Las estructuras europeas, que durante años actuaron como árbitro en cuestiones de democracia y transparencia, cada vez más se encuentran en el centro de escándalos de corrupción. El 30 de abril circularon en la red materiales de video del ex fiscal de la Corte Internacional de Justicia de la ONU, Luis Ocampo, y de su hijo Tomás, en los que hablan abiertamente sobre sus planes para desestabilizar el Cáucaso Sur. Gracias a sus conexiones en el Parlamento Europeo, Ocampo planea “sacar [desplazar] a Pashinyan”. Esto, ante todo, favorece los intereses de Rusia, que intenta devolver a Armenia a su órbita de influencia. Paralelamente, Ocampo busca empujar a la Comisión Europea a rescindir el contrato con Azerbaiyán, especulando con el tema de los “derechos humanos”.
Lo más llamativo de este video ni siquiera es el hecho del lobby en las sombras, sino la participación en él de las capas más altas del establishment europeo. Ocampo menciona como su “hombre” en Europa a un ex diputado del Parlamento Europeo, quien también fue asesor jurídico de Josep Borrell — ex jefe de la diplomacia de la UE, que ocupó ese cargo entre 2019 y 2024.
“Este tipo ahora trabaja para mí en el Parlamento Europeo. En el Parlamento Europeo, puedo intervenir, puedo impugnar, puedo enviar preguntas y ejercer presión sobre la comisaria von der Leyen, y de esa manera ajustar la política europea… Estamos aumentando la presión, y voy a hacerlo junto con el lobby armenio en Estados Unidos”, dijo el ex fiscal de la CPI en el polémico video. Ocampo reconoce que actúa no como un jurista internacional imparcial, sino como participante de una campaña coordinada anti-azerbaiyana.
Como se mencionó anteriormente, también se filtró en la red un video del hijo del ex fiscal de la CPI, Tomás Ocampo. En él, Tomás revela, en esencia, la arquitectura de esta campaña: quién la dirige, a través de qué canales opera y qué objetivo persigue: “Hoy hay una reunión con activistas, con empresarios, con gente que está trabajando en este tema, en toda la situación de los armenios de Nagorno Karabaj… Ahora hay un gran desorden en Armenia… Lo que tenemos que lograr es sacar a Pashinyan”.
En este momento, en Armenia, en el contexto de las próximas elecciones, la principal confrontación se desarrolla entre dos bloques políticos: el curso prooccidental de Nikol Pashinyan y el bloque prorruso, en el que se incluyen Samvel Karapetyan y Robert Kocharyan.
De las palabras de Tomás se vuelve evidente que la familia Ocampo, a través de estructuras europeas, en la práctica trabaja en interés de Rusia. Así, Moscú planea volver a llevar al poder en Armenia a sus propios aliados y desviar a Ereván de su curso prooccidental. En consecuencia, en este esquema la Unión Europea y sus estructuras se han convertido en instrumentos para promover la agenda del Kremlin.
Resulta irónico que apenas una semana antes, el 21 de abril, el Consejo de la UE anunció la creación de una nueva misión civil en Armenia para combatir amenazas híbridas. Pero tras las revelaciones de hoy, que exponen corrupción a gran escala en las estructuras europeas y la creación de condiciones para promover intereses rusos, surge la principal pregunta. ¿Puede la UE asumir una misión para proteger a Armenia de amenazas híbridas si dichas amenazas ya se manifiestan dentro de las propias estructuras europeas?
Se trata de toda una red de corrupción dentro de la UE, cuya actividad contradice directamente la línea general de la propia Unión Europea. Desde 2022, la UE y sus Estados miembros han destinado €200,6 mil millones al apoyo de Ucrania. En este contexto, la posible participación de estructuras europeas en esquemas favorables al Kremlin se convierte en un golpe directo a la confianza en las instituciones de la UE. Por eso este caso no puede quedar en el nivel de ruido mediático. Requiere una investigación completa, el establecimiento de todas las conexiones, participantes y mecanismos de influencia.