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El mundo vive los peores momentos de la pandemia, y Bolivia no está al margen con el embate de la segunda ola. Solo en el país, hasta ayer, el acumulado superaba los 200 mil casos, con un promedio diario entre los 1.000 y 2.000 nuevos positivos, y una letalidad nacional de 5%, que duplica el promedio sudamericano de 2,6%.

En Santa Cruz, en los últimos días, los decesos no bajan de 15 por día, afectando especialmente a los adultos mayores, y los enfermos postrados en unidades de terapia intensiva (UTI) ocupan 130 camas en los tres subsectores. Paralelamente, el personal de salud tiene muchas bajas. Desde marzo del año pasado hasta el 25 de enero, el Colegio Médico cruceño registraba 92 profesionales fallecidos en la ciudad capital, 23 de ellos entre el 1 y el 25 de enero.

Ante la preocupación generalizada y con el objetivo de dar luces a este problema, EL DEBER hizo un cuestionario de cinco preguntas a seis expertos.

Ellos son Rodrigo Castedo, infectólogo, divulgador científico, docente y ex consultor OMS/OPS; Rodolfo Quirós, infectólogo y epidemiólogo, gerente de la Clínica Foianini y miembro de la Sociedad Americana de Epidemiología; Carlos Paz, infectólogo pediatra en el Hospital Santa Casa de San Pablo (Brasil); Wilfredo Anzoátegui, presidente del Colegio Médico de Santa Cruz; Luis Enrique Aguilera; vicepresidente del Colegio Médico y presidente del Comité Científico Departamental; y Virgilio Prieto, epidemiólogo, ex jefe nacional de Epidemiología, dependiente del Ministerio de Salud.

A los seis se consultó si la segunda ola es más peligrosa, si las medidas actuales para frenar la pandemia son las adecuadas, si creen que la cuarentena rígida es lo más efectivo para frenar el contagio, si las decisiones que se toman sobre la pandemia son más sanitarias o más políticas y, por último, si es recomendable la realización de las elecciones subnacionales. 


A continuación las respuestas textuales de los expertos:

1.    ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad?

La segunda ola es más peligrosa que la primera porque es más contagiosa, más virulenta y en corto tiempo, de una fase leve pasa a una fase grave. No hay fase intermedia. Por ejemplo en cinco días se va de la fase leve a la grave. En relación a la primera oleada es más agresiva.

2.    ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia?

Las medidas adoptadas no son las adecuadas. Por ejemplo, la flexibilización de parte del Municipio, que perjudica a sectores nocturnos como restaurantes y bares, pero no a los mercados, micros, donde se contagia buena parte de la población. Otras medidas de parte del Gobierno nacional es la vacuna, que seguimos esperando. Con el anterior Gobierno se hizo gestiones para la compra y desde enero debería estar aplicándose para evitar esta escalada de la curva epidemiológica.

3.    ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

Si la gente cambiara de actitud y cumpliera las recomendaciones del Sedes, el Colegio Médico, el Ministerio de Salud y el Comité Científico, no habría esta escalada de hoy. Como la gente es irresponsable y no quiere cambiar de actitud, actualmente la única medida es la cuarentena rígida. Como Comité Científico recomendamos que lo ideal es eso, hasta que la curva epidemiológica descienda a niveles en que los hospitales estén con todas las capacidades disponibles para atender a la población, pueden ser 14 o 21 días, no sabemos, es hasta que la curva descienda de tal modo que permita dar una atención médica adecuada.


La cuarentena evitará los contagios y de por sí disminuirá la curva epidemiológica, pero al mismo tiempo dará lugar a los hospitales, que están colapsados y con recursos humanos disminuidos, a que se preparen mejor en los 14 o 21 días que dure la cuarentena, para atender de forma adecuada a la población. Porque ahora mismo no hay recursos humanos, ni establecimientos en los que puedan ampliarse camas para casos graves de internación.

4.    Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias? 

