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Al comienzo de la pandemia mundial, las estadísticas más dramáticas de decesos salían de Europa. Después pasaron a Estados Unidos y en el último tiempo se ubicaron en América Latina.

El Panel de Control Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, hasta el 11 de abril de este año se notificaron 134,9 millones de casos confirmados en todo el mundo, con 2,9 millones de muertes.

La situación en las Américas es de 57,9 millones de casos confirmados y la mitad de los óbitos se registran en esta región. Hasta esa fecha, Bolivia reportó 280.649 casos confirmados y 12.428 fallecidos.

El medio de comunicación británico Financial Times (FT) alertó con la preocupación de que las muertes reportadas por Covid-19 no estén capturando el verdadero impacto del coronavirus en la mortalidad en todo el mundo.

Es así que recopiló y analizó datos sobre el exceso de mortalidad (número de muertes por encima del promedio histórico) en el mundo, y descubrió que en algunos países es 50% más alto de lo habitual, por diversidad de causas, pero que podrían estar generando un subregistro de Covid-19, desde el inicio de la pandemia.

FT ubica a Bolivia en el cuarto lugar mundial en exceso de muertes, por encima del promedio histórico, y después de Perú, Ecuador y Nicaragua, con más de 60%, y con base en registros hasta el 31 de enero de este año.

Ya en 2020, hasta agosto, Bolivia había superado su promedio histórico de muertes desde 2016, de 50.000 pérdidas aproximadamente, por variedad de causas, y sin contar a Pando y Beni, según los datos del Servicio de Registro Civil (Sereci), publicados por el Órgano Electoral (TSE).

Sin embargo, en el caso específico de Santa Cruz, los datos epidemiológicos hasta la primera semana de abril indican que la letalidad está por debajo de la del año pasado, mas no la incidencia. En julio de 2020, pico de la primera ola, el departamento presentó 15.528 nuevos positivos, mientras que en enero de este año fueron 22.521 nuevos confirmados.

En cuanto a los decesos en Santa Cruz, el Sedes anotó 1.122 en junio, y 986 en julio. En enero de 2021, el pico del rebrote, reportó 340 y en febrero, 474.

Basados en la publicación de FT, cinco médicos, Adrián Ávila, Joel Gutiérrez, Carlos Paz, Aaron Eduardo Carvajal y Jhossmar Cristians Auza-Santiváñez publicaron el artículo Huracán Covid-19 ¿Se avecina tercera ola y nuevas variantes en Bolivia?

Según los expertos, ajustando el tamaño de la población, los cuatro países más afectados, entre ellos Bolivia, muestran más de 1.000 muertes en exceso por millón de habitantes.

“El huracán Covid-19 apunta un gran peligro, con la posibilidad de afectación a la integridad física, secuelas e incluso a la muerte”, dicen en el artículo.

Ellos creen que la segunda ola tuvo que ver con todos los eventos asociados a la cultura y tradiciones nacionales, desde peregrinaciones, elecciones nacionales y departamentales, hasta Navidad y fiestas de fin de año.

Todo eso acumuló y dio paso a que mucha gente se aglomere y asista a reuniones, lo que dio lugar a un incremento exponencial del segundo pico”, indican.

La preocupación

En el documento generado, ponen especial énfasis en la amenaza que genera la variante P.1, (linaje B.1.1.28), más conocida como la cepa brasileña, que tiene una capacidad de transmisión a gran escala.

“Lo que se está viendo en Brasil (Manaos) es lo que puede ocurrir probablemente en Bolivia, por la vecindad de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando con Brasil”, aseveraron, y citaron a José Alberto Cuéllar, de la Unidad de Epidemiología de la Red de salud 08 de Guayaramerín, que explicó que ese municipio beniano tenía 4,5 de letalidad en la primera ola, que subió a 7,2, pero que en la última semana alcanzó el 8%.

Cuéllar había reconocido, además, que era muy notorio el cambio en la sintomatología. “Los pacientes ya no pierden gusto ni olfato, tienen dolor lumbar como si fuera infección urinaria, sufren dolores articulares, diarrea, vomitan, después vienen la fiebre y la dificultad respiratoria. Los que mueren, duran tres días, hay que darles antitrombóticos”, explicó.

Los autores del artículo creen que la tercera ola es inevitable y que la esperanza radica en redoblar las medidas de prevención, información y orientación, sobre la real magnitud y su repercusión en la salud del pueblo boliviano.

“El cierre de fronteras es una cuestión sanitaria con repercusión política, que debe ser considerada por todos los actores en cuestión y tomar en cuenta las recomendaciones de los especialistas expertos de la materia”, insistieron, a pesar de la decisión del nivel central de mantener el flujo, específicamente en Cobija.






Precisamente, ante la explosión de casos en Guayaramerín y la falta de insumos elementales, como el oxígeno, el Ministerio de Salud y Deportes entregó medicamentos, equipamiento y seis toneladas de insumos a los municipios de Guayaramerín y Riberalta, por un valor de Bs 4.144.151.

