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Cristian Mercado compara su situación actual con la de un jugador de fútbol que tiene la posibilidad de jugar en cualquier lugar de la cancha. 

La cancha no es más que el espacio artístico en el que puede jugar de actor de teatro con su nuevo monólogo, que estrenará el año próximo; el disco que grabó en un paréntesis de su banda Reverso y que lo tiene como compositor y de las tres películas de las que es protagonista y que han sido estrenadas este año. Pero también de otras tres que se estrenarán en 2020. 

Pese a esa versatilidad que ha ganado con los años (seis de ellos como parte de Teatro de los Andes) y que ha permitido que se lo considere como uno de los mejores actores del país, Mercado enfatiza en el compromiso y la manera de involucrarse en los proyectos que encara. 

Un ejemplo de ello es Santa Clara, filme de Pedro Antonio Gutiérrez que cuenta la vida de los vaqueros de Beni y que lo tiene como protagonista.

 22167.png ¿ Cómo nace tu vínculo con esta película y por qué decidiste participar del filme?
Me dijeron que era un wéstern y me encantó la idea. Es un sueño que tenía, porque mi abuelo tenía un cine en el que se pasaban películas de vaqueros. Algunas del espagueti western, las de John Ford e incluso mexicanas con Vicente Fernández. Crecí viendo ese tipo de películas. 

Pero Santa Clara tenía otros retos, porque el personaje es un oriental de tierra adentro y más allá de hablar como camba era importante entenderlo. Además, fue necesario aprender a trabajar con animales. 

Tuve la oportunidad de viajar con algunos compañeros actores a Beni para conocer a los verdaderos vaqueros, participar de un arreo de ganado y empaparme de cómo viven. Realmente ha sido un viaje alucinante. 

No es lo mismo visitar esos lugares como turista a conocer el Beni Profundo y su manera de mirar el mundo. La gente de Beni se brindó a mostrarnos su oficio, nos abrió sus casas y nos demostró su humor. Hemos compartido bastante y creo que eso enriqueció muchísimo la película.

22170.png ¿Cómo definirías la figura del vaquero beniano?
Gente franca, muy frontal, muy honesta. Muy generosa. ¡Por Dios que he quedado admirado de la generosidad de ellos! Son tipos duros, porque es un trabajo durísimo, de campo.

Ellos se están dando cuenta que su oficio, sus costumbres se está perdiendo. Muchos nos decían “mi hijo ya no creo que sea vaquero o arreador”. Por eso les parece importante mostrar lo que hacen, porque saben que de aquí a 20 o 30 años no habrá gente como ellos. Si te contara las historias que me han relatado. Son del realismo mágico.

También me ha pasado de comprender lo que es un paisaje sobrecogedor. Realmente entrar en un estado diferente que te genera presenciar una maravilla natural que cada vez hay menos y que uno aún puede ver en Beni.

22173.png ¿Quedaste conforme con el corte final de la película?
La verdad es que soy una persona muy autocrítica y en este caso la película me ha encantado. Es una historia que no es pretenciosa, que se puede ver en familia. Que funciona para todas las edades y tiene una profundidad porque uno llega a tener empatía con los personajes, a ponerse en los zapatos de Santiago, que es mi personaje. Es redondita la historia, algo que muchas veces en el cine boliviano cuesta ver.

22176.pngSi bien hay cada vez más películas bolivianas, se sigue cuestionando la calidad de las mismas ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Tiene y no tiene que ver con cosas que se han ido gestando por muchos años. Por ejemplo, este último espaldarazo de Intervenciones Urbanas realmente ha sido un empujón importante para lo que estamos haciendo.

Esperemos que se terminen de realizar los desembolsos pendientes, porque mucha gente que ha apostado y ejecutado los proyectos espera que se cumpla y que continúe, porque vamos a ver los frutos de aquí a unos años. 

El arte es una inversión no a corto plazo. Ojalá que en los departamentos de cultura haya gente que sepa del tema, porque los últimos ministros tenían muy poco conocimiento. Ojalá que el que venga tome en cuenta estos fondos concursables que es lo que necesitamos

22179.png Este es un año en el que se te ha visto en tres películas y se sabe que participás en otros proyectos cinematográficos ¿Cómo vivís este momento?Es un buen momento para mí. De mucho trabajo. He estrenado tres películas este año que es algo importante para cualquier actor latinoamericano. También he podido hacer un monólogo que desde hace 20 años quería hacerlo. Se trata de El contrabajo, de Patrick Süskind. 

Es una obra de hora y 20 minutos que tengo que sostener en el escenario. Me di cuenta que debía tener la madurez y los años físicos para hacer esa obra. También he grabado un disco con composiciones mías e independiente de Reverso, que es mi banda desde hace 10 años.

Por otro lado, he rodado Dos viejos soldados con Jorge Sanjinés, Pseudo, de Gory Patiño y una comedia de Fernando Vargas y Verónica Córdoba. Ha sido un año de trabajos interesantes en los que he podido crecer y aprender. El estar en modo creativo enriquece todas las cosas que haces. El estar trabajando en música me ayuda a crecer como actor y viceversa y el trabajo en teatro me ayuda en el cine.

22182.png ¿Dónde te sentís más cómodo?
En el teatro empecé y voy a estar siempre. El cine me encanta y es otra adrenalina, porque es una responsabilidad gigantesca. 

Es un momento en el que tienes que estar presente, porque sabes que es una historia en la que alguien estuvo años cargando, trasformando. Muchas veces son proyectos quijotescos. Además, estás rodeado de equipos de 50 personas que están poniéndole todo. 

Ellos están confiando en vos, entonces hay que darle con todo. Es un trabajo muy intenso que no es solo de rodaje, sino anterior y posterior a la escena. Es como jugar un mundial y eso me encanta del cine. Es un arte más masivo que llega a más gente. Esta temporada siento que estoy aprendiendo a entender el oficio.

22185.png ¿En qué sentido?
A veces, cuando estás empezando nadie te dice nada, todo el mundo hace su trabajo y uno tiene miedo de sobreactuar, con la idea de que la cámara lo captura todo. Poco a poco vas aprendiendo hasta qué lente están usando, cómo se mueve la cámara, cómo mira el fotógrafo y el director la película y vas imaginando la escena. 

Hay que entender cómo funciona todo el reloj del cine. Pero eso lo vas aprendiendo con muchos errores y con el tiempo. 

A medida que vas conociendo mucho más la cancha vas jugando más adelante. Vas viendo hasta donde puedes ir con los silencios y escuchando. Comprendí que para hacer algo bueno hay que arriesgar y equivocarse y con el tiempo a uno ya no le preocupa tanto equivocarse. 

Creo que el arte tiene que ver con la autoestima y el ego. Hacer un protagónico es entender que alguien tiene que jugar de 10, que hay un equipo, que no siempre se juega en la misma posición y que no siempre se meten goles. 

En otras palabras, es entender el trabajo en equipo. Entonces estoy disfrutando de jugar en esa posición arriesgando a tirar al arco. A veces acertás y otras no.