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Suman 17 días. Aquella noche de viernes 12 de marzo, la expresidenta Jeanine Áñez fue detenida y trasladada a La Paz y dos días después, enviada a la prisión de Obrajes. Desde entonces lo único que cambió fue la cárcel, ahora se encuentra encerrada en la de Miraflores, aquejada por problemas de hipertensión y batallando porque se le permita una adecuada atención médica.

Carolina Ribera, su hija, acompaña el arresto preventivo de su madre. Cada día, en la puerta del penal, aguarda la oportunidad de ingresar para facilitarle la dieta blanca que requiere la exmandataria. Ese cruce, ese instante, es la fuerza que ambas necesitan para seguir peleando.

"No nos dejan ni estar cinco minutos con mi madre", denuncia Ribera en el programa de Streaming de EL DEBER. En un diálogo virtual con Sissi Áñez, la hija de la expresidenta asegura que "solo nos autorizan alcanzarle los alimentos porque necesita una dieta blanca con poca sal y alimentos hervidos".

Autoridades y voceros del Gobierno aseguraron que no existía impedimento alguno para que puedan visitar a Áñez. Incluso, el presidente Luis Arce se refirió a la conectividad que mantenía la exmandataria desde sus redes sociales.

Sin embargo, Ribera desmiente tales afirmaciones y asegura que su madre "esta totalmente incomunicada". Las restricciones no solo afectan a la familia, organizaciones de derechos humanos y parlamentarios de oposición también sortean una serie de vicisitudes para poder visitar a la exautoridad. "Han presentado una carta para poder visitarla, pero les tienen a vueltas" asevera Ribera.

La incomunicación de Áñez llegó al extremo de no poder participar en la audiencia de apelación por las medidas de acción de libertad. Según revela su abogado, Ariel Coronado, la tuvieron en espera para acceder a la sala virtual, vía Zoom, hasta el momento de dar lectura a la resolución.


Requiere estudios médicos

Carolina Ribera destaca que la salud de su madre se encuentra más estable, pero que todavía requiere una revisión médica especializada. "Necesita laboratorios y estudios para un buen diagnóstico" que permita "un tratamiento adecuado por parte de un especialista".

A nombre de la familia, Ribera duda de la labor que puedan realizar los médicos asignados al penal de Miraflores. "Nos han demostrado que ellos siguen ordenes del Gobierno", señala la hija. Fruto de esta desconfianza, Áñez "está muy susceptible a lo que puedan decir los médicos del penal".

A su vez, la familia aguarda que se valide la resolución inicial que permitía la atención médica inmediata en un centro hospitalario. "Son estudios que obviamente no se pueden hacer en el penal", remarca el abogado de la expresidenta, Ariel Coronado.

El jurista recuerda que un primer juez ya autorizó este traslado aunque las autoridades de Gobierno "cambiaron de penal para que no se pueda cumplir la acción de garantías dispuesta por el tribunal".

Para el defensor de la exmandataria, se necesita un mejoramiento en la salud de Áñez "para sobrellevar una detención preventiva y un proceso penal".

Fortaleza 

"Vamos a seguir luchando contra todo el aparato estatal" afirma Carolina Ribera. La hija de Áñez explica que su madre se mantiene confiada y con "la conciencia tranquila". Como  familia, se cuestiona el proceder del ejecutivo y considera que su madre "no merece algo así".

Ribera confesó a EL DEBER que admira la fortaleza de su madre y es de esa misma fuerza desde donde ella saca las energías para continuar vigente a pesar del "atropello a todos sus derechos".

Justicia

El Gobierno, a través de varios ministros, ha reiterado en varias oportunidades que la aprehensión y envío a prisión de Jeanine Áñez y de exautoridades que la acompañaron durante el Gobierno de transición no es persecución política como es denunciado este proceder, sino que se trata de justicia. 

Áñez y los exministros Álvaro Coimbra y Rodrigo Guzmán son acusados de la presunta comisión de los delitos de terrorismo, sedición y conspiración.

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