Una de las medidas contempladas en el plan de control fronterizo del Covid-19, por el Ministerio de Salud, es la campaña de vacunación, para ello las brigadas acompañaron al personal del Programa ampliado de Inmunización (PAI) en la inmunización sectorizada.

Sin embargo, casi todos los departamentos manifestaron que ya están en lo último de las dosis de vacunas, que probablemente se agoten esta semana.

Hoy llegó un nuevo lote de vacunas al país. Se trata de 25.000 dosis de Sputnik-V.

El viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, informó que se prevén nuevas entregas cada semana o cada dos semanas, hasta completar el compromiso de 5,2 millones.

El lote que arribó hoy es el segundo de menor cantidad desde el inicio del año.

Un lote de 1,7 millones de dosis Sputnik V se esperaba hasta finales de marzo, según el contrato firmado por el Gobierno. Empero, las autoridades nacionales aseguraron que debido a demoras en la producción y a las restricciones de exportación, el cronograma de entrega se amplió.

A esta demora se suma el problema con la disponibilidad del inmunizante del mecanismo Covax. Ante ello, Blanco aseguró que se gestionan adquisiciones con otros fabricantes más.

Frente a la escasez de vacunas en el mundo, el canciller Rogelio Mayta informó ayer que el Gobierno de Bolivia está negociando la compra de dosis de farmacéuticas de Cuba, para poder cumplir con el plan de vacunación del Ministerio de Salud y Deportes.

“Estamos abriéndonos en un abanico de posibilidades con otros proveedores de vacunas para que se tengan las suficientes y mantener nuestro plan de vacunación. Y estamos estableciendo conversaciones con otras farmacéuticas adicionales, como Cuba, porque vienen desarrollando cinco vacunas, dos de ellas en tercera fase”, explicó.

Mayta comentó que también se está negociando la adquisición de dosis de China, pero además se están tomando acciones para exigir que se cumplan los contratos firmados con otras farmacéuticas para la compra de lotes de vacunas.

El presidente Luis Arce, desde su Twitter, anoche también confirmó la llegada de las 25.000 Sputnik V; la gestión con Sinovac, de China; Soberana 2, de Cuba; y Covaxin, de India.

Para frenar la pandemia, Mayta dijo que se inició una campaña internacional demandando liberar las patentes de las vacunas, para que otras empresas farmacéuticas del mundo puedan producirlas y ayudar con el abastecimiento de dosis a los países más necesitados.

Mientras tanto, en lo que va de abril, el Sedes cruceño reportó que 68% de los decesos son en adultos mayores, población que se supone ya debería estar vacunada en un alto porcentaje.

En Santa Cruz, actualmente no hay dosis para inmunizar a las personas de la tercera edad. El saldo, con excepción de las segundas dosis para el personal de salud y otros, fue enviado a los municipios fronterizos, en el afán de crear un cordón de contención para la variante brasileña.

Los cinco médicos que analizan la inminencia de la tercera ola creen que el panorama, a más de un año de pandemia en Bolivia, refleja que aún falta mucho por hacer.

La Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva (Sbmcti) sigue desempeñando un papel protagónico en el enfrentamiento a la pandemia, pero aún trabajan con menos del 50% de médicos especialistas en terapia intensiva, frente al requerimiento actual para la población boliviana, además de otras limitaciones, como la falta de camas equipadas, dato que ya había sido mencionado por un informe de la Universidad Johns Hopkins, sobre la capacidad de respuesta sanitaria de países sudamericanos.

Joel Gutiérrez, presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva y uno de los autores del artículo, creen que no hubo mejoras considerables en ciertos aspectos.

Dice que el Ministerio de Salud no ha implementado un solo ítem de intensivistas y especialistas en el país.

“Somos 263 intensivistas, más los que están egresando en el país, no tenemos más de 20 intensivistas por gestión en todo el país, además que no tienen relación laboral real, tienen contratos de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem), que son de tres meses. Además los ítems han ido a internistas, neumólogos, cardiólogos, pero no a intensivistas”, cuestionó.

Según Gutiérrez, el artículo tiene la finalidad de llamar la atención al Gobierno, ya que en su reciente visita a Cochabamba evidenció que los hospitales no tienen oxígeno central.


Secuenciación

El país sigue esperando la respuesta de laboratorios internacionales sobre el tipo de variante que circula en Bolivia.

En Beni, en febrero, a través de un laboratorio privado, ya se hizo el análisis de secuenciación de muestras de Trinidad, que descartaron la presencia de la variante del país vecino.

En marzo, el Sedes de Chuquisaca anunció secuenciación de genoma del Sars-CoV2, realizada conjuntamente entre el laboratorio biológico molecular del hospital San Pedro Claver, de Sucre, y la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz), con apoyo de las cooperaciones suiza y sueca, además de la Alcaldía.

Solo trabajaron con base en muestras de La Paz, Chuquisaca y Potosí. El resultado descartó la variante brasileña, pero encontró variantes de Europa y de EEUU, y a eso atribuyen la alta transmisibilidad y cambios en la clínica de la enfermedad

Sin embargo, los expertos aclararon que era posible que la variante ya esté en el país y que era necesario analizar más muestras de casos positivos.



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