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Las alarmas saltaron con el informe epidemiológico de las últimas horas. El Ministerio de Salud reportó 2.356 contagios y 64 fallecidos; cifras que recuerdan las épocas más intensas de la primera y segunda ola. Tres médicos especialistas apuntan a una misma causa: la población ha relajado las medidas de bioseguridad y se expone de manera innecesaria.

El galeno Miguel Delgado apela a un "cambio de actitud" para frenar el avance de la tercera ola. Este médico de base que trabaja en Cochabamba recuerda que las personas no se deben exponer innecesariamente y pide redoblar las medidas de bioseguridad. 

"No se trata de saber qué es el coronavirus", asegura. "Sino de entender y asumir el cambio de conducta y protegerse" ante un virus que se manifiesta de manera más agresiva.

Delgado critica la "poca capacidad resolutiva de los centros de salud". Propone un profundo análisis al respecto mientras remarca la importancia de un diagnóstico temprano.

El mismo parecer manifiesta el doctor Virgilio Prieto. El anterior jefe nacional de epidemiología insiste en la necesidad de un "diagnóstico precoz y un adecuado tratamiento" para mitigar el incremento de los contagios. "Ahora se sabe más de la enfermedad y se cuenta con tratamiento", asegura el especialista.

Prieto también propone el seguimiento a los casos positivos y su círculo de contactos para garantizar el aislamiento domiciliario de los mismos.

En La Paz, Ramiro Narváez ya no funge como director del Sedes. Sin embargo, sigue atento y preocupado por la arremetida de la nueva ola de contagios. Es consciente de la debilidad del sistema de salud y recomienda fortalecer las terapias en el tercer nivel para controlar "la presión que va a recaer sobre el sistema de salud".

Como señalaron los otros especialistas, Narváez sugiere que se busque atención médica ante cualquier alerta de síntomas. "La atención precoz es fundamental para salvar vidas",  confirma.

Prieto recupera una estadística de Europa para alertar a la población. "Entre el 31% y el 55% de las transmisiones se producen en reuniones familiares y sociales". 

Por su parte, Delgado observa que las cifras altas de Cochabamba han estado precedidas por una concentración masiva realizada el pasado mes en la capital del valle. Similar situación se vive en Santa Cruz tras las celebraciones del Día del Trabajo (1 de mayo).

El médico cochabambino reconoce que la tasa de letalidad en este momento es bastante menor que la de la primera ola. Aún así, el peligro persiste. Por ello, Narváez reitera la urgencia de reestablecer de manera estricta las medidas de bioseguridad que se impusieron durante la primera ola.

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