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Durante su última aparición por la cadena internacional CNN, el ingeniero Edgar Villegas reveló un nuevo supuesto mecanismo de fraude que se basa en una suerte de voto fantasma. 

Fuera de secto­res políticos, otros cuatro expertos que se declaran independientes, entre ellos una doctora en eco­nomía que en principio fue cita­da por la agencia gubernamental ABI, como autora de un análisis que refutaba las denuncias de ma­nipulación del voto, consideran que hay posibilidad de falsifica­ción de resultados. 

Villegas relató al periodista Fer­nando del Rincón la existencia de al menos 950 actas que tienen errores en las sumas, y presentó la teoría de que se impuso una varia­ble matemática oculta, que utiliza los votos no emitidos, en favor de alguna de las fórmulas participan­tes en la elección. 

La define como una “bolsa de ausentes” de la que se extrajo una cantidad variable de votos que fueron, según su cri­terio, al MAS. En esta nueva denuncia, dejó claro que en las 950 actas hubo “errores” y por ello él pudo de­tectar esta anomalía. 

Sin embar­go, manifestó que eso no descar­ta que pudo haberse aplicado en todas las mesas en las que hubo ausentes, que fueron el 99,9%. 

La semana pasada, informó so­bre actas en las que supuestamen­te se adicionaron aclaraciones luego de ser cerradas, volteo de resultados en favor del oficialis­mo, sumatoria de actas nulas que aparecieron sin firmas de jurados, alteración de números, suplanta­ción de delegados, y otros. 

Rómulo Chumacero, un cate­drático de la Universidad de Chile, escribió el texto El camaleón, el mutante y Houdini: resultados de las elecciones en Bolivia, en el que sostiene que más de 1.500 actas que no fueron reportadas por el TREP son las que contendrían más irregularidades. 

“CC, si tomamos en cuenta la votación de las mesas que no es­tán en el TREP y las comparamos con mesas de localidades simi­lares que sí pasaron por la trans­misión rápida, veremos que Mesa perdió 4,12% en su votación, en tanto el MAS ganó 4,20% y estadís­ticamente estos números son sig­nificativos” y acotó que habrían generado un diferencia en esas mesas de más de ocho puntos de margen entre el primero y segun­do, lo que es sospechoso. 

Lykke E. Andersen, investigado­ra de Economía y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, realizó un análisis de las actas denunciadas como prueba de un supuesto fraude y aclaró que “no existe evidencia de un fraude masivo”, reportó la agencia gubenamental ABI. 

Andersen, doctora en Econo­mía, miembro de la Universidad Católica Boliviana (UCB), direc­tora del Inesad (Instituto de Es­tudios Avanzados en Desarrollo) y del SDSN-Bolivia sostuvo la semana pasada en Twitter: “He evidenciado lo siguiente: 99.5% de las actas son las mismas entre el TREP y el Cómputo al 100%. 

En el 0.5% de los casos hay modificacio­nes. 299 votos menos para Mesa y 4.466 más para Evo. Pero también 2.593 más para Mesa y 805 menos para Evo. 

Eso muy difícilmente es evidencia de un fraude masivo”, sentenció en sus redes. Entonces también dijo que “al revisar las fotos de las actas, con­sidero que las modificaciones han sido generalmente justificadas, y al parecer reflejan un intento de registrar la voluntad de los votan­tes, pese a que sus representantes cometieron errores al llenar los formularios”. 

Sin embargo, ayer amplió su opinión a EL DEBER, sin cerrar la posibilidad de fraude. “Hice una tabulación de cambios entre el TREP y el cómputo y el Gobierno lo puso como evidencia de que no hay fraude”, aclaró. Manifestó que el fraude es po­sible, “y por ello habría que hacer una auditoría profunda. Creo que la OEA, con 30 personas, analizará el proceso y tendrá acceso a más información, a listas de votantes y al sistema TREP, e identificarán si hubo manipulación”. 

Advirtió que “todo eso de los muertos inscritos en el padrón o ausentes no me convence para nada”. Pero, destacó el trabajo de Chumacero.

 “Es serio, encon­tró que hubo 1.511 actas que no entraron en el TREP” y la experta sostuvo que esas actas no solo llegaron del área rural “sino de todas partes” y que el resultado es “sospechosamente diferente”. 

El economista Mateo Urquizo analizó los resultados del TREP y conteo oficial, pero enfocado en las causas por las que, tras reto­marse la transmisión de datos, se “aceleró” la tendencia a favor del oficialismo. 

Mediante gráficos, sostuvo que tras la interrupción de la transmisión de datos del TREP, el voto a favor del candi­dato del MAS, Evo Morales, au­mentó considerablemente. En todos los casos, los votos a favor de Carlos Mesa, bajaron, reportó el diario Brújula Digital. 

El ingeniero Rodolfo Salinas publicó en su cuenta de Face­book algo similar, referido a que las curvas de crecimiento son, después del 83%, muy favorables al MAS. Salinas expresó también a Brújula Digital, que se rompieron las tendencias previas, de manera inexplicable.

El oficialismo aseguró que ese porcentaje correspondía al voto rural, pero ello tendría que haber desfavorecido a las candidaturas de Oscar Ortiz y Chi Hyun Chung, pero en ambos casos, sostiene es­te experto, se mantuvieron dentro de ese rango durante todo el ciclo de la votación computada.