Escucha esta nota aquí

EL DEBER/PAGINA 12/INFOBAE

Para entender esto, dijo Dombey, debes retroceder un año. Fue por entonces cuando un científico chino llamado Li Chen escapó a los Estados Unidos llevando consigo un diskette con información sobre el arma biológica más importante y peligrosa en una década. Se llama Wuhan-400, porque se desarrolló en el laboratorio que está en las afueras de la ciudad de Wuhan y fue una del número 400 entre las cepas viables de microorganismos humanos que crearon allí.

En 1981, Dean Koontz (Pensilvania, 1945) lanzaba una novela de terror titulada Los ojos de la oscuridad. Poco podía imaginar el reconocido escritor americano que, 40 años después de su publicación, el título volvería a acaparar los titulares de los medios de comunicación por adelantarse al presente: el autor habla de un virus creado en varios laboratorios militares por parte del Partido Comunista Chino.

La novela se sitúa “en torno al año 2020”, el laboratorio está ubicado en la ciudad china Wuhan y el virus estaba diseñado para ser utilizado como armamento biológico en caso de guerra.

Coincidencias pasmosas teniendo en cuenta que una de las teorías que han surgido en torno al nacimiento del coronavirus, que ya ha matado a 2.239 personas y ha infectado a al menos 75.567 en todo el mundo, es que el virus podría provenir de unos laboratorios de máxima seguridad situados en la ciudad de Wuhan, aunque todavía se desconoce su origen.

En el libro, los científicos lo llaman Wuhan-400 porque está diseñado a partir de una cepa de más de 400 microrganismos creados de manera artificial. Además, lo denominan el “arma perfecta” porque afecta sólo a los humanos y no puede sobrevivir fuera del cuerpo ni en ambientes fríos por debajo de los 30 grados, lo que significa que no puede contaminar permanentemente objetos o lugares enteros como el ántrax y otros virulentos microorganismos.

En Los ojos de la oscuridad Wuhan-40 es peor que el virus del ébola en África. “Por un lado, una persona puede convertirse en portador infeccioso solo cuatro horas después de entrar en contacto con el virus -un periodo relativamente corto-; y una vez infectado, nadie vive más de 24 horas. La mayoría muere en 12”, advierte un personaje de la novela.

Aunque en la actualidad la tasa de mortalidad del coronavirus Covid-19 se estima en torno al 2-3%, en esta novela de terror llega al 100 por 100. Nadie puede sobrevivir a su contagio.

El contagio también se produce de manera diferente: “Lo probaron en Dios sabe cuántos presos políticos. Nunca pudieron encontrar a un anticuerpo o un antibiótico que fuera efectivo contra eso. El virus migra al tejido cerebral y allí comienza a segregar una toxina que destruye la parte del cerebro que controla todas las funciones automáticas del cuerpo hasta que la víctima deja de tener pulso o cualquier necesidad de respirar”, se afirma en la novela.

Redes sociales

Las redes sociales han hecho circular varios párrafos del libro de este veterano escritor, autor de bestseller internacionales como VíctimasTinieblas y Velocidad, que, en un determinado momento, llegó, incluso, a antojarse como un serio rival de Stephen King en éxito de críticas y ventas. Los fragmentos ‘premonitorios’ se han convertido en virales.

También circularon reseñas del libro. De acuerdo a estas, se trata de la historia de cómo el Partido Comunista Chino (PCCh) creó un virus mortal llamado Wuhan-400 en un laboratorio secreto en los suburbios de Wuhan en Hubei Provence. Este virus o arma biológica es altamente infeccioso y 100 por ciento letal.

Sin embargo, si bien la novela de Koontz existe, los hechos no son tal como circularon en redes. Para empezar, son los soviéticos quienes crean el virus, y lo bautizan como Gorki-400, por lo que la mención de Wuhan no sería otra cosa que un fake.

El libro que circula por las redes es una edición de 2008, por lo que muchos especularon que se trataba de una actualización y que eso explicaría el cambio de nombre el virus. Desde la editorial no desmintieron la versión, por lo que eso dio rienda suelta a que cada vez más usuarios la diesen por válida. Así, algunos columnistas en medios del mundo y muchos usuarios comenzaron a hablar sobre una guerra biológica que se estaría llevando a cabo frente a los ojos de todo el mundo.

Ahora, las intenciones detrás de hacer circular esta obra como profética son desconocidas. Podría ser sencillamente la idea de algún trasnochado con deseos de ser retuiteado, una pésima campaña de marketing del libro, o sencillamente querer generar más confusión y angustia sobre un virus que ya está presente en la mayoría de los continentes.

El caso de Los ojos de la oscuridad es anterior a la película Contagio. En esta película, de 2011, Steven Soderbergh contaba, con buenas dosis de realismo, la historia de un virus letal nacido en Hong Kong, al sur de China, y que, después de que una mujer (interpretada por Gwyneth Paltrow) lo contrajera en un casino de la citada región asiática, comenzó a propagarse a gran velocidad por todo el planeta, con consecuencias de lo más trágicas. El alquiler del filme en plataformas digitales se ha disparado en todo el mundo.

Comentarios