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De Chimoré a Orinoca, y de Orinoca a Santa Cruz. Evo Morales, candidato a la cuarta reelección por el MAS, llegó a Santa Cruz para dar el ‘puntapié’ inicial a su campaña, como ya lo hizo en sus bastiones oficialistas. Sin embargo, la ciudad de los anillos lo recibió con un surazo seco y vientos de hasta 90 kilómetros por hora que hacían temer que la infraestructura metálica, corra el mismo destino que el del frustrado concierto de Aerosmith hace unos años.

A la intemperie, temiendo que en cualquier momento se desate un aguacero, los masistas ocuparon el Cambódromo entre el sexto y quinto anillo, en una marea humana embanderada de azul, que de a ratos se movía con música andina, a ratos improvisaba un taquirari, o se deslizaba entre la cumbia y la salsa.

Fueron tres horas de espera antes de escuchar a Evo Morales y los discursos previos, aunque encendidos, no lograban calentarlos. Por eso los masistas venidos de diferentes regiones del país se recompensaban con aticuchos, chorizos chuquisaqueños y criollos y café o té en lugar de sodas. Los más ‘friolentos’ se animaron a la ‘leche de tigre’ o ‘sucumbé’, buscando que el singani reivindique la cálida imagen de la tierra oriental con la que llegaron de los valles, o la región andina.

Eso sí, hubo militantes que desafiaron la laringitis tomando cerveza en lata. Evo llegó a las 17:42 y escuchó los discursos de sus militantes casi por una hora.

Luego estuvo frente al público con un micrófono y un sombrero ‘e saó’ intercultural, ya que tenía la forma de un sombrero camba pero el tamaño de uno andino.

Parecía un cantante solista, con toda la banda de soporte al fondo, parado ante una pasarela con los brazos mayormente pegados al tórax, por el frío, o sobre la cabeza, para evitar que el ventarrón se lleve su cachucha. Los campesinos e indígenas eran los más atentos a su discurso, emitido con una peculiar voz ronca, probablemente a causa del frío, y se instalaron lo más cerca del escenario como era posible. Venían de las áreas rurales y de Chapare.

Más atrás había grupos de funcionarios públicos -de aspectos joviales- que estaban en su propia fiesta. Cuando concluyó el discurso, David Castro, ex Los Brothers, se encargó de musicalizar la retirada.

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