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Ernesto Cardenal. Poeta, hombre comprometido políticamente con las causas sociales, sacerdote católico que hizo frente a lo establecido por las cabezas de la Iglesia. Símbolo de la lucha por la libertad. Son muchas las formas de recordar al nicaragüense (que nació el 26 de enero de 1926 en Granada y murió el domingo, a los 95 años, en Managua) como prueba de que su vida fue una épica constante.

Pero fue su faceta poética la que logró marcar a varias generaciones, que, de forma inconsciente, lograron ingresar en ese mundo, gracias a poemas que se convirtieron en referentes del género, especialmente en Latinoamérica.

Uno de ellos, sin duda, fue Al perderte yo a ti, un poema sin tiempo: Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba/y tú porque yo era el que te amaba más./Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti/pero a ti no te amarán como te amaba yo.

Un poema que refleja la maestría del autor de condensar en pocos versos el deseo, la esperanza y el valor. Al mismo tiempo, es el caso de esas obras que terminan siendo. Un periodista local definió el caso de Cardenal como el del primer poeta viral en tiempos en los que esa palabra no era asociada con la comunicación digital (la cual ni siquiera existía).

Hubo otro poema que también pudo entrar en esa definición, pero logró trascender en otros niveles: Oración por Marilyn Monroe. Publicado en 1963, durante el seminario de La Ceja, en Antioquía (Colombia), de dónde provenía la formación sacerdotal del nicaragüense, este trabajo aborda la muerte del ícono de Hollywood, con un trasfondo de crítica política y social, dejando en claro la alta sensibilidad y profundo interés del autor por llamar la atención sobre las cosas que pasaban en el mundo en esos momentos.

El poeta Gary Daher, que considera a Cardenal un hito en la poética de Latinoamérica al mundo, afirma que en Oración por Marylin Monroe, el autor plasma “lo más alto de su obra, su mirada distinta de la realidad de las sociedades”. “Hay una mirada política y social, una crítica al papel de la mujer, al proceso de poder, de la vanidad con la belleza y de la inocencia oculta”, expresa Daher.

Para Gabriel Chávez Casazola, se trata de un poeta muy poderoso simbólicamente, no sólo por haber hecho la poesía justa en el tiempo justo y en el lugar necesario, sino también por sus sucesivas auras.

 “Cardenal pasó, primero de niño rico y bohemio converso al catolicismo e ingresado a la Trapa en Kentucky; luego, de sacerdote converso a la revolución, fundador de Solentiname y ministro de Cultura sandinista; más tarde, de acerbo crítico de Ortega y enfermo reconciliado con su Iglesia in articulo mortis”, recuerda Chávez.

El poeta chuquisaqueño se refiere también a la faceta del nicaragüense de traductor de clásicos griegos y de poetas norteamericanos como Pound, Merton y los Beatniks. “Cardenal fue uno de los ‘introductores’ de la poesía de EEUU en Iberoamérica, no sólo con su célebre antología preparada en colaboración con José Coronel Urtecho, sino sobre todo con el ejemplo de su propia escritura, en buena parte vertida en poemas narrativos extensos, ricos en referencias y guiños a la cultura popular, que han influido a sucesivas generaciones de poetas de nuestra lengua”, añade Chávez.

Óscar ‘Puky’ Gutiérrez rememora el otoño de 2014, cuando el revolucionario visitó Santa Cruz de la Sierra, ocasión en la que fue invitado especial de la Feria Internacional del Libro y participó del Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos. “Gracias a la labor de la Cámara Departamental del Libro, tuvimos la impensada felicidad de disfrutarlo también en la plazuela Calleja. Su voz-veterana y entrañable- sigue resonando en esta ciudad. 

Con la muerte (física, digo) de Ernesto Cardenal, me parece que termina, también, una manera, un procedimiento y una sensibilidad poéticas. Junto a su cadáver termino de velar a los poetas que me hicieron gustar de la poesía. ¡Dios los bendiga con gentiles e infinitas bibliotecas y huríes!”, expresa Gutiérrez.


Cardenal (dcha.), conversando con Pedro Rivero Mercado, durante la visita del nicaragüense a EL DEBER


En aquella oportunidad, el autor de Canto cósmico visitó la redacción de EL DEBER, donde saludó a los periodistas y compartió algunos minutos con ellos, en los que respondió preguntas y manifestó su satisfacción por visitar la capital cruceña por primera vez. También entabló una amigable conversación con el fundador de esta casa periodística Pedro Rivero Mercado, con quien abordó diversas temáticas, entre ellas la de la poesía. Rivero Mercado le obsequió algunos libros de su autoría.

Esa jornada también estuvo en el Centro Cultural San Isidro, donde recibió el cariño de la gente del barrio y conoció de cerca la labor en favor de la cultura que realiza la institución en el Plan 3.000.

Luciendo su característica boina negra, que lo acompañó muchos años, el poeta rebelde, el sacerdote que cuestionó al Vaticano y se enfrentó a la dictadura de Somoza, conmovió al público que colmó el salón de la Feria del Libro, donde se llevó a cabo su conferencia. Fue la prueba palpable de que en Santa Cruz por esos días se vivía y se respiraba poseía.

“¿Fue o es Cardenal un gran poeta en el mismo sentido en que lo eran o son Gelman, José Emilio Pacheco o Parra, muertos en los últimos años?”, pregunta Chávez Casazola. “Es verdad que su obra poética es irregular. 

Sin embargo, su poesía alcanza también inobjetables cimas, como su reescritura de los Salmos en clave social y política; sus cantos místicos de largo aliento, atravesados por el asombro cósmico y científico; sus poemas trapenses de Kentucky; o, más lejos, en su prehistoria juvenil, los soberbios epigramas a Claudia”, se responde.

Gary Daher finaliza: “De Cardenal guardo los mejores recuerdos. Pero la memoria más profunda que tengo es haber leído al poeta en el momento que tenía que leerlo. Eso es un privilegio”.

Oración por Marilyn Monroe (FRAGMENTO)
Señor/recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe, aunque ése no era su verdadero nombre/(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)/y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje/sin su Agente de Prensa/sin fotógrafos y sin firmar autógrafos/sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times) ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. 

Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras/ Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno pero también algo más que eso...


La poeta nicaragüense Gioconda Belli, junto a los restos de Cardenal


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