La mayoría de las decisiones son políticas, ven los intereses económicos, tanto el nacional como el municipal, que dicen que la economía está mal, pero la vida no tiene precio, se nos está muriendo mucha gente y es gente buena, colegas, bioquímicos, enfermeras, del sector de los profesionales y trabajadores de la salud. No nos interesa ahora la economía sino salvar vidas, curar a los enfermos, eso es lo que nos interesa, pero ellos lo ven de forma política. Para nosotros están haciendo las cosas mal y de forma tardía, no sé por qué, quizás están haciendo algún negocio, pero algunos están lucrando con la vida y la enfermedad durante la pandemia.

5.    ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse? 

Así como estamos ahorita deberían postergarse porque toda acción donde haya aglomeración de gente es un caldo de cultivo para que el virus se vaya de una persona a otra y siga elevándose la curva epidemiológica. Estamos en contra de que haya elecciones, así como estamos ahora. Es como hacer fiesta en Año Nuevo, hubo jolgorio y después vinieron las consecuencias, la elevación de la pandemia

1. ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad?

Aquí hay una situación especial que tenemos que analizar. Si bien la tasa de contagios está siendo tan agresiva, tan dramática, como vemos hoy, porque ahora no se sabe quién está contagiado, por tanto, la tasa de contagios demuestra la agresividad que tiene. De acuerdo a la letalidad, tenemos a nivel nacional un 4%, eso no habla de la situación real que vivimos nosotros en Santa Cruz específicamente. Por ejemplo, en Montero tenemos un 8,8% de letalidad, más alto que en Santa Cruz de la Sierra y eso es de acuerdo a lo que se está manifestando ahora. La letalidad en Santa Cruz es del 7,7%. Otros países están por debajo del 3%.

Qué pasa cuando nuestros pacientes llegan a la UTI, ya llegan complicados, y la tasa de mortalidad es superior al 50% y no solamente hablo a nivel de Santa Cruz, sino nacional. Incluso en La Paz es del 80%, y en Santa Cruz es de arriba del 50% en UTI. Eso habla de la agresividad y la gravedad de la enfermedad.
Esta segunda ola es más peligrosa que la primera, de acuerdo a la tasa de contagios y por la agresividad que está teniendo. En la primera ola la tasa de contagios era de 1,2%, y ahora hemos sobrepasado el 1,5%. Incluso en algunas situaciones hemos llegado, en la primera quincena de enero, aumentó a 1,8%. En la primera ola la tasa de letalidad fue del 5% a nivel nacional. 

2. ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia?

Hasta ahora se están tomando decisiones, una que viene a ser la restricción de los horarios, otra el rastrillaje, sin tomar en cuenta dónde se van a internar esos pacientes, considero que no son las adecuadas. Nosotros hemos dicho que para hacer una restricción de horarios debe cumplirse en el tiempo en que están habilitadas todas las instituciones para atender al público, deben cumplir estrictamente todas las normas y las leyes existentes. Hemos comprobado que no se cumplen. 

Otra situación es que el rastrillaje del que habla la alcaldesa, con la avanzada de los médicos que van a los domicilios a dar el tratamiento para identificación de los casos, se queda nomás ahí, no se interna al paciente ni se lo lleva a una sala de aislamiento, peor si en su domicilio no tiene las condiciones de guardar esos cuidados. Pero si encuentras pacientes con síntomas moderados, la obligación, como médico o brigadista, es referirlo a un centro de internación de segundo nivel y si encuentra un paciente grave se lo lleva a una UTI en tercer nivel. 

El gran problema es que no tenemos la capacidad suficiente de contención de estos tipos de paciente porque hasta ahora los recursos humanos no están llegando, no los tenemos y ya se ha manifestado la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva, ha exigido la rotación del personal y la ampliación de los horarios, me refiero a la doble percepción porque no hay la cantidad suficiente de los especialistas. 

