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La pesadilla del pastor evangélico Jesús Vásquez llega a su fin. El líder religioso, que radica en la localidad de Hellín, provincia de Albacete en España, logró su ansiada libertad el 4 de febrero de este 2015, luego de haber permanecido detenido preventivamente 20 meses en la cárcel de la Torrecica, por la supuesta violación a una menor de 11 años.

Vásquez fue detenido el 18 de junio de 2013, acusado por Marlene Cerezo, madre de Salma Urquiza, de violar a su hija con el testimonio de la menor como única prueba del supuesto ultraje. Las acusaciones lo mantuvieron en la cárcel hasta que fue absuelto en el juicio del pasado mes de febrero.

La niña afirmaba que había mantenido relaciones sexuales en reiteradas oportunidades con el pastor evangélico tanto en la Iglesia Culto Evangélico de Hellín como en su domicilio, ubicado en la localidad de Nava Abajo, mientras sus padres salían a trabajar.

“Fui acusado de violación a una niña de 11 años. Soy pastor de una congregación de 50 feligreses y el 17 de junio de 2013 fui arrestado”, contó el religioso a EL DEBER.

El pastor, nacido en 1980 en Santa Cruz, indicó que el argumento de la Justicia española para mantenerlo detenido era la fuga por su estatus de extranjero y porque este delito es calificado como grave.

“Fue traumático para mí porque ingresé a prisión por violación a una menor y fui recluido con delincuentes de alta peligrosidad. Sufrí principios de depresión y ansiedad”, expresó.

Vásquez dijo que durante su encierro solo podía ver a sus hijos cada tres meses y solo una vez al mes a su esposa.

Las penalidades de la familia del pastor

El pastor tiene dos hijos de 3 y 10 años. Su esposa Dolly Gutiérrez perdió su empleo durante el juicio y tuvo que llevar sola adelante a su familia y luchar para demostrar la inocencia de su esposo.

“Fue bastante difícil porque tengo dos hijos aquí, me echaron de mi trabajo y necesitaba dinero para mi esposo. Fue muy complicado y mis hijos preguntaban por él”, manifestó.

Gutiérrez dijo que la iglesia Culto Evangélico de Hellín se cerró durante el tiempo que duró el juicio y su esposo fue estigmatizado por la sociedad como "el pastor violador".

“Yo, con este problema, tenía que trabajar y atender a los niños. No tenía cabeza para llevar adelante la Iglesia. En esos momentos no hay amigos y nadie te tiende la mano, por eso se tuvo que cerrar la iglesia”, dijo.

Un juicio que lo aclaró todo

El caso del pastor fue ventilado en la sección primera de la audiencia provincial de Albacete, en la comunidad autónoma de Castilla La Mancha, donde logró demostrar su inocencia luego de pedir en 14 oportunidades su excarcelación.

“En 14 oportunidades mi abogada solicitó mi libertad y fue denegada. En el juicio se presentaron estudios forenses. La niña resultó embarazada y se realizó una prueba de ADN para ver si el niño era mío y salió negativo”, contó el pastor.

El testimonio de la menor fue tomado como prueba única para acusar al pastor por violación. La verdad salió a la luz luego de contradicciones de la menor en los testimonios y las investigaciones de la Fiscalía, que dieron cuenta de que el tío de Salma, Víctor Sánchez, la había abusado.
La menor dijo que también mantuvo relaciones sexuales con su primo Emanuel Sánchez, de quien quedó embarazada.

Otras pruebas de la inocencia de Vásquez son cartas y mensajes de amor dirigidos al pastor y que no llegaron a su destino.

“La familia asistía a la iglesia y la niña estaba enamorada de mí y dijo que fui su primer hombre. Ella afirmaba que se acostó conmigo. Me acusó de violación por despecho, porque no la correspondí”, dijo Vásquez en su defensa. La sentencia del juez César Monsalve corrobora esta teoría de que la niña urdió la acusación para vengarse del pastor, de quien estaba enamorada.

Verdadero culpable

El tío de Salma Urquiza, Víctor Sánchez Molina, fue encontrado culpable del delito de abuso sexual a su sobrina y fue condenado a 8 años y 6 meses de prisión. Además tendrá que pagar una indemnización de 10.000 euros a la menor y no acercársele por ningún concepto.

Demanda para ser indemnizado 

Vásquez inició una demanda contra el Estado español para exigir una indemnización por los daños y perjuicios que sufrió su familia durante el tiempo que estuvo en prisión.

“Estoy demandando al Estado Español una indemnización de 240.000 euros por daños y perjuicios por todas las secuelas que el juicio pudo dejar en mi familia. Deben indemnizarme por haberme mantenido preso por tanto tiempo en situación preventiva siendo inocente”, dijo Vásquez, quien confía en que su viacrucis sea ya cosa del pasado y empezar una vida nueva.