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Alicia Alonso ha sido para todos los bailarines de la última época, más allá del mito, un ejemplo de fuerza, constancia y dedicación absoluta a la danza. De todos es sabido su rigor, su técnica y su perseverancia. La bailarina cubana Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, falleció este jueves en un hospital de La Habana donde ingresó horas antes por una baja de presión arterial.

Había nacido el 21 de diciembre de 1920 dentro del cuartel de Columbia de La Habana, mientras su padre ejercía de oficial de intendencia y caballería. Hunguita o Hunga, como era llamada en la intimidad por amigos y familiares (por su pelo moreno y ojos negros parecía húngara) estaba próxima a cumplir los 99 años.

Vivió de pequeña en España, llevada por su hermana mayor. Allí aprendió a tocar las castañuelas y los rudimentos de las danzas españolas.

Discípula desde los nueve años del maestro ruso Nikolai Yavorski, realiza su primera aparición escénica dentro de la Sociedad Cultural Pro-Arte Musical.

Contrae nupcias con apenas 15 años con el también bailarín y posterior maestro Fernando Alonso, de quién tomó el apellido Alonso, y junto al cual tuvo una única hija, Laura también una prestigiosa maestra de ballet.

En los Estados Unidos, Alicia entró en la Scholl of American Ballet. Donde entre otros, tuvo cuatro maestros decisivos: Enrico Zanfretta, Alexandra Fedorova, Anatole Vilzak y Anthony Tudor; posteriormente fue alumna de Vera Volkova en Londres y por Olga Preobrayenskaya en París.

Luego de varias apariciones en Broadway durante los años 30 y algunos papeles protagónicos, se vuelve leyenda el 2 de noviembre de 1943, cuando la inglesa Alicia Markova enferma y Alicia tiene que sustituirla como protagonista de Giselle, en 2013 en esa misma fecha, celebró los 70 años de esta aparición escénica asistiendo en el Teatro de La Maestranza de Sevilla a una representación de este título por su compañía, el Ballet Nacional de Cuba.

Bailó con todos los destacados partenaires masculinos de su tiempo, aunque su inseparable hasta 1960 fue Igor Youskevitch, con el que llegó a tener una complicidad escénica legendaria.

En 1948 vuelve a La Habana como bailarina invitada de Pro-Arte Musical. Es entonces cuando funda su compañía, el Ballet Alicia Alonso (después Ballet Nacional de Cuba) junto a su esposo.

Luego del triunfo de la revolución castrista, Alicia fue una de las que se “quedó en Cuba”, recibiendo un personal apoyo de Fidel Castro. El líder cubano dotó al ballet de Alicia de un generoso presupuesto para su desarrollo, además de la fundación de la Escuela Nacional de Ballet dentro del complejo de la monumental Escuela Nacional de Artes.

Continuó bailando con Azari Plisetski y posteriormente con Jorge Esquivel, bailando Giselle. Tras su divorcio con Fernando Alonso, se casó con Pedro Simón, historiador y director del Museo de la Danza de La Habana, que actualmente la sobrevive.