partidos, principalmente Walter Villagra (CC) cuestionaba el por qué los vocales aprobaban las actas donde vencía el MAS y observaban las actas donde su partido era el vencedor. 

Las criticas arreciaron a las 13:00 con actas de España y obligaron a los vocales a suspender la sesión y dejar la sala. Luego se supo que fueron a reunirse con los observadores de la OEA. El cuarto intermedio duró tres horas y al retornar los vocales, el MAS había incrementado el número de militantes dentro de la sala de sesiones y empezaron los gritos entre los bandos. 

Afuera ya se había reunido otro grupo del MAS y tenía al frente a los de CC y entre las 16:30 y 18:00 hubo dos amagues de enfrentamiento que fueron apaciguados por la policía a punta de gas pimienta. 

Hasta las 18:00 la gente simpatizante de CC había inundado las inmediaciones del hotel y el griterío era ensordecedor. 

Un bus que estaba en el parqueo provisional del hotel pagó las consecuencias y vino otra ola de gasificación, fue en esos confusos hechos que hirieron en la cabeza al rector de la UMSA de La Paz, Waldo Albarracín,y esas imágenes se viralizaron por las redes sociales. Los enfrentamientos duraron entre las 19:00 y las 22:00, cuando un nutrido grupo de policías de la UTOP llegó en motocicletas e hicieron retroceder a los simpatizantes de CC hasta una cuadra alrededor del hotel, mientras el grupo del MAS se guarecía a media cuadra del hotel.

 Los que generaron el conflicto fueron los simpatizantes de CC que coreaban epítetos contra los vocales y contra el gobierno.

Otros puntos 

Pero también hubo otros dos puntos donde la policía desplegó efectivos para dispersar a ciudadanos que habían descubierto, supuestamente el traslado de las controvertidas “maletas electorales”.

 Uno se produjo en la zona de Sopocachi, a pocas cuadras del centro paceño; el segundo estalló en el otro extremo de la ciudad, en Miraflores, donde también se quemaron papeletas.

 Estas dos acciones provocaron que los manifestantes se trasladaran hasta el centro de cómputo departamental, que fue instalado en un céntrico hotel de La Paz; otro grupo fue a las oficinas del TED-La Paz, ante la amenaza, los vocales departamentales suspendieron el recuento de votos de la región denunciando falta de seguridad para su trabajo. 

El vocal Juan Pablo Tórrez, explicó los dos casos que denunciaron los ciudadanos. Aseguró que, en el caso de Miraflores, se trataba de material que era trasladado al centro de cómputo departamental y que en ningún caso se ocultaba el material; los testigos aseguraron que, el material era introducido a una casa particular y surgió la denuncia. 

Las bolsas que contenían material electoral, fueron sacadas de los sobres y desparramadas por el suelo, algún material fue quemado y la policía impidió que el caso pasara a mayores. Utilizó agentes químicos para dispersar a los revoltosos y desaforados.

 En el caso de Sopocachi, Tórrez explicó que se trataba de maletas que ya no tenían las actas electorales y que iban a ser almacenadas en un depósito que alquilaron para ese efecto. Los funcionarios que trasladaban ese material fueron rodeados por jóvenes quienes no los dejaban moverse de la puerta de un edificio; los policías llegaron y resguardaron a los funcionarios. 

A las 20.00 aproximadamente, la policía utilizó gases lacrimógenos para sacar a los funcionarios y trasladar las maletas a otro lugar, mientras se informaba de otra gasificación.