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Las familias de la zona Mercedes del Distrito 8 de El Alto ya pueden llevar nuevamente a vacunar a sus niños y niñas en el Centro de Salud Mercedes, así lo informó el Dr. Julio César Rojas, director de la Red de Salud Senkata dependiente del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz.

Rojas también informó que las brigadas van a hacer visitas domiciliarias para asegurar que ningún niño quede indefenso ante enfermedades que se pueden prevenir.

El Centro de Salud Mercedes tiene un protocolo de bioseguridad de tres pasos para evitar el contagio del Covid-19. Al inicio de la jornada muy temprano se fumiga todo el centro, las enfermeras encargadas del servicio de inmunización tienen equipamiento de protección personal, y el adulto que acompaña al niño, niña o adolescente tiene que portar barbijo y guardar distancia física de un metro y medio.

"Estamos preocupados por la salud y nosotros tenemos la obligación de colaborar a los servicios", expresó un dirigente vecinal de la zona Senkata presente en el centro de salud.

Durante la primera jornada de restablecimiento del servicio en el Centro de Salud Mercedes acudieron seis madres junto sus bebés menores de un año. "Hace cinco meses que no venía al centro, pero ahora ya han vacunado a mi bebé, estoy feliz y tranquila", afirmó una de ellas. 

Interrupciones debidas a la pandemia del Covid-19

De acuerdo con datos del Programa Ampliado de Inmunización, durante el 2020 en la ciudad de El Alto, en promedio 7 de cada 10 niños no recibieron las vacunas recomendadas para su edad, y 9 de cada 10 niñas entre 10 y 15 años no completaron el esquema de la vacuna VPH y están expuestas al virus del papiloma humano, que es la principal causa de cáncer de cuello uterino. 

El 65% de los adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, no están protegidos contra la influenza estacional ni del AH1N1.

Bolivia declaró la cuarentena desde el 18 de marzo de 2020 por la detección de los primeros casos del Covid-19. Muchos establecimientos de salud, principalmente en las ciudades, interrumpieron sus actividades, cerraron temporalmente o limitaron el acceso de las personas a las prestaciones de salud primaria, entre ellas la vacunación.

En el último trimestre, las bajas por enfermedad y solicitudes de licencia por parte del personal de salud afectaron disponibilidad de recursos humanos y en consecuencia la oferta de servicios. La desinformación y la falta de información crearon incertidumbre y temor en la población. Muchas personas vacilan o son renuentes a visitar los establecimientos de salud por temor a la exposición a la enfermedad. Igualmente, los rumores afectan la confianza pública en la vacunación y la inmunización.