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El senador Arturo Murillo (UD) y la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño (MAS), se acusan mutuamente de tener familiares trabajando en entidades públicas. 

Murillo fue el primero en salir a la palestra pública a denunciar que el esposo de Montaño, Fabián Restivo, trabaja en el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem), hecho que calificó de nepotismo. 

Horas más tarde, la diputada cruceña por el MAS ofreció una conferencia de prensa para responder a la acusación de Murillo. Reconoció que su marido fue contratado en el Sedem por la capacidad y experiencia de 35 años en el área de comunicación, y explicó que Restivo trabajó en empresas privadas de Argentina, México y de otros países y que en Bolivia prestó servicios para la empresa estatal Mi Teleférico. 

Además de descartar nepotismo porque según ella Restivo no trabaja en la Cámara de Diputados, afirmó que la hermana de Murillo, Magda Murillo Prijic, es funcionara en el área de Turismo de la Alcaldía de Cochabamba, entidad que está bajo la conducción del alcalde José María Leyes, de Demócratas. La denuncia contra el marido de Montaño sale en el contexto en que se conoció a cerca de que algunos familiares de ministros trabajan en entidades públicas  

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