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Los jóvenes que con cascos blancos y amarillos y la tricolor nacional amarrada al cuello se enfrentaron toda la semana con sectores sociales del MAS con el objetivo de entrar a la plaza Murillo, tras el repliegue de la Policía que dejó sin resguardo alguno al centro del poder, decidieron parar, poner cordones, y cuidarla.

Solo un pequeño grupo de dirigentes de la Asociación Nacional de Suboficiales, Sargentos, Clases y Policías (Ansclapol) descuidó la vigilancia de los vecinos y recorrió en marcha por las cuatro esquinas de la plaza entonando los cánticos opositores. Muchachas, con cascos amarillos, se mostraron muy nerviosas y se apresuraron en pedirles que no lo hagan. “Por favor, no canten, la gente se nos va a subir”.

En 2003 un motín de la UTOP generó la salida de la guardia castrense del Palacio Quemado y desencadenó un enfrentamiento a tiros entre policías y militares, que dejó al menos 34 fallecidos, personas civiles y uniformadas.

Ayer, el mismo Palacio Quemado que desde esta gestión fue relegado por el imponente edificio de la Casa Grande del Pueblo, además del Legislativo quedaron absolutamente desguarnecidos.

Ante esa situación, los movilizados opositores tenían en sus manos ingresar al perímetro e incluso a las infraestructuras, que no tenían personal policial de resguardo, aunque sí el militar en el caso de la Casa Grande y el Palacio Quemado, pero ningún efectivo asomó siquiera la cabeza por alguna ventana o balcón.

Los jóvenes, muy organizados, se repartieron en los alrededores, exactamente donde los policías instalan sus barricadas para evitar que las marchas lleguen al centro del poder, y tomaron voluntariamente la función de los efectivos.

No permitieron el ingreso de personas, ni siquiera con credenciales. La mayor concentración de personas estaba en las intersecciones de la avenida Camacho (coincidentemente el apellido del líder cívico cruceño), con Ayacucho y Colón. El ambiente era festivo, los comerciantes, siempre atentos a la ley de la oferta y demanda, vendían banderas de Bolivia, petardos, y también cascos precisamente de dos colores: amarillo y blanco.

Ayer por la mañana un grupo de ciudadanos encontró una gran cantidad de ‘bombas molotov’ en un recinto que presuntamente pertenece al viceministerio de Descolonización, que depende de Culturas, informó la abogada y excandidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Paola Barriga.

“Ya estaban terminadas, solo era encender y lanzar, son varias, hay que sacar foto a las placas de los autos porque son vehículos oficiales”, denunció la jurista.

El espacio está ubicado sobre la calle Colón en la ciudad de La Paz. Se encontró un turril lleno de combustible, más de 50 botellas con el material inflamable y cuatro personas se habrían dado a la fuga durante la intervención.

Tensiones

Grupos de oposición desalojaron a los trabajadores de la radio Patria Nueva y el canal Bolivia Tv, ambos medios de comunicación del Estado, tras instalar un cerco a sus instalaciones y amenazar al personal con poner en riesgo su vida si no cerraban sus emisiones.

Al mediodía, grupos de choque de la oposición que exigen la renuncia del presidente Evo Morales, se apostaron alrededor del edificio La Urbana, ubicada en la avenida Camacho, y demandaron que esos dos medios dejen de transmitir noticias.

Tiempo después se radicalizaron y ya no permitieron ni ingreso ni salida de personas. Una persona de Patria Nueva recibió una llamada telefónica que le alertó que si es que se negaban a cortar con esas transmisiones, tomarán las instalaciones.

Luego llegó una misión de la Defensoría del Pueblo para mediar en el tema. Como resultado, los trabajadores pudieron salir, Bolivia Tv difundió documentales y programas pregrabados, y radio Patria Nueva, música.

El presidente Morales lo lamentó en su cuenta de Twitter: “Los medios estatales BTV y RPN han sido intervenidos por grupos organizados que después de amenazar y amedrentar a los periodistas los obligaron a abandonar sus fuentes de trabajo. Dicen defender la democracia, pero actúan como en dictadura”.

Organizaciones de prensa, y algunos políticos como el senador opositor Arturo Murillo, también lo lamentaron y dijeron que fue un ataque a la libertad de expresión.

En Miraflores, la sede de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) fueron intervenidas por vecinos. La confrontación en el lugar se originó porque tras una conferencia de prensa, dirigentes sacaron cajas y computadoras.

Los vecinos reaccionaron y los dirigentes respondieron con dinamitazos y terminó con detenidos.

La Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de la ciudad de El Alto y la Csutcb emitieron comunicados leídos a través de sus dirigentes, en los que le conceden 48 horas al presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho para salir de La Paz. La Fejuve decidió expulsar también al presidente del Comité Cívico Potosinista, Marco Pumari, y al rector de la UMSA, Waldo Albarracín, y conminó a los Policías a regresar a sus tareas de resguardo y si no lo hacen sacarán a las calles a la “policía sindical”.

El dirigente de la Fejuve alteña, lamentó el amotinamiento de la Policía y en ese momento su voz se quebró, tomó aire, y posteriormente aseguró que si “los hermanos” no vuelven a su trabajo, “sacaremos a las calles a nuestra policía sindical para cuidar la seguridad ciudadana”, anuncio que fue respondido por los asistentes con una ovación.

En la decisión, leída por el ejecutivo Basilio Villasante, en la cual se llama a la paz, la organización afín al oficialismo también convocó a bloqueos y movilización “contundentes” en el ingreso a la sede de Gobierno.

En la noche, los dirigentes salieron en movilización en la Ceja de El Alto. Mientras tanto, el pronunciamiento de la Csutcb se refirió específicamente a Camacho advirtiéndole que si no abandona la sede de Gobierno, “será responsable de lo que suceda”.

Ambos comunicados, emitidos en conferencias de prensa transmitidas por la televisión estatal antes de que su emisión sea suspendida, se conocieron después de que el presidente Evo Morales convocó a los sectores sociales a defender la victoria del MAS en las elecciones, “y la democracia”, de manera “pacífica”.