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Rafael Veliz

Los electores muestran coincidencias en torno a que el periodo 2020-2025 será complejo para la sociedad boliviana, independientemente de la sigla ganadora de las elecciones generales. 

Para un 52,2%, el país podría llegar a la misma situación -de crisis económica- que Venezuela, si no hay un cambio de Gobierno; y un 52,7% cree que, si Evo Morales, presidente y candidato por el MAS, alcanza su cuarto mandato el país, “queda en riesgo de vivir en dictadura”.

Mirando a la acera de enfrente, un 46,4% de los consultados en la última encuesta de CiesMori advierte que la oposición “no tiene propuestas claras de cómo manejar el país”. Con el añadido de que anticipan en un 48,7% que “el MAS no los dejaría gobernar”.

La ruta de Venezuela

Las advertencias en torno a que el país sigue la ‘ruta de Venezuela’ se escucharon desde el momento en que Tribunal Constitucional aprobó la cuarta postulación de Morales a través de un fallo constitucional, en noviembre de 2017. En año electoral, la reactivaron Carlos Mesa, candidato de CC, y Óscar Ortiz, candidato de BDN, al cuestionar el respaldo que Morales dio a Nicolás Maduro en marzo, cuando enfrentaba fuertes protestas sociales, y con Juan Guaidó instaurando su Gobierno.

“Nuestro país está empezando a transitar el mismo sendero de apartarse de la Constitución que ha seguido Maduro”, dijo Ortiz en una entrevista en Chile.

Mesa, en Argentina, indicó que los juicios de valor que hace Morales sobre la crisis venezolana le permiten “interpretar que cree que es el modelo político, social y económico que hay que seguir”.

La encuesta de CiesMori desvela que la mitad más uno a escala nacional cree que podría pasar lo de Venezuela, siendo Santa Cruz (59,8%) la región con el mayor índice, seguido de ciudades capitales y El Alto (58,4%). El índice más bajo está en el área rural (35%).

Democracia sí...

La afirmación de que si Evo Morales gana el país “puede vivir en dictadura”, llega a 52,7%, siendo Santa Cruz (60%) la región en donde la percepción es mayor y el área rural, en donde es menor (35,5%).

El 10 de octubre, el país conmemoró los 37 años del retorno a la democracia, luego de 18 años de dictaduras militares. En esta fecha emblemática los cívicos, líderes políticos y activistas aprovecharon para volver a plantear el clivaje (el tema electoral de fondo) dictadura versus democracia.

“Los cabildos no solo expresan el cansancio de la gente con Evo y sus abusos, también reflejan la esperanza de días mejores y la alegría de la democracia que ya viene”, escribió en Twitter, Samuel Doria Medina, con relación a los cabildos que se realizaron en La Paz y Cochabamba, y que aprobaron desconocer un eventual triunfo del binomio oficialista, y un juicio de responsabilidades por incendios en la Chiquitania.

“Quiénes están fuera de la democracia no solo deben irse a su casa, sino a la cárcel”, dijo durante su alocución Waldo Albarracín, rector de la UMSA.

“En 10 días el actual Gobierno busca aniquilar nuestra democracia. Bolivia no será Madurolandia II”, escribió en Twitter Jorge ‘Tuto’ Quiroga, expresidente de Bolivia.

Oposición sin programa

La adjetivación de que la oposición no tiene propuestas, es también un eslogan recurrente de autoridades y militantes del MAS, que lo contraponen con cifras macroeconómicas como parte de la campaña en favor del oficialismo.

Tal como dijo Álvaro García Linera, vicepresidente y candidato, quien a fines de septiembre aseguró que “no hay nada que supere lo que tenemos”, a lo que añadió que “hoy por hoy no ha surgido algo distinto, algo novedoso”.

En la encuesta un 46,4% coincide con este criterio a escala nacional, siendo Oruro (56,8%) la región que más desconfía de un programa propio de los opositores, mientras que esta percepción es menor en Pando (35,3%). En Santa Cruz un 46,2% cree en esta tesis.

A esto se suma que un 48,7% cree que, si una nueva fuerza política accede al Gobierno, “el MAS no lo dejaría gobernar”. Una percepción en la que coincide un 51% de los consultados en ciudades capitales de departamento y El Alto.

Punto de vista

Para José Luis Santistevan, abogado constitucionalista, la democracia directa se recuperó a 10 años de vigencia de la Constitución, eso se ve en los cabildos ciudadanos que interpelan por el respeto al 21-F, además de gestión pública, recursos naturales, e instituciones sometidas al poder de turno.

“Este Gobierno o el que venga no va a poder gobernar sin escuchar al pueblo, en ese sentido la economía ya no podrá ser el despilfarro de los recursos como ha ocurrido en los últimos ocho años. 

La corrupción no podrá ser protegida por la impunidad, porque los ciudadanos han recuperado la democracia directa en las calles”, afirmó Santistevan.

Para Marcelo Arequipa, politólogo, ambos escenarios, la preocupación por el continuismo y la falta de propuesta de otros partidos, se denomina “paradoja democrática”, ya que los intereses se ponen por encima de lo ideológico o identitario.

“Es decir, que, pese a la preocupación por la continuidad del MAS en el poder, luego no se tiene claro que desde la oposición venga la respuesta”, dijo Arequipa.

Añadió que, si el concepto de democracia tampoco ha sido bien entendido durante la campaña electoral, pese a que los candidatos de oposición lo usaron de manera constante, ya que “lo muestran como una idea muy abstracta, y no de manera concreta”.