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El paro indefinido declarado por la dirigencia cívica tuvo poco impacto ayer en Oruro, la capital del departamento del mismo nombre, pues solo se registraron algunos puntos de bloqueos en el centro, mientras que en el resto de la urbe las actividades se desarrollaron con normalidad.

En la jornada, se pudo evidenciar puntos de bloqueos en la zona central, con la presencia de poca gente. “En realidad, no se siente como un paro, pues las tiendas, mercados y bancos funcionaron casi normalmente”, informó a EL DEBER el periodista Marco Antonio Flores, jefe de redacción del semanario El Fulgor.

A la débil incidencia del bloqueo, ayer por la mañana se sumó una dispersa marcha de vecinos, apoyados por maestros que recorrieron calles del centro y se detuvieron fuera del Tribunal Electoral, donde gritaron consignas y exigieron el respeto al voto.

La noche del martes, fuera del TED se registraron enfrentamientos entre una multitud de jóvenes que, al parecer, quería incendiar el recinto, pese a que los vocales ya habían dado a conocer el cómputo final de los votos, que favoreció al binomio Morales-García.

La Policía se atrincheró en la calle del edificio electoral y, a punta de gases lacrimógenos, dispersó a los manifestantes luego de varios minutos de tensión.

Entretanto, los mineros, dirigentes del autotransporte y las bartolinas, manifestaron su apoyo al presidente Evo Morales.