Quienes trabajan están 24 horas en una institución y se acabó, no pueden trabajar en otro lado y son 24 horas en una semana, con un día más, o sea dos días a la semana. Le quedan cinco días y no puede trabajar en otro lado porque no le permite la Ley. Las medidas tomadas hasta ahora no son las adecuadas. 

3. ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

El 19 de noviembre fue mi primera conferencia, en la que di a conocer que la segunda oleada estaba iniciándose, ya se estaba dando el aumento del mismo en la curva epidemiológica. A raíz de eso yo lancé para disminuir ese aumento, de que podamos tener una Navidad y un Año Nuevo tranquilos, debimos lanzar una cuarentena rígida entre 14 y 21 días porque es el tiempo evolutivo del virus, los síntomas y signos duran ese tiempo, para luego ir decayendo por su replicación viral.

Por los tanto debe tomarse una cuarentena rígida, y debería ser de 14 días. A pesar de la situación económica que estamos viviendo, somos conscientes de ello, nos estamos muriendo.
Desde el 1 hasta el 25 de enero tenemos 23 colegas muertos, solo hablo de médicos. Desde el inicio de la pandemia, en marzo, estamos con 92, solo médicos en Santa Cruz de la Sierra. Nos estamos infectando y los profesionales en salud nos estamos muriendo. Ahora tenemos en UTI internados como ocho colegas, conectados a un respirador mecánico, tanto en la seguridad social, de corto plazo, como en centros privados y hospitales públicos.

Todo eso nos lleva a que, en esta cuarentena, no solo por el bienestar del profesional en salud, sino de la población en general.
La cuarentena rígida no debe ir sola, sino acompañada de la vacunación, es decir de la inmunización masiva, nosotros ya no estamos escogiendo vacunas porque ya todos han seguido un proceso, por supuesto hay una mejor que otra en proporción a la inmunidad que nos dan, desde 70 a 75%. Hay que inmunizar para que cuando llegue la vacuna se vaya flexibilizando la cuarentena.
Sobre las fechas de llegada de vacunas, las decisiones que se están tomando son políticas, no técnicas. Cómo nos van a pedir que aguantemos, nos estamos muriendo, y no solo los profesionales en salud, la población en general.

Ayer me han reportado de Santa Rosa, cerca de Portachuelo, de que han muerto cinco personas, cada una en sus domicilios, eso es grave y está escapando a todos los controles sanitarios que deben existir.
Toda esta tasa de contagios ha sobrepasado al sistema de salud, ha colapsado el sistema de salud totalmente, no hay espacio donde usted vaya.
Si el Gobierno no toma medidas drásticas en la compra de la vacuna, el Colegio Médico y la Universidad se harán cargo de la compra para traer a sus afiliados.

La tercera medida, aparte de la cuarentena y de la inmunización, deben ser los diagnósticos. Y nosotros ahora tenemos los diagnósticos rápidos o primarios, que permitirán realizar un tratamiento oportuno y vamos a evitar que nuestros pacientes se compliquen y lleguen a una tercera fase, a una UTI. Para eso debemos tener los recursos humanos y el espacio físico, cosa que no pasa ahora.
Son las tres medidas que deben tomarse para frenar esta tasa de contagio.
La cuarentena rígida es una de las medidas específicas y recomendadas a nivel internacional, como se hace ya en otros países. 

4. Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias?

En la instancia local pasa exactamente lo mismo, las medidas son más políticas que técnicas. Se están tomando medidas en las que no está importando la vida del ser humano, porque ya se puede transitar hasta la medianoche, lo que significa que el tiempo que están dando a boliches, restaurantes, etc., les permitirá estar hasta las 12. La afluencia de la gente que no tiene conciencia y que no usa las medidas de protección será mayor y por tanto los supermercados, mercados, las ferias, van a tener mayor libertad y veremos mayor contagio. Las son medidas más políticas que técnicas sanitarias.

Creo que las elecciones subnacionales son las que nos están revolcando totalmente, justo caen en la segunda ola. Esto permite que un político haga política con la pandemia y es lo que está sucediendo. Lo que vemos es que se toman decisiones políticas y no técnicas ni sanitarias. Otra cosa que estamos viendo cómo los políticos han tomado esta decisión, es el populismo que debe tener cada uno de ellos, sino que en nuestra población no tenemos una cultura adecuada, ni propia, porque si no me exigen o me obligan a hacerlo, no lo hago. Es lo que vivimos. Nuestra cultura, más las medidas que se están dando del horario, que de restringido no tiene nada, porque el virus no sale de una a cuatro.

5. ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse?

Deberían suspenderse y no solo las elecciones subnacionales sino el proselitismo, que se está realizando en las calles, debería exigirse que el proselitismo se haga solo por vía virtual y no como están haciendo ahora, con reuniones en determinados lugares. No están guardando la distancia. Deben suspenderse y ya lo hemos manifestado como Colegio Médico porque vamos a estar en del pico más alto de la pandemia.

1. ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad?

La Segunda ola es más peligrosa por el incremento de casos. Tiene una velocidad superior a la primera ola y su virus más infeccioso, como se observa con la llegada de las nuevas cepas tanto la amazonense como la inglesa o sudafricana, que tienen un mayor poder de transmisión y que probablemente la debemos tener en algunas regiones del país. La historia nos demuestra que, en la pandemia de la gripe española, la segunda ola en 1918 fue mucho mayor que la primera. Ante un virus más transmisible, vamos a tener mayores estragos, tanto en espacios, en las terapias intensivas y por ende un aumento de la letalidad.

2. ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia?

Nos falta bastante, al mirar a los países en los que consiguieron frenar los contagios vemos que lo ideal sería realizar test en masa para encontrar los casos contactos, casos índices para poder aislar estas personas y saber qué lugares están en mayor riesgo y poder realizar cuarentena en lugares estratégicos de mucha circulación viral. Ahora las personas hacen exámenes cuando tienen síntomas, y sabemos que el paciente puede contagiar antes del inicio de los síntomas. Otra estrategia es la concientización de las personas. Por último, restringir la circulación de personas, para evitar el colapso de la salud.

3. ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

Cuarentena no es una medida primaria de salud pública, es una medida drástica y que solo es factible de ser implementada en grupos poblacionales y sobre un territorio bien delimitado, por eso es muy importante realizar el testeo en masa para poder aislar a los contactos y enfermos. Con un sistema de salud colapsado no hay otro camino que una cuarentena más rígida, que puede ser híbrida, como ocurre en San Pablo. Los fines de semana no abren restaurantes, gimnasios y servicios no esenciales, y durante la semana puede abrir todo solo hasta las 20:00; esto se va modificando, según el crecimiento de casos y el porcentaje de la ocupación hospitalaria.

4. Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias?

Las personas están llevando una zurra de 10 a 0, tanto por la crisis política como sanitaria y eso se constata con el número de casos y de letalidad en el país que es uno de los más altos en el mundo. Claro que las decisiones son políticas, no existe una fuente uniforme ni un líder (principalmente en el área de la salud) para seguir como ocurre en otros países.

5. ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse?

Postergar las elecciones con la única razón de proteger a la población de esta pandemia. Debería haber un encuentro entre representantes de la salud, política y de derecho para así establecer las medidas y postergar las elecciones que probablemente se realicen en pleno pico de la Segunda ola.

1.    ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad? 

a.    Hasta el momento la segunda ola ha mostrado una velocidad de crecimiento con respeto a los casos nuevos por día cada millón de habitantes del doble con respecto a la primera ola. Dicho en otras palabras, en esta segunda ola el valor equivalente al pico de la primera ola (145 casos nuevos c/millón de habitantes) se alcanzó en 45 días mientras que en la primera ola fue en 80 días. Hoy 25 de enero la tasa reportada es de 170 casos nuevos c/millón de habitantes.
b.    Si bien la letalidad ha disminuido significativamente con respecto a la primera ola, la tasa actual de letalidad en Bolivia es de 5%, mientras que el promedio en Sudamérica es del 2,6%.
c.    Estos datos no permiten afirmar que el virus sea más contagioso o más letal. Creo que el aumento de casos está en relación con el comportamiento de la población. Se ve menos adherencia a las medidas preventivas (higiene de manos, distanciamiento, uso de tapabocas) que al principio de la pandemia.

2.    ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia?

a.    Las principales medidas recomendadas por los Organismos de Salud, las Sociedades Científicas Nacionales e Internacionales siguen siendo las medidas preventivas como el distanciamiento social (no estar en lugares cerrados sin ventilación, evitar reuniones grupales), higiene de manos frecuente y, sobre todo, luego de tomar contacto con superficies u objetos potencialmente contaminados, uso rutinario de tapabocas. Estas medidas dependen fundamentalmente del comportamiento de cada uno de los integrantes de la sociedad.
b.    A lo anterior se suman las medidas gubernamentales que eviten la aglomeración de personas, el control de fronteras, etc… En este sentido el gobierno de Bolivia continúa implementando algunas de estas medidas.
c.    Por último, la estrategia más importante para afrontar esta pandemia es iniciar cuanto antes la vacunación de la población comenzando por el personal esencial (personal de salud, docentes, personal de seguridad) seguido de los grupos vulnerables (mayores de 60 años y personas con condiciones comórbidas o sea enfermedades crónicas). Se estima que para cortar la circulación viral en la población se debería alcanzar la inmunidad en al menos el 70% de los habitantes. Cuanto más tarde se empiece con un programa de vacunación más tarde se alcanzará este objetivo y estaremos expuestos a nuevas olas.

3.    ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

a.    Un estudio reciente publicado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los EEUU mostró que aquellos países que implementan medidas efectivas de control tienen una menor mortalidad. Sin embargo estas medidas necesitan implementarse precozmente y ser acatadas por la población. Hoy lamentablemente no cumplimos ninguno de estos criterios para la segunda ola. Esto no significa que la gente no cumpla con las medidas preventivas. Al contrario, es la medida más efectiva hasta que podamos contar con la vacuna.

4.    Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias?

a.    Los países que han tenido más éxito en el manejo de la pandemia son aquellos que han integrado las decisiones políticas con las sanitarias. En este sentido creo que es muy importante la conformación de Comités asesores conformados por representantes de las Sociedades Científicas que puedan aportar sus conocimientos para la toma de decisiones por el sector político.

5.    ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse?

a.    En lo personal creo que las elecciones podrían llevarse a cabo si se mantienen las medidas preventivas antes enunciadas (distanciamiento social, higiene de manos y uso de tapabocas).

1. ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad? 

Sin duda estamos atravesando una segunda ola más dramática que la primera. El efecto de las fiestas de fin de año lo han sentido (a veces de forma trágica) muchas familias bolivianas, y las consecuencias que estamos sufriendo todos los responsables de la atención de pacientes, al ver establecimientos de salud saturados y en muchos casos sin las condiciones mínimas para poder brindar un servicio ideal a los infectados.

2. ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia? 

Las medidas para frenar la pandemia son claras, pero están siendo mal implementadas. Existe evidencia científica irrebatible sobre la utilidad de las mascarillas, y sin embargo muchas personas no las utilizan o las llevan de forma equivocada; las quirúrgicas o las KN95 son las ideales para que las utilice la población, no así las de tela o las con válvula. Evitar espacios cerrados y concurridos es otra de las claves, a menor ventilación de un predio y mayor cantidad de personas, las probabilidades de contagio se incrementan. La población no debería diagnosticarse ni medicarse sin asesoramiento médico. Tests equivocados o a destiempo son el pan de cada día, lo que significa falsos resultados, más contagios y mayores costos al tener muchas veces que repetir las pruebas.
Si una persona tiene síntomas pese a un test negativo, o ha tenido contacto directo con un infectado, deberá cumplir la cuarentena, el lavado de manos (mínimo de 20 segundos) y el distanciamiento social son igualmente importantes. Cada familia debe tener un oxímetro en casa.

3. ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

La falla de las cuarentenas rígidas radica en que generan en la población una sensación de vulneración a sus derechos, por lo tanto, si se aplican deben ser con la concientización previa de la importancia de la medida, el ciudadano debe sentirse aliado y partícipe en pro de un interés común. Está comprobado que las restricciones graduales, implementadas con firmeza y transparencia, tienden a funcionar mejor que las medidas draconianas. Las cuarentenas son la herramienta más simple y contundente para romper la cadena de transmisión, reduciendo la probabilidad de contagio y aligerando la carga del sistema de atención médica. La medida debería tener una duración de dos semanas y ser acompañada de vigilancia epidemiológica de nuevos casos e identificación de contactos estrechos.

4. Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias?

La elección de la vacuna Sputnik V es una muestra de cómo la política se antepone a cualquier valoración científica. En época electoral lastimosamente priman los intereses políticos, esto deja miopes a quienes deben tomar las decisiones trascendentales para intentar aminorar la crisis sanitaria.

5. ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse?

Cualquier evento que implique aglomeraciones, contacto estrecho de personas o concentraciones políticas, implica más posibilidades para diseminar el virus. La prioridad debe ser la salud de la población y no así intereses mezquinos de quienes sólo buscan un cargo político. El fin no siempre justifica los medios.

1.    ¿La segunda ola de la pandemia es más o menos peligrosa que la primera, considerando contagios y letalidad?

La velocidad de transmisión está mucho más acelerada que el pasado año, y por los informes de los médicos tratantes de los casos graves, se observa que la enfermedad avanza muy rápidamente hacia la complicación pulmonar más frecuente que es la neumonía, por tanto, no da tiempo de hacer un tratamiento, esto lleva mucho más pronto a complicaciones graves y a la muerte.
Por lo que se requiere de un diagnóstico precoz, que puede ser clínico, para iniciar lo más pronto posible el tratamiento adecuado.
En este sentido es de mayor gravedad

2.    ¿Las medidas actuales son las correctas para frenar la pandemia?

Se está optimizando el diagnóstico laboratorial y la búsqueda activa, pero no hay un trabajo coordinado y mancomunado del Ministerio de Salud con los SEDES y municipios. Se evidencia la falta de recursos humanos, sobre todo de especialistas en terapia intensiva y también personal capacitado en ese nivel (Licenciadas enfermeras, auxiliares, etc.)
Infraestructura para aislamiento (las que habían han dejado de funcionar).
Equipos de terapia intensiva (respiradores) que no se están utilizando en algunos hospitales y en algunos hay falencia total. Es necesaria una coordinación y un trabajo integral.

3.    ¿Considera necesario una nueva cuarentena rígida? Y si es así, ¿de cuánto tiempo y qué características debiera tener?

Se podría dar, pero con objetivos claros y previo acuerdo de todas las instancias de gobierno. Que se haría con las personas que se pongan graves en sus domicilios, cuántas ambulancias o vehículos estarían destinados a este fin. Qué personal atendería a las personas aisladas en un domicilio.
Qué cantidad de Unidades de terapia Intensiva (UTIs), se ofertan, y tener todos los medicamentos e insumos para la atención en este nivel y que sean garantizados para evitar la especulación. La cuarentena sola no es una solución

4.    Las tomas de decisiones referidas a la pandemia en Bolivia ¿son más políticas o sanitarias?

La salud es un derecho, pero obedece a una decisión política, que en el mejor de los casos debería ser una política de estado, en este momento la situación pre-eleccionaria está primando en desmedro de la atención integral.

5.    ¿Considera que las elecciones debieran realizarse el 7 de marzo o postergarse?

La pandemia marcará la agenda electoral.

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