Escucha esta nota aquí

En el segundo día de paro inde­finido en Santa Cruz, los vecinos endurecieron el control para ha­cer cumplir la medida convocada por el Comité pro Santa Cruz, en protesta contra un presunto frau­de en los resultados de la elección que desvanece la posibilidad de una segunda vuelta.

Los puntos de bloqueo en la ciudad y en las provincias se multiplicaron y la circulación fue más complicada que el día anterior.

Se produjeron enfrentamientos, como el ocurri­do en El Torno, a la altura de Santa Rita.Los que no salieron a concen­trarse en rotondas y calles opta­ron por colocar sus vehículos en las calles, para impedir el paso.

Las motos, que en la primera jornada de paro se desplazaron con facilidad, ayer enfrentaron restricciones. Las brigadas ciu­dadanas de bloqueadores se han organizado en las calles y hacen olla común para no dejar des­guarnecida la zona.

Abastecimiento

En apego a las recomendaciones del Comité, la mayoría de los mer­cados abrieron sus puertas hasta el mediodía y la gente acudió pa­ra abastecerse, principalmente de los productos de primera ne­cesidad. Se observaron aglome­raciones y filas, especialmente en los puestos de venta de pro­ductos cárnicos.

En el mercado nuevo Los Pozos, por ejemplo, a primeras horas de la mañana había bastante gente en el sector de carnes y hasta las 11:00 el pollo ya se había agotado.

 Algunos co­merciantes indicaron que se teme desabastecimiento, toda vez que desde el lunes los comercializado­res han suspendido la distribución de carne debido a las dificultades que enfrentan para transitar. Carlos Moya, vendedor de dicho mercado, indicó que están cum­pliendo con la recomendación de abrir hasta el mediodía; sin embar­go, por temor a saqueos la puerta de ingreso fue abierta a medias.

 En los mercados Mutualista y 2 de Agosto también hubo filas en el sector de carnes y verduras.

En la jornada se observó una importante afluencia de perso­nas en las farmacias que estuvie­ron de turno, como es el caso de la sucursal de la cadena Chávez y de Farmacorp, ambas ubicadas en el tercer anillo y avenida Paraguá.

A diferencia del miércoles, cuando hubo clases, en algunas escuelas del turno de la mañana, ayer la actividad escolar fue prác­ticamente nula. 

El comentario de la gente de que los supermercados, mercados y to­do el comercio están siendo los más beneficiados con el paro es ratifica­do por las filas que se generan en las puertas de los supermercados, como se observó ayer en el primer anillo de la avenida Cañoto.






Viajar es una tortura

Llegar al aeropuerto Viru Viru es una tortura. El viaje desde el se­gundo anillo y avenida San Aurelio demora una hora y media, porque se deben sortear más de 30 puntos de bloqueos, incluso rogando a los que están en los puntos para que permitan el paso.

Los pasajeros y los radiotaxis son objeto de cobros. Los pasajeros se ven obligados, además, a hacer trasbordo porque en la ruta G-77 hay dos camiones obstaculizando la ruta.

Esta situación ha hecho que la Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo Santa Cruz se declare oficialmente en estado de emergencia, puesto que ha si­do difícil hacer los relevos de los controladores de tránsito aéreo de turno en los aeropuertos Viru Viru y El Trompillo.

En las instalaciones de la Ad­ministración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navega­ción Aérea (Aasana) en Viru Viru, un funcionario estaba haciendo labores que normalmente las rea­lizan tres personas.

En la terminal aeroportuaria in­formaron de que algunos vuelos nacionales sufrieron demoras y otros viajes internacionales han salido con pocos pasajeros. 

Al aeropuerto El Trompillo, que se encuentra en la zona del segun­do anillo, también cuesta llegar.

Hasta ahí llegó a pie Édgar Fau­rer, el jefe de ese aeropuerto. Su casa queda por La Ramada y salió con mucha anticipación, aunque sabe que las operaciones son casi nulas, puesto que de los 20 funcio­narios apenas logran llegar cinco, y solo se están realizando opera­ciones de emergencia.

Los servicios

Santa Cruz ya huele mal. La ba­sura acumulada empieza a calar en el olfato de los habitantes, in­cluso las bolsas negras llenas de desperdicios están sirviendo para bloquear el paso por las calles y avenidas. 

Pese a que el presidente del Comité Cívico, Luis Fernando Camacho, pidió que se deje tra­bajar a quienes dan el servicio de aprovisionamiento de alimentos, de atención a la salud, de recojo de basura y a los periodistas que dan a conocer la información, ca­da vez son más las denuncias de funcionarios que tienen que ver con estas ramas, que reclaman por bloqueadores intransigentes a su paso.





“Salimos el martes en la noche, conseguimos trabajar hasta cier­ta hora, luego tuvimos problemas con varias unidades por gente que atacó a los trabajadores. Nos replegamos por seguridad y vol­vimos a intentar salir, pero solo tres (camiones) lo lograron, a las otras movilidades no las dejaron”, explicó Luis Auza, gerente general de Vega Solví, subrayando que los tres camiones que empezaron a dar el servicio de recojo urbano de desperdicios no consiguieron avanzar más de tres o cuatro cua­dras y tuvieron que replegarse.

 El secretario de Salud y Políticas Sociales de la Gobernación, Ós­car Urenda, dijo que el Gobierno Departamental tiene un plan de contingencia. Pidió que se permi­ta el paso de ambulancias, médi­cos y personas que se tienen que dirigir a hospitales y centros de salud, ya que se han registrado inconvenientes en el sistema de emergencias.