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Inglaterra o Dinamarca son dos de los países europeos que han anunciado el levantamiento de sus restricciones anticovid, suscitando debate entre los expertos.

"Adiós a las restricciones y bienvenida a la vida tal y como la conocíamos antes del corona (virus)" proclamó el miércoles Mette Frederiksen, jefa del Gobierno danés.

Su país levantará el próximo martes la parte esencial de las restricciones, entre ellas el pasaporte sanitario y la mascarilla obligatoria.

Las autoridades estiman que la variante ómicron, mucho más contagiosa que sus predecesoras pero menos peligrosa, representa ahora una amenaza sanitaria limitada.

Inglaterra ya levantó la mayoría de las restricciones aún presentes, y que ya eran más ligeras que la media europea: mascarilla solo en el interior de lugares públicos y pasaporte sanitario para los grandes eventos.

Esas medidas contrastan con las de otros países como Francia, que tan solo plantea levantar ciertas medidas la semana que viene.

Finlandia por su parte anunció que a partir del 1 de febrero se suavizarán restricciones que afectan a eventos culturales y deportivos, y a las empresas.

Mientras, estados como Florida hace meses que llevan la delantera en Estados Unidos, con medidas muy laxas e incluso la prohibición de que las escuelas puedan obligar a los alumnos a utilizar mascarilla.

Impacto en urgencias 

Los defensores de la suavización de las medidas apuntan a la situación en Inglaterra: ómicron ha provocado un número astronómico de casos, pero no ha sobrepasado las capacidades de los servicios de urgencias.

"En el plano epidemiológico, el Reino Unido nunca ha estado en una situación tan favorable desde el inicio de la pandemia", estimó el epidemiologista François Balloux en declaraciones a Science Media Center.

Pero al mismo tiempo, los decesos causados por el covid-19 tan solo se han estabilizado en Inglaterra, cuando parecían declinar. Y en Dinamarca han experimentado un ligero repunte.

Los más pesimistas se muestran inquietos ante la subvariante de ómicron BA.2, que podría provocar una nueva oleada, ya que es aún más contagiosa.

"Si no somos lo suficientemente pacientes para volver a controlar la oleada actual, dejaremos abandonada a una minoría considerable, quizás a millones de personas", estimó el virólogo Stephen Griffin.

Las personas de la tercera edad, los inmunodeficientes, continúan siendo vulnerables a esta enfermedad, a pesar de las vacunas.

Diferencias locales 

Estas posiciones encontradas esconden sin embargo una situación llena de matices en función de cada país.

Dinamarca ha tomado su decisión en función de tres criterios: la menor virulencia del ómicron, una tasa de vacunación elevada y el margen de maniobra que aún tienen los hospitales.

"Los dos primeros criterios se aplican a casi todos los países de Europa occidental", explica a la AFP el epidemiologista Antoine Flahault.

Mientras que el tercer criterio, la capacidad de los hospitales, "puede depender del sistema sanitario local", explica. Dinamarca ha mostrado más capacidad de gestión hospitalaria del covid que el Reino Unido, añade.

"Levantar las medidas, o no, no cambiará la situación, porque su eficacia para controlar la transmisión es actualmente muy débil ante una variante como el ómicron", relativiza Flahaut, que considera que una medida muy útil y nada costosa es mantener la aeración de los lugares cerrados, para evitar la propagación del virus.

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