Por Marco Chuquimia y Soledad Prado
Luego de ingresar a una “inspección” las instalaciones del cuartel de la Novena División en el trópico de Cochabamba, los cocaleros del lugar decidieron mantener su vigilia y advirtieron al comandante del recinto militar que ellos no aceptarán ni acatarán un eventual estado de sitio que estaría por dictar el Gobierno.
“En este momento están planificando llamar a estado de sitio, como seis federaciones a nivel nacional, como se dijo en los bloqueos, no vamos a aceptar compañeros, por esa situación nos hemos reunido con el comandante y el comandante ha comprometido que de esta región, Cochabamba, no pueda salir ningún soldado, ningún militar a operar”, dijo uno de los dirigentes que ingresó al cuartel.
Este lunes, los cocaleros nuevamente llegaron hasta las puertas de la Novena División de Ejército denunciando la presencia de extranjeros que pretendían secuestrar a su líder, el expresidente, Evo Morales. Los cocaleros llegaron en todo tipo de vehículos y lograron que una comitiva ingrese al recinto.
Los dirigentes inspeccionaron las viviendas y oficinas de los militares para descartar la existencia de personas ajenas al recinto, descartar la presencia de extranjeros y, después de dos horas de estar dentro la unidad, salieron para “informar” a sus bases sobre las gestiones dentro el cuartel.
El dirigente dijo que hay un compromiso del comandante para que no salgan los militares de este cuartel, y que, si no cumple, ellos no podrán evitar ninguna consecuencia, porque serán rebasados por la base de cocaleros.
Los campesinos productores de coca mantienen una vigilia para resguardar a Evo Morales de forma permanente desde el 27 de octubre de 2024 cuando el expresidente denunció que intentaron matarlo. Desde el Gobierno de Luis Arce se dijo que era un control antidrogas y que Morales huyó disparando contra los policías.
Desde entonces, está recluido en la zona y se desplaza dentro de las poblaciones en las que tiene influencia, es decir, todos los pueblos del trópico de Cochabamba. Una parte de los cocaleros se encuentra en La Paz, marchando con distintos sectores para exigir la renuncia de Rodrigo Paz y llamar a nuevas elecciones.