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La muerte del estudiante alteño Jonathan Quispe hizo coincidir a dos protestas en Santa Cruz: la de los estudiantes y autoridades académicas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) y la de algunas plataformas que luchan por el respeto al voto del referéndum del 21 de febrero de 2016 (21-F). El blanco común: la crítica a la administración del presidente Evo Morales y a su ministro de Gobierno, Carlos Romero, por la vida perdida la tarde del 25 de mayo durante la represión policial a los estudiantes de la Universidad Pública del El Alto (UPEA), cuando marchaban en demanda por presupuesto.

Las activistas por el 21-F, que esperaron en el centro de la ciudad a los universitarios, fusionaron las consignas de demanda del respeto al derecho de los votantes con la del respeto al derecho a la vida. De esa manera, las plataformas se articularon con una movilización que originalmente había sido planificada para expresar repudio a la muerte de un joven alteño, de 20 años, caído mientras demandaba en las calles presupuesto para su casa de estudios superiores.

“Vamos a exigirle al Gobierno que esclarezca quiénes son los responsables. La muerte de un universitario no es una muerte cualquiera. Nuestra solidaridad con la familia de los universitarios”, dijo el rector de la Uagrm, Saúl Rosas, tras la marcha, en una de las primeras manifestaciones contrarias al Gobierno de Evo Morales en las que participa esta autoridad académica.

Casi a la par, ya en la plaza 24 de Septiembre, las plataformas comenzaron a gritar: “¡Bolivia dijo No! ¡Respeto a la vida! ¡Bolivia dijo No!”. Las activistas llevaban consigo letreros con los nombres de algunos de los muertos en conflictos con el Gobierno.

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