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Argentina prevé no tomar deuda en moneda extranjera durante el mandato de Alberto Fernández y seguirá recurriendo a la emisión monetaria para financiar su déficit fiscal, aseguró el ministro de Economía, Martín Guzmán, al presentar ante el Congreso el presupuesto para 2021.

El proyecto de presupuesto contempla un déficit fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) de 4,5% del Producto Interno Bruto, al que se suma otro 1,5% del PIB en pago de intereses de la deuda pública. Además, prevé un crecimiento de la economía de 5,5% del PIB en 2021 y una inflación anual de 29%.

Guzmán consideró ante el Congreso, que el déficit de las finanzas públicas se ubica en "un nivel adecuado" para el contexto de crisis de Argentina -en recesión desde 2018-, y "apunta a la recuperación, compatible con el tránsito a un crecimiento sostenible en el tiempo".

"Queremos hacer un presupuesto sobre la base del realismo", enfatizó.

El ministro explicó que el financiamiento del déficit se hará en 40% con deuda pública en pesos y 60% a través de emisión del Banco Central. "¿Es una combinación óptima? No, pero es lo posible", dijo.

"Se supone que en todo este periodo no se toma deuda en moneda extranjera", insistió.

Argentina acaba de reestructurar unos 100.000 millones dólares en deuda, tanto local como bajo legislación extranjera, un paso que los analistas consideran indispensable pero no suficiente para su recuperación económica.

El país aún debe acordar un nuevo programa crediticio con el Fondo Monetario Internacional que reemplace el acuerdo stand-by suscrito en 2018 y por el que debe 44.000 millones de dólares.

"Buscamos construir un puente, transitar un sendero hacia un esquema de política macroeconómica diferente, hacia la de un país que ya está en estabilidad", aseveó Guzmán en su presentación ante los diputados.

- Inestabilidad cambiaria -

Guzmán reconoció que uno de los problemas más urgentes es la recuperación de las reservas internacionales, luego de que el gobierno decidió la semana pasada restringir aún más su estricto control de cambios con un impuesto adicional de 35% a la compra de divisas, que se suma a otro anterior de 30%. 

La adquisición por parte de particulares está limitada a 200 dólares mensuales y las empresas con deudas por encima de un millón de dólares deberán reestructurar el 60% de sus acreencias.

"Son medidas transitorias, no son características permanentes de la economía. No son medidas que nos ponen contentos", sostuvo Guzmán.

"Vivimos la circunstancia de una economía que estaba muy lastimada cuando asumimos (en diciembre de 2019) y a la que la pandemia golpeó aún más. Una de las heridas que hay que curar es la debilidad de las reservas internacionales. La inestabilidad cambiaria ha sido muy fuerte desde 2018", refirió el ministro.

Las reservas brutas de Argentina se ubican en unos 42.500 millones de dólares, casi 10.000 millones de dólares menos que hace un año, y los analistas estiman que las reservas líquidas están en el orden de los 5.000 millones de dólares.  

"Hay una demanda por divisas en el frente financiero que genera problemas. La única entrada de divisas para el país proviene del superávit comercial", indicó. Guzmán no detalló el monto de las reservas de libre disponibilidad.

La economía argentina ha sido muy golpeada este año en medio del confinamiento por la pandemia del covid-19. El PIB se contrajo 12,6% en el primer semestre de este año en comparación con el mismo lapso de 2019, y el FMI estima una caída de 9,9% para 2020.