Escucha esta nota aquí


Cuando el promedio de nuevos casos diarios de Covid-19 en el departamento se movía por la docena, y el virus dejó de andar suelto por todos los rincones, era inevitable hacerse la pregunta: ¿Quiénes son los nuevos enfermos?¿Qué grupo etario es?, etc.

Según el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz, Marcelo Ríos, es difícil puntualizar un perfil debido a que, así como bajaron los casos, muchos de los pacientes se atienden en casa y no llegan a ser registrados por el sistema de salud. Sin embargo, confirma que el contagio por género sigue siendo proporcional, 50/50, tanto en varones como en mujeres.

“No hay un tema de coincidencia ni racial ni étnico, ni por edades. En realidad el contagio está supeditado a la exposición y a un tema de comportamiento, ese es el termostato. Realmente el virus ha logrado romper muchas barreras, a diferencia de otras enfermedades que estaban encasilladas en aspectos étnicos, raciales, etarios, socioeconómicos. 

Ha perforado todas las barreras que antes teníamos concebidas en cuanto a enfermedades, desde el punto de vista epidemiológico. Es interesante porque nos plantea un enemigo bastante agresivo, y con muchas ventajas”, reconoció.

Para Ríos, el enfermo es el que realmente no aplica las medidas, el “desordenado”, que no toma conciencia, pero sobre todo que no se asegura o protege. Pone de ejemplo a los profesionales de la prensa.

“Con ellos no hubo mayores problemas, y eso que están todos los días en la calle, entrando y saliendo de diferentes lugares. Pero están cumpliendo con el distanciamiento, uso del barbijo y alcohol. Ese debe ser el nuevo cruceño por un buen tiempo hasta que el virus se vuelva endémico”, insistió.

Según Ríos, siguen enfermando los trabajadores del sector de la salud, “por el grado de exposición, sin embargo, siempre se trata de algún descuido como causa”, agregó.

Para el titular del Sedes, la población más joven que se contagia es por una exposición consciente, mientras que en los adultos mayores es inconsciente. “El virus los encuentra en casa con la visita de los nietos, por ejemplo. Los menores son una fuente de transporte del virus muy peligrosa porque en su mayoría son asintomáticos”, aseveró.

Sobre las características de un rebrote, Ríos dijo que el sistema no capta algunos enfermos que se tratan en casa, “se entera semanas después cuando el enfermo acude a una prueba, si es que acude, y esto no permite medir la magnitud actual y tampoco permitirá mirar con tiempo la llegada del rebrote, por eso sostengo que habrá un rebrote solapado. Eso lo estamos viendo ahora con los indicadores centinela, los muertos siguen apareciendo en provincias, etc.”.

Justo desde el 20 de octubre, la cantidad de casos diarios en Santa Cruz empezó a duplicarse, pues de la docena de cada día, se pasó a casi 40, ni bien finalizó la campaña política y se llevaron a cabo las elecciones generales. Ya en esos días Ríos lamentó la aceleración.

A pesar de que los reportes diarios apuntan a que Santa Cruz de la Sierra tiene siempre la mayoría de los casos, Ríos dice que tampoco puede aseverarse que la capital cruceña los concentre. “Sería un sesgo porque en provincias ocurre lo mismo que en la ciudad, que muchos de los pacientes se quedan sin pisar el centro médico”.

Como dato, Ríos explicó que la seguridad social es un buen parámetro, más que los hospitales públicos, del tipo de personas que llegan por Covid-19, en la fase de baja transmisión.

“En el sistema público el paciente llega por una decisión personal, en cambio los asegurados a la Caja Petrolera de Salud (CPS) y a la Caja Nacional de Salud (CNS), de cajón se los hospitaliza. Son nuestros indicadores centinela”, reconoció.

SEGURIDAD SOCIAL

Mauricio Martínez, jefe del domo UTI Covid-19 de la Caja Nacional de Salud, reconoce que la afluencia de pacientes ha bajado en los últimos meses. Dice que de las 30 camas disponibles en la Terapia Intensiva Covid-19 de esta seguridad social, actualmente están ocupadas 14, a diferencia de antes, cuando la saturación solo permitía el ‘cama caliente’, de esperar a que salga uno para meter a otro.

Martínez explica que una característica de los nuevos pacientes graves es que la mayoría son de la tercera edad, mientras que anteriormente eran jóvenes.

“Del 100%, probablemente el 60% sean personas del grupo de la tercera edad”, explicó.

También ha notado que están llegando con más frecuencia pacientes de las provincias, sin que el virus tenga predilección por algún oficio. Sin embargo, Martínez dijo que los dentistas están entre los menos recurrentes en la Caja Nacional de Salud.

“Como CNS tenemos asegurados a policías, sector salud, profesores, entonces siguen viniendo policías, maestros y enfermeras, médicos y odontólogos, estos en menor escala, hablando de la UTI”, indicó.

Según Martínez, aunque hace varias semanas que la gente puede deambular por las calles, las camas se mantienen más vacías, al menos en cuidados intensivos, “quizás en otros hospitales lo sienten mucho más”, dijo. Y al menos en el hospital Japonés, uno de los directivos manifestó a EL DEBER que los pacientes están llegando, pero en una etapa más agravada, porque empezaron a atenderse en sus domicilios.

SEGURIDAD SOCIAL

El director del Sedes aseguró que se mantienen laboratorios para el procesamiento de la prueba PCR.

“Están El Remanso, el Hospital de la Mujer (Maternidad), Cenetrop, los privados han aumentado con opciones interesantes como Autocovid, también están la seguridad social, con la Caja Petrolera de Salud y la Caja Nacional de Salud”, dijo, a modo de invitar a las personas que tengan sospechas de Covid-19 a que se apersonen, para que sean captadas por el sistema de salud.