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Camiones cargados con garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) lograron evadir esta madrugada el bloqueo que organizaciones sociales afines al MAS habían instalado en Senkata, para intentar normalizar la distribución del carburante en La Paz y El Alto.

Decenas de personas protagonizaron largas filas desde tempranas horas para conseguir el insumo, que es escaso, primero, por la existencia de casos de Covid-19 en la planta engarrafadora, y después, por las movilizaciones que existen en el país contra el cambio de fecha de las elecciones.

“Las familias de la ciudad y del área rural están esperando las garrafas, nuestro trabajo es permitir que se abastezcan y darles tranquilidad; estamos controlando y supervisando que los camiones partan con las garrafas y retornen para hacer el recargado”, dijo el director distrital de La Paz de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Daniel Lizárraga.

Imágenes de la ANH mostraban en la víspera como los camiones cargados de GLP no podían salir de la planta procesadora por el bloqueo de vecinos del sector. Anteriormente ya había sucedido algo similar, durante los conflictos electorales tras la renuncia de Evo Morales.

Los motorizados destinados a abastecer las garrafas fueron distribuidos en varias zonas, como Buenos Aires, Villa Fátima, Periférica, La Portada y Achachicala, entre algunas, mientras que en el área rural también se comienza a sentir la falta del producto.

Los datos de la agencia estatal indican que se están sacando entre 37.000 a 40.000 cilindros por día, cuando el consumo en La Paz llega a 35.000. El personal de Senkata tuvo que  trabajar desde las 03:00 para despachar los 70 camiones que ahora distribuyen el carburante.