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El Gobierno de Reino Unido está dispuesto a conseguir que la Navidad de 2020 sea lo más parecida posible a una normal. El primer ministro Boris Johnson planea que las familias se puedan juntar entre los días 22 y 28 de diciembre.

El plan de Downing Street contempla estas concesiones a cambio que los británicos sigan sometidos a un estricto confinamiento hasta entonces, y después.

Está previsto que este lunes Johnson anuncie su plan, que permitirá a varios núcleos familiares unirse en una misma 'burbuja'. La medida permitiría a los familiares pasar varios días juntos y no tendrían que elegir entre abuelos.

Pero los funcionarios de Salud Pública de Inglaterra ya advirtieron de que por cada día de flexibilización exigiría "cinco días de restricciones más estrictas", lo que significaría que, tras las fiestas, vendrán otros 25 de confinamiento.

El ministro de Salud, Matt Hancock, dijo que Gran Bretaña "va en la dirección correcta".

Hancock dijo que el pico de la segunda ola de coronavirus se está "aplanando" ya que se registraron 20.252 casos más y 511 nuevas muertes. "Estamos claramente cerca del pico de este segundo aumento y la segunda ola", dijo el ministro.

La restricción suave no funcionó

El Grupo de Asesoría Científica para Emergencias (SAGE) del Gobierno británico recomendó que ordenara alguna forma de confinamiento en Inglaterra el 21 de septiembre.

En cambio, el Gobierno optó primero por el cierre de pubs y restaurantes a las 22:00. Unas semanas más tarde, el gobierno implantó un sistema de restricciones locales en las áreas más afectadas.

Puramente desde el punto de vista de la salud pública, ordenar un bloqueo cuando los expertos lo aconsejaban habría sido lo más sensato. Habría sido más breve, habría reducido los casos más rápidamente y le habría dado al sistema de prueba y rastreo la oportunidad de ponerse al día con el aumento de casos.

Pero los ministros tenían que considerar tanto el impacto económico como la política. Esperaban que su enfoque "suave" fuera suficiente para controlar la propagación del virus al mismo tiempo que preservaba empleos y negocios.

Muchos asesores del grupo científico se mostraron profundamente escépticos en ese momento de que esto funcionara. Todos ellos aprecian las difíciles decisiones a las que se enfrentan los ministros y ninguno de ellos se siente satisfecho de haber tenido